Anadegas: Las gasolineras mantendrán los pagos con tarjetas mientras negocian las comisiones
El gremio de estaciones de combustibles mantiene habilitados los pagos electrónicos mientras se buscan alternativas para reducir el impacto de las comisiones sobre sus márgenes de operación.
Foto: Los distribuidores de combustibles garantizan la continuidad de las transacciones digitales en las gasolineras del país, manteniendo el servicio activo durante las conversaciones sobre los costos por uso de verifones.
La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) continuará aceptando pagos con tarjetas de crédito y débito en las estaciones de combustibles mientras avanzan las conversaciones entre el Gobierno y el sector bancario para buscar una salida al conflicto por las comisiones de las transacciones electrónicas. La decisión mantiene, por ahora, el servicio de pagos con verifones disponible para los consumidores.
El conflicto comenzó a intensificarse luego de que los propietarios de estaciones cuestionaran el costo que representa para sus negocios procesar pagos mediante tarjetas. Anadegas sostiene que las comisiones reducen de manera importante el margen que reciben por cada galón de combustible vendido y ha reclamado un esquema diferente para calcular estos cargos.
La continuidad de los pagos electrónicos evita que los consumidores tengan que recurrir exclusivamente al efectivo para abastecer sus vehículos, mientras las partes buscan una solución que permita reducir el costo para los detallistas sin interrumpir el servicio.
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¿Por qué Anadegas reclama por las comisiones?
El principal punto de desacuerdo está relacionado con el costo de las transacciones realizadas mediante tarjetas de crédito y débito.
El presidente de Anadegas, Juan Elías Pérez, ha explicado que las estaciones reciben un margen limitado por cada galón de combustible vendido y que las comisiones aplicadas a las operaciones con tarjetas terminan absorbiendo una parte significativa de ese ingreso.
En declaraciones previas, Pérez señaló que los detallistas pagan alrededor de RD$7 por cada galón vendido mediante tarjeta, cifra que, según sus cálculos, representa cerca del 27% de la utilidad bruta que reciben por galón.
La organización considera que el esquema actual debe revisarse debido a que los márgenes de las estaciones están regulados y otros costos operativos continúan aumentando.
El Gobierno mantiene abierta la mesa de negociación
Ahora bien, la controversia llevó al Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) y a Pro Consumidor a intervenir como mediadores entre Anadegas y los actores vinculados al sistema de pagos.
La mesa de diálogo busca encontrar una alternativa que permita reducir el impacto de las comisiones sobre las estaciones y, al mismo tiempo, garantizar que los consumidores continúen teniendo acceso a los pagos electrónicos.
En julio, las partes acordaron mantener habilitados los pagos con tarjetas mientras se desarrollaban las conversaciones. El Gobierno planteó trabajar mediante una comisión conjunta para analizar las alternativas disponibles.
¿Qué propone Anadegas para cambiar el esquema?
Entre las alternativas planteadas por el gremio figura sustituir el modelo basado en un porcentaje de cada transacción por una tarifa fija por galón vendido.
De igual forma, en una etapa anterior de las negociaciones, Anadegas propuso establecer un cargo de US$0.30 por galón cuando la compra se realice mediante medios electrónicos. El gremio también solicitó la participación de la Superintendencia de Bancos (SB) en las conversaciones.
La propuesta busca que el costo de aceptar tarjetas sea más previsible para las estaciones y que no aumente proporcionalmente cuando sube el precio del combustible.
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Las estaciones siguen aceptando pagos con tarjetas
Mientras continúan las conversaciones, los consumidores pueden utilizar tarjetas de crédito y débito para pagar sus compras de combustibles en las estaciones afiliadas a Anadegas.
También, la continuidad del servicio evita una transición inmediata hacia el efectivo, una posibilidad que había generado preocupación entre consumidores y representantes del sector comercial.
La organización ha señalado que una eventual suspensión de los pagos electrónicos tendría que producirse como resultado de la evolución de las negociaciones y no como una medida inmediata.
Además, las empresas proveedoras de servicios de pago mantienen operativas sus terminales para procesar las transacciones. Las terminales POS permiten aceptar tarjetas de diferentes entidades financieras y también pagos móviles, dependiendo del proveedor.
¿Qué pasaría si no hay acuerdo con la banca?
El conflicto todavía no está cerrado. Anadegas ha advertido anteriormente que podría retomar la posibilidad de retirar los verifones de sus estaciones si las conversaciones no producen una solución que considere satisfactoria.
Asimismo, la organización llegó a anunciar un plan para desconectar los terminales en sus estaciones, aunque posteriormente las negociaciones con las autoridades llevaron a mantener el servicio mientras se buscaba una salida.
Una suspensión generalizada obligaría a los consumidores a utilizar efectivo u otros mecanismos disponibles para pagar el combustible, mientras que las estaciones perderían uno de los principales medios utilizados actualmente por sus clientes. El escenario tendría implicaciones para el ecosistema de pagos digitales del país, debido al volumen de operaciones que concentra el sector de combustibles.
El problema enfrenta dos intereses dentro de la cadena de pagos
La discusión no se limita únicamente a las estaciones y los bancos. A la vez, involucra a las empresas procesadoras de pagos y a los consumidores que utilizan tarjetas para realizar sus compras.
Para Anadegas, la prioridad es reducir un costo que considera elevado frente al margen que obtiene por cada galón. Para los proveedores de pagos y las entidades financieras, las comisiones forman parte de la infraestructura que permite procesar las operaciones electrónicas.
Es más, el Gobierno busca que ambas partes encuentren un punto de entendimiento que evite trasladar el conflicto al consumidor mediante una eventual limitación de los medios de pago.
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Negociación busca evitar una interrupción del servicio
La decisión de mantener las tarjetas habilitadas ofrece un margen adicional para que las partes continúen negociando antes de adoptar medidas que puedan afectar a los usuarios.
Anadegas ha insistido en que su intención es alcanzar un esquema que permita mantener el servicio de pagos electrónicos, pero con costos que considere compatibles con la rentabilidad de las estaciones.
Mientras tanto, el Gobierno continúa participando como mediador en las conversaciones y busca que los actores involucrados lleguen a un acuerdo sobre las condiciones de las transacciones.
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