Con la Estrategia Nacional de Salud Digital como hoja de ruta, el país avanza hacia un modelo donde la interoperabilidad permitirá convertir datos en capacidad para mejorar la atención a la ciudadanía.
República Dominicana llegó al “Conectatón Regional de Salud Digital” con una meta técnica y salió con un resultado verificable: completó el 100 % de los casos de prueba, logrando conseguir la sexta posición entre los 20 países participantes en la competencia.
El dato que cambia la conversación sobre salud digital no está en una pantalla, sino en lo que ocurre cuando la información logra acompañar al paciente. Esa es la dirección que ha asumido el Ministerio de Salud Pública bajo el liderazgo del Dr. Víctor Atallah: pasar de sistemas fragmentados a una red capaz de reconocer, conectar y responder.
El objetivo es que la digitalización nos permita empoderar a los pacientes, a los médicos y al sistema para tener lo más importante: cercanía de las personas, más salud y más bienestar”.
El enfoque acompaña la modernización del Estado y la Estrategia Nacional de Salud Digital: rediseñar procesos para que los datos sostengan servicios oportunos, eficientes y cercanos a la ciudadanía.
La transformación parte de una premisa concreta. Una persona puede transitar por un centro de primer nivel, un laboratorio, un hospital, una clínica privada y una farmacia, mientras su historia clínica queda repartida entre plataformas que no siempre se comunican.
El Expediente Electrónico Único de Salud (EEUS) busca cambiar esa lógica, no imponiendo un mismo software, sino creando reglas comunes para que sistemas distintos puedan intercambiar información de manera segura.
En esta agenda, la interoperabilidad funciona como infraestructura invisible. Estándares internacionales como HL7 FHIR, IPS, SNOMED CT, CIE-11 y DICOM permiten que diagnósticos, resultados, imágenes, alergias o medicamentos conserven un significado consistente al desplazarse entre plataformas.
La arquitectura contempla, además, mecanismos para identificar correctamente a las personas, organizar establecimientos y profesionales y facilitar un resumen clínico compartido.
El objetivo es que la tecnología se convierta en capacidad institucional. Con información longitudinal, el sistema puede detectar controles pendientes, interrupciones de tratamientos o resultados de riesgo y activar alertas, búsqueda de pacientes, seguimiento remoto, telesalud y herramientas de gestión territorial. Es el tránsito de una salud reactiva hacia otra con mayor capacidad de anticipación.
El próximo gran paso
La hoja de ruta ya tiene una prueba regional que aporta credibilidad al proceso. En la quinta edición del Conectatón Regional de Salud Digital, celebrada en Panamá, República Dominicana completó el 100 % de los casos de prueba y quedó entre los seis primeros lugares de 20 países.
Los ejercicios incluyeron resumen internacional del paciente, teleconsulta transfronteriza, certificado electrónico de vacunación, receta electrónica y mecanismos de ciberseguridad.
Ese resultado es una validación técnica para avanzar hacia la Primera Conectatón Nacional y hacia la implementación progresiva del EEUS. El plan estratégico 2026-2028 contempla comenzar con una demostración territorial en Cibao Sur, integrar hospitales, Direcciones Provinciales de Salud y centros de primer nivel, y avanzar posteriormente hacia más de 570 establecimientos de atención primaria.
La dimensión empresarial también es decisiva. El expediente único no puede representar el recorrido real de los dominicanos si deja fuera a clínicas, laboratorios, centros diagnósticos, farmacias, aseguradoras y empresas tecnológicas.
Por eso, el modelo propone interoperabilidad sin uniformidad: conectar actores de diferentes tamaños bajo estándares, reglas de seguridad y mecanismos proporcionales de adopción. La Conectatón Nacional será un espacio para probar esa colaboración.
Confianza, seguridad y trazabilidad
Gobernanza, privacidad, ciberseguridad, autorización y trazabilidad son condiciones para que el intercambio de datos sea útil sin comprometer información sensible. La agenda digital del sector, por tanto, no se reduce a modernizar trámites: busca fortalecer la rectoría, mejorar decisiones y hacer más continua la atención.
El liderazgo del Dr. Atallah se expresa en la capacidad de la tecnología para ordenar el sistema sanitario de todo el país alrededor de un principio: que la información viaje con el paciente. El reto será sostener la coordinación, ampliar capacidades y convertir esta arquitectura en resultados cotidianos. Ahí estará la verdadera transformación.
El “Summit 2025: Salud Digital” marcó un punto de encuentro para impulsar una salud más conectada. Desde la interoperabilidad hasta la historia clínica electrónica, la agenda digital busca convertir la tecnología en continuidad, acceso y mejores decisiones para los pacientes.