Silvia Tcherassi, embajadora Ad Honorem de la moda colombiana
Advertisement
Home
Leadership

Silvia Tcherassi es nombrada embajadora Ad Honorem de la moda colombiana: qué significa su nuevo rol

La designación de Silvia Tcherassi como Embajadora ad honorem de la Moda, la Creatividad y la Identidad de Colombia convierte una trayectoria construida durante casi cuatro décadas en una nueva forma de representación cultural.

Avatar del autor
DIGITAL EDITOR

La moda suele entrar en la conversación pública por una puerta aparentemente superficial: una pasarela, un vestido, una fotografía. Pero hay momentos en los que una prenda funciona como algo más complejo. Puede condensar una industria, una tradición artesanal, una determinada idea de país y, en algunos casos, una estrategia de proyección internacional.

El nombramiento de Silvia Tcherassi como Embajadora ad honorem de la Moda, la Creatividad y la Identidad de Colombia pertenece a esta última categoría.

La designación fue anunciada el 17 de julio por Abelardo De La Espriella, entonces presidente electo de Colombia, después de una reunión con la diseñadora en Barranquilla.

Tcherassi aceptó la representación honorífica, cuya misión planteada por el nuevo Gobierno consiste en promover el diseño colombiano, el talento creativo y el patrimonio artesanal del país en escenarios internacionales.

El término ad honorem importa. Se trata de una representación de carácter honorífico, no de un cargo diplomático tradicional ni de una posición ejecutiva dentro de la administración pública. Su valor está precisamente en utilizar el capital cultural y la trayectoria internacional de una figura privada como instrumento de proyección nacional.

Y pocas diseñadoras colombianas tienen un recorrido comparable.

Qué significa realmente que Silvia Tcherassi sea embajadora ad honorem

La decisión plantea una pregunta más interesante que la noticia en sí: ¿qué puede representar una diseñadora para un país cuando su trabajo ya ha conseguido circular internacionalmente antes de recibir cualquier reconocimiento oficial?

En el caso de Tcherassi, la respuesta se encuentra en la naturaleza de su trayectoria.

El Gobierno de De La Espriella presentó el nombramiento como parte de una apuesta por la economía creativa y por la utilización de la moda como herramienta de diplomacia cultural. La intención declarada es ampliar la visibilidad internacional del diseño colombiano y abrir espacio para diseñadores, artesanos, confeccionistas y otros integrantes de la cadena creativa.

 

Eso amplía considerablemente el significado de la palabra moda.

La industria no termina en una colección. Incluye manufactura, textiles, oficios artesanales, fotografía, comunicación, comercio minorista, exportaciones, turismo, propiedad intelectual y construcción de marca. En ese ecosistema, una diseñadora con décadas de experiencia internacional puede funcionar como un punto de conexión entre una industria local y mercados donde la identidad latinoamericana todavía compite por espacio y reconocimiento.

La particularidad de Tcherassi es que esa representación no parte de una designación política. Su credencial internacional fue construida antes del nombramiento.

Ese matiz es relevante.

La carrera que llevó a Barranquilla hasta Milán y París

Silvia Tcherassi comenzó su carrera en 1987. Antes de dedicarse a la moda había estudiado diseño de interiores, una formación que terminaría teniendo una influencia visible en su aproximación a las proporciones, las formas y los espacios.

La primera etapa de su marca ocurrió en Colombia, en un momento en el que construir una firma de moda con ambición internacional desde una ciudad del Caribe implicaba operar lejos de los centros tradicionales de la industria.

La evolución fue gradual, pero terminó llevando a Tcherassi a uno de los circuitos más cerrados de la moda global.

En 2003 recibió una invitación para presentar su trabajo dentro del calendario oficial de Milano Moda Donna, y posteriormente llegó a París. Fuentes de la industria la reconocen como la primera diseñadora latinoamericana invitada por los organizadores de ambas semanas de la moda a presentar una colección dentro de sus calendarios oficiales.

El dato adquiere relevancia porque Tcherassi no estaba allí como directora creativa latinoamericana de una casa europea. Presentaba su propia marca, desarrollada desde Colombia.

Ese fue uno de los elementos que transformaron su presencia internacional en algo más que una historia personal de éxito: el origen geográfico de la marca comenzó a formar parte de la conversación.

En otras palabras, el producto viajaba, pero también viajaba la procedencia.

Una marca construida entre Colombia y el mundo

La firma Tcherassi evolucionó desde la indumentaria hacia un universo de marca más amplio. Su expansión incluyó tiendas y distribución internacional, con presencia en mercados de América, Europa y otros destinos. La propia compañía señala actualmente una red de 15 tiendas propias en Europa, Norteamérica y Sudamérica, además de distribución a través de grandes almacenes, boutiques especializadas y plataformas internacionales de lujo.

Su modelo también ha mantenido un vínculo con Colombia en la producción.

La empresa cuenta con instalaciones propias en Barranquilla para la producción de sus colecciones, mientras que su estudio estadounidense trabaja en muestras, prototipos y prendas de novia. La estructura combina así una dimensión internacional con una infraestructura productiva vinculada a su ciudad de origen.

Es una combinación significativa para entender el nuevo nombramiento.

Porque una de las discusiones centrales de la moda latinoamericana consiste precisamente en cómo pasar de la exportación de estética a la construcción de valor económico y cultural alrededor del origen.

Tcherassi lleva décadas operando en esa intersección.

Del prêt-à-porter a un universo de diseño

La evolución de la diseñadora tampoco se limitó a la ropa.

Su formación inicial en diseño de interiores encontró posteriormente una segunda expresión en la creación de espacios y hospitalidad. Tcherassi desarrolló la extensión Tcherassi Hotels y abrió en Cartagena un hotel que fue reconocido por publicaciones internacionales como Condé Nast Traveler y Travel + Leisure.

Aunque la marca dejó de estar vinculada a sus propiedades hoteleras de Cartagena en 2020, la experiencia reveló una característica importante de su trayectoria: la capacidad de trasladar un lenguaje estético entre distintas industrias.

Moda, interiores, hospitalidad y objetos forman parte de una misma lógica cuando una firma deja de vender únicamente prendas para construir un universo reconocible.

Ese recorrido también ayuda a explicar por qué su nuevo papel como embajadora incorpora las palabras creatividad e identidad, además de moda.

El vestido de la primera dama que llegó antes que el nombramiento

La coincidencia más reciente entre Tcherassi y la nueva institucionalidad colombiana ocurrió precisamente alrededor de la ropa.

El 20 de julio, durante la conmemoración de la Independencia de Colombia, Ana Lucía Pineda, esposa de De La Espriella y actual primera dama, apareció en Medellín con un diseño de Silvia Tcherassi. Pineda compartió imágenes de la jornada y agradeció públicamente a la diseñadora por la pieza.

El detalle resulta especialmente interesante porque ocurrió apenas tres días después de que Tcherassi fuera anunciada como embajadora ad honorem.

La imagen establece una conexión visual entre tres elementos que normalmente se estudian por separado: institución, identidad nacional y diseño local.

 

No es la primera vez que Tcherassi viste a una primera dama colombiana. En 2018, María Juliana Ruiz utilizó un vestido suyo durante la ceremonia de posesión de Iván Duque. Tcherassi también ha vestido a otras figuras públicas y primeras damas a lo largo de su trayectoria.

La elección de una diseñadora nacional para ocasiones institucionales tiene además una dimensión económica: convierte una prenda en una vitrina para una industria completa. El diseñador es visible, pero detrás aparecen talleres, patronistas, proveedores, textiles, artesanos, fotógrafos, estilistas y cadenas comerciales.

Por eso la moda institucional puede leerse también como una forma de política industrial blanda.

La artesanía como parte de la conversación internacional

Otro componente relevante de la designación es el énfasis en el patrimonio artesanal colombiano.

La relación de Tcherassi con el trabajo artesanal no es reciente. A lo largo de su trayectoria ha incorporado técnicas y colaboraciones vinculadas con comunidades colombianas. Vogue, por ejemplo, documentó su trabajo con artesanos de la comunidad indígena Mocaná en accesorios elaborados con fibras naturales.

Esta dimensión importa porque uno de los grandes desafíos de las industrias creativas latinoamericanas consiste en evitar que la artesanía quede reducida a un elemento decorativo.

Cuando una técnica artesanal entra en una cadena de lujo internacional, cambia su contexto económico: puede generar demanda, empleo y reconocimiento, pero también obliga a discutir remuneración justa, propiedad cultural, escala de producción y preservación del conocimiento.

Ese es uno de los terrenos en los que una representación como la que ahora asume Tcherassi podría adquirir mayor relevancia.

La pregunta, por tanto, no debería ser únicamente cuántas veces aparecerá Colombia en una pasarela internacional. La pregunta más importante es cuánto valor puede capturar Colombia cuando su creatividad cruza esas fronteras.

Una trayectoria reconocida también fuera de la moda

El reconocimiento internacional de Tcherassi no se limita a las semanas de la moda.

En 2004 recibió de Francia la distinción de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, una de las principales condecoraciones francesas destinadas a reconocer contribuciones al mundo de las artes y la cultura.

También ha recibido otros reconocimientos vinculados con su trayectoria creativa y su proyección internacional, incluido un reconocimiento especial de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid en 2025, año en que fue invitada como diseñadora internacional para la celebración del 40.º aniversario del evento. Ese mismo año marcó además una década desde la apertura de su primera boutique en Madrid.

Mucho antes de recibir un título oficial, Tcherassi ya había llevado el nombre de Colombia a los circuitos internacionales de la moda. Su nueva designación formaliza, en cierto modo, ese recorrido.

Su permanencia resulta particularmente significativa en una industria caracterizada por ciclos acelerados de tendencia.

Tcherassi ha construido su carrera alrededor de una idea distinta: una estética que puede evolucionar sin abandonar completamente su identidad.

La propia diseñadora ha descrito esa filosofía como “elegancia sin esfuerzo”, concepto que incluso dio nombre a su libro publicado por Random House.

El verdadero alcance de la nueva representación

Silvia Tcherassi llega a esta posición después de casi cuatro décadas de construir una marca colombiana con vocación internacional. Por eso el nombramiento puede leerse menos como el comienzo de una nueva carrera y más como la institucionalización de una trayectoria que ya funcionaba, en la práctica, como una forma de representación cultural.

La diferencia ahora está en el marco.

Una diseñadora que durante años llevó su nombre a Milán, París, Madrid, Miami y otros mercados recibe oficialmente la tarea de contribuir a que más nombres colombianos puedan recorrer ese mismo mapa.

El resultado dependerá de lo que ocurra después del anuncio: de si la representación consigue traducirse en conexiones comerciales, cooperación cultural, acceso a mercados y oportunidades concretas para quienes producen diseño y artesanía en Colombia.

Porque el verdadero indicador de una diplomacia de la moda no será cuántas fotografías genere una embajadora.

Será cuánto talento colombiano consiga cruzar fronteras después de ella.

Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.

Lo más visto en Revista Mercado


Análisis para suscriptores


M

Exclusivo Suscriptores

El Congreso podría devolver a Trump una amplia autoridad arancelaria tras el fallo de la Corte Suprema

M

Exclusivo Suscriptores

Una IA diseñó 700.000 genomas virales: 16 dieron lugar a nuevos virus

M

Exclusivo Suscriptores

Inflación global: ¿hasta dónde podría subir ante un nuevo shock energético?

M

Exclusivo Suscriptores

¿Por qué la gira Debí Tirar Más Fotos de Bad Bunny rompió el récord de taquilla sin pasar por Estados Unidos?

M

Exclusivo Suscriptores

Broadway: cómo Hadestown superó el récord de Hamilton en la taquilla

Artículos patrocinados


Más de Leadership


MÁS MERCADO,

DIRECTO A TU INBOX

Suscríbete y recibe noticias, análisis y contenidos exclusivos.

Al suscribirte, aceptas recibir comunicaciones de Revista Mercado y confirmas que has leído nuestros Términos y Condiciones y nuestra Política de Privacidad.
Elige una lista

¿Dónde deseas guardar ?