Quién es Skye Anderson, la ejecutiva que dirigirá McDonald’s en Estados Unidos
Tras 26 años dentro de McDonald’s, Skye Anderson asumirá la presidencia de las operaciones en Estados Unidos, un mercado de casi 14,000 restaurantes que atraviesa una etapa de reajuste.
McDonald’s acaba de hacer un movimiento que dice tanto sobre Skye Anderson como sobre el momento que atraviesa la compañía. La multinacional la nombró presidenta de McDonald’s USA, en sustitución de Joe Erlinger, después de un trimestre en el que el crecimiento del negocio estadounidense perdió velocidad y la ejecución de algunas iniciativas comerciales quedó por debajo de lo esperado.
Anderson llega al puesto después de 26 años dentro de McDonald’s y de haber recorrido una trayectoria poco convencional para una ejecutiva de operaciones: comenzó en finanzas, llegó a ser CFO de McDonald’s Australia, pasó al negocio estadounidense, dirigió una región de 1,200 restaurantes, posteriormente una zona de más de 5,700 establecimientos y, desde 2023, construyó desde cero la unidad de Global Business Services de la compañía.
Ahora tendrá bajo su ámbito un sistema estadounidense que contabilizaba 13,706 restaurantes al cierre de 2025, alrededor de 95% de ellos franquiciados. Es decir, el desafío no consiste únicamente en administrar restaurantes, también implica coordinar una red empresarial en la que las decisiones corporativas, los franquiciados, la tecnología, el suministro, el desarrollo inmobiliario y la experiencia del consumidor tienen que funcionar como un mismo mecanismo.
Y ahí está la razón por la que la carrera de Anderson resulta particularmente interesante.
De las auditorías a las operaciones de McDonald’s
Anderson comenzó su carrera profesional fuera de McDonald’s, trabajando durante cinco años en Greenwood Challoner y Deloitte Australia en auditoría y aseguramiento, con exposición a clientes de las industrias minorista y automotriz. Es graduada en Comercio y Contabilidad por Macquarie University y Chartered Accountant.
En el año 2000 ingresó a McDonald’s en el área financiera. Durante sus primeros 17 años dentro de la compañía construyó su experiencia precisamente desde ese ángulo hasta convertirse en CFO de McDonald’s Australia.
Ese detalle importa porque Anderson no llega a las operaciones desde una trayectoria exclusivamente comercial. Su formación inicial estuvo relacionada con estados financieros, control, asignación de recursos y lectura económica del negocio.
En enero de 2017 dio un giro hacia la gestión general cuando pasó a McDonald’s USA como gerente general de la región Pacific Sierra. Dieciocho meses después fue nombrada vicepresidenta de campo de Walnut Creek, desde donde supervisó una estructura de aproximadamente 1,200 restaurantes distribuidos entre Alaska, California, Guam, Hawái, Idaho, Nevada, Oregón y Washington.
En enero de 2020 llegó a la presidencia de la Zona Oeste.
La escala de ese puesto ayuda a dimensionar su experiencia: Anderson estuvo a cargo de estrategia, talento y desarrollo de marca para más de 5,700 restaurantes. La propia compañía señala además que durante la pandemia la región alcanzó niveles récord de ventas comparables para McDonald’s USA.
No se trata, por tanto, de una ejecutiva que esté aprendiendo ahora cómo funciona el restaurante. Lleva décadas transitando por las distintas capas del sistema.
La etapa que cambió su perfil: construir una capacidad global desde cero
Después de seis años en el negocio estadounidense, Anderson dejó temporalmente las operaciones de mercado para asumir en 2023 la presidencia de Global Business Services (GBS).
El movimiento es menos visible que dirigir miles de restaurantes, pero probablemente sea una de las piezas más reveladoras de su perfil profesional.
McDonald’s describe GBS como una capacidad empresarial que Anderson ayudó a construir desde cero y posteriormente escalar a nivel global. Durante su gestión se establecieron nuevas oficinas en Hyderabad, India, y Ciudad de México, mientras la organización trabajaba en modernizar procesos y formas de trabajo para llevar soluciones al negocio con mayor velocidad.
En otras palabras, Anderson pasó de administrar una parte del sistema a trabajar sobre la infraestructura que permite que el sistema funcione.
Ese recorrido explica la decisión de McDonald’s de reincorporarla al negocio estadounidense en marzo de 2026 como Chief Operating Officer. El cargo, recién creado, reunía bajo una misma estructura las operaciones nacionales, el desarrollo de restaurantes y McOpCo, además de supervisar la cadena de suministro y tecnología estadounidenses.
Cinco meses después, esa responsabilidad se amplió nuevamente.
De COO a presidenta de McDonald’s USA en cuestión de meses
El ascenso de Anderson tiene una particularidad temporal: en marzo fue nombrada COO de McDonald’s USA y en agosto pasó a dirigir todo el negocio estadounidense.
El cambio se produjo después de que Joe Erlinger anunciara su salida tras más de dos décadas en McDonald’s, incluyendo casi siete años al frente de la operación estadounidense. Erlinger permanecerá como asesor de la compañía hasta principios de 2027.

La sucesión ocurre en un momento en que McDonald’s necesita resolver una cuestión más compleja que simplemente vender más hamburguesas: cómo recuperar frecuencia de visita sin erosionar la economía de los restaurantes ni sobrecargar la operación con demasiadas iniciativas simultáneas.
Ese es el problema que Anderson recibe.
McDonald’s llega al cambio con una contradicción en sus números
El segundo trimestre de 2026 ayuda a entender el contexto.
McDonald’s registró US$7,100 millones en ingresos y una utilidad neta de aproximadamente US$2,360 millones, mientras que las ganancias ajustadas alcanzaron US$3.38 por acción y superaron las previsiones de Wall Street. A primera vista, no se trata de un trimestre financiero catastrófico.
El problema estaba más concentrado en el corazón del negocio estadounidense.
Las ventas comparables de los restaurantes de Estados Unidos crecieron apenas 0.8%, frente al 2.5% registrado un año antes. A nivel global, el crecimiento comparable fue de 1.3%.
La compañía reconoció problemas de ejecución: algunas promociones no funcionaron como se esperaba, hubo demasiadas iniciativas comerciales desplegadas simultáneamente y determinados lanzamientos añadieron presión a los equipos de los restaurantes, afectando incluso los tiempos de servicio.
La promoción vinculada al Mundial tampoco consiguió el impacto esperado.
El diagnóstico resulta especialmente interesante porque no apunta necesariamente a una falta de ideas. El problema parece estar en la capacidad de convertir demasiadas ideas en una experiencia coherente en miles de restaurantes al mismo tiempo.
Y esa es, precisamente, una cuestión operacional.
El reto de Anderson no empieza en el menú
McDonald’s anunció en junio su nueva plataforma estratégica, McDonald’s > NEXT, con la intención de abrir una nueva etapa de crecimiento y productividad.
La compañía plantea tres necesidades simultáneas: atraer más clientes, lograr que regresen con mayor frecuencia y mejorar la economía de cada restaurante. La estrategia también pone énfasis en sabor, calidad, conveniencia, hospitalidad y valor, mientras reconoce que los consumidores tienen cada vez más alternativas y expectativas más elevadas.
El punto crítico es que estas prioridades deben convivir.

Un menú más amplio puede generar interés, pero también complejidad en cocina. Más promociones pueden estimular tráfico, pero dificultar la operación. Más personalización digital puede mejorar la relevancia de las ofertas, pero exige sistemas tecnológicos capaces de soportarla. Y una mayor velocidad de servicio puede entrar en tensión con una experiencia más personalizada.
En una red de casi 14,000 restaurantes, pequeñas ineficiencias repetidas miles de veces dejan de ser pequeñas.
Por eso el nuevo puesto de Anderson tiene una dimensión particularmente técnica: hacer que estrategia y ejecución vuelvan a hablar el mismo idioma.
El verdadero tamaño del negocio que heredará
La cifra de 14,000 restaurantes puede resultar abstracta hasta ponerla en contexto.
Al cierre de 2025, McDonald’s tenía 13,706 establecimientos en Estados Unidos, frente a 13,457 en 2023. Cerca del 95% eran franquicias.
Eso significa que McDonald’s Corporation no opera directamente la inmensa mayoría de los restaurantes que forman su principal mercado.
Los franquiciados son empresarios independientes dentro del sistema, responsables de buena parte del capital y de la operación cotidiana. McDonald’s, por su parte, obtiene ingresos principalmente a través de rentas y regalías vinculadas a las ventas, además de tarifas iniciales.
La arquitectura financiera ayuda a entender la importancia de las ventas de los franquiciados.
En 2025, las ventas de los restaurantes franquiciados en Estados Unidos alcanzaron US$51,946 millones, frente a US$50,272 millones en 2024. Ese indicador no se contabiliza como ingreso corporativo de McDonald’s, pero sirve para medir la salud económica de la red que sostiene buena parte del modelo.
A nivel mundial, aproximadamente 95% de los 45,356 restaurantes de McDonald’s al cierre de 2025 eran franquiciados. El modelo permite a la compañía expandirse con una proporción relativamente pequeña de restaurantes operados directamente por ella, mientras mantiene ingresos recurrentes derivados de rentas y regalías.
Por eso, dirigir McDonald’s USA implica también administrar una relación económica con miles de propietarios-operadores.
Una red donde la escala cambia el significado de cada decisión
Hay otro dato que ayuda a dimensionar la economía detrás de la operación.
Según la información de franquicias correspondiente a 2025, los aproximadamente 12,702 restaurantes tradicionales de McDonald’s en Estados Unidos que llevaban al menos un año abiertos registraron un volumen promedio anual de ventas de US$4.088 millones, mientras que la mediana fue de US$3.917 millones.
La dispersión también es significativa: el restaurante con mayor volumen alcanzó US$20.421 millones y el menor US$1.063 millones.

La cifra revela algo que suele perderse cuando se habla de McDonald’s como una sola compañía: la marca es uniforme, pero la economía de cada restaurante no lo es.
Ubicación, tráfico, alquileres, costos laborales, composición demográfica, competencia y hábitos de consumo modifican el resultado de cada unidad.
Para Anderson, la cuestión será encontrar qué debe estandarizarse y qué debe adaptarse.
Su experiencia financiera puede ser más relevante de lo que parece
En una industria acostumbrada a medir éxito mediante tráfico, ticket promedio y ventas comparables, la formación financiera de Anderson introduce otra perspectiva.
Antes de dirigir restaurantes, pasó 17 años aprendiendo a leer el negocio desde sus números. Después pasó al terreno operativo y finalmente a la transformación de sistemas corporativos.
Es una combinación que adquiere particular valor en un momento en que McDonald’s intenta crecer sin perder eficiencia.
En 2025, la compañía generó US$26,900 millones de ingresos, US$139,400 millones en ventas del sistema y US$12,400 millones de ingreso operativo. Su flujo de caja proveniente de operaciones alcanzó US$10,600 millones y el flujo de caja libre fue de US$7,200 millones.
La escala financiera permite entender por qué una desaceleración relativamente pequeña en Estados Unidos puede convertirse en una preocupación corporativa importante: el mercado estadounidense no es simplemente uno más dentro de la red. Es el mayor segmento geográfico de McDonald’s.
Qué cambia con Skye Anderson
La designación no representa una ruptura radical con McDonald’s. Anderson es, de hecho, producto de la propia organización.
Su nombramiento parece responder a otra necesidad: utilizar conocimiento acumulado dentro de la compañía para reducir la distancia entre las decisiones tomadas a nivel corporativo y lo que realmente ocurre en el restaurante.
Hay una paradoja interesante en ello. McDonald’s ha pasado los últimos años desarrollando nuevas capacidades de datos, fidelización, tecnología, marketing y transformación. Ahora enfrenta el desafío de hacer que toda esa sofisticación no complique la experiencia básica que el consumidor espera.
La estrategia NEXT parte justamente de esa tensión. La compañía reconoce que los clientes quieren simultáneamente precio, calidad, conveniencia y hospitalidad; no están necesariamente dispuestos a intercambiar una por otra.
Anderson llega con una trayectoria que atraviesa esas distintas capas: finanzas, operaciones de campo, restaurantes, tecnología organizacional y transformación.
Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.
Seguir leyendo
Tags:
Lo más visto en Revista Mercado
Sector Educación
Capital humano para la Generación RD 2036
Brand Content
50 años inspirando a un país a convertirse en Catadores
Brand Content
La vida se celebra alrededor de la mesa
Sector Financiero
Cercanía que fortalece cada negocio
Brand Content
Tecnología al servicio agrícola
Brand Content
La siembra como inversión
Análisis para suscriptores
Exclusivo Suscriptores
Una IA diseñó 700.000 genomas virales: 16 dieron lugar a nuevos virus
Exclusivo Suscriptores
Inflación global: ¿hasta dónde podría subir ante un nuevo shock energético?
Exclusivo Suscriptores