Deloitte y Billie Jean King trazan el futuro de una industria que ya supera los US$3,000 millones
Durante años, la discusión sobre el deporte femenil estuvo concentrada en una pregunta relativamente sencilla: ¿existe una audiencia dispuesta a consumirlo? Los últimos años han dado una respuesta contundente. Sí.
Ahora la pregunta es más compleja y, sobre todo, más empresarial: ¿tiene la industria la estructura necesaria para convertir ese crecimiento en un mercado sostenible?
Esa es la discusión que empieza a tomar forma detrás de la alianza anunciada por Deloitte y Billie Jean King. El 1 de septiembre, durante el Power of Women's Sports Summit en Nueva York, Billie Jean King y Lara Abrash, chair de Deloitte US, anunciaron una colaboración de tres años destinada a fortalecer las rutas de formación profesional, la infraestructura y el ecosistema alrededor del deporte femenil.
La alianza llega en un momento especialmente significativo. Deloitte estima que los ingresos globales del deporte femenil de élite alcanzarán al menos US$3,000 millones en 2026, un salto de 340% frente a 2022. En 2025, además, el sector ya había superado la estimación inicial de Deloitte de US$2,350 millones y alcanzado aproximadamente US$2,400 millones.
El deporte femenil dejó de ser solamente una categoría con potencial y comenzó a comportarse como una industria con activos, audiencias, derechos audiovisuales, patrocinadores, inversión y modelos de negocio propios.
Pero precisamente cuando el mercado empieza a escalar, aparece una contradicción: la audiencia está creciendo más rápido que parte de la infraestructura que debería sostenerla.
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El negocio creció. El ecosistema todavía tiene vacíos
Deloitte calcula que los ingresos comerciales representarán aproximadamente US$1,400 millones en 2026, equivalentes al 45% del total. Los ingresos por taquilla alcanzarían US$911 millones, mientras que los derechos de transmisión llegarían a unos US$765 millones. Fútbol y baloncesto concentrarían, cada uno, alrededor del 35% de los ingresos globales.
También cambió la relación con los medios. La cobertura del deporte femenil pasó de representar aproximadamente entre 3% y 5.5% de la cobertura deportiva a cerca de 15% en pocos años, según Deloitte.
Es una expansión que puede verse en múltiples mercados: nuevas ligas, mejores acuerdos comerciales, mayores asistencias y una utilización mucho más sofisticada de las plataformas digitales.
Pero una industria no se consolida únicamente cuando vende más entradas o consigue mejores contratos audiovisuales. Necesita entrenadores, ejecutivos, administradores, especialistas en rendimiento, estructuras de gobierno, investigación y capital humano capaz de operar organizaciones cada vez más complejas.
Y esto es lo que sostiene la alianza con King.
La paradoja de las entrenadoras: más atletas, menos mujeres dirigiéndolas
Uno de los datos que mejor explica el problema está fuera de los grandes estadios.
En 1972, aproximadamente 90% de los equipos universitarios femeninos en Estados Unidos tenían una mujer como entrenadora. Para el período 2020-2021, esa proporción había caído a alrededor de 41%, según datos recopilados por la Women's Sports Foundation.
La paradoja es que durante ese mismo período aumentó de manera extraordinaria la participación femenina en el deporte.
El fenómeno no es simplemente una cuestión de representación. Las entrenadoras forman parte de una cadena de transmisión profesional: atletas que pueden convertirse en entrenadoras, entrenadoras que pueden llegar a posiciones administrativas, administradoras que pueden pasar a dirigir organizaciones.
Cuando esa cadena se debilita, la industria pierde una fuente potencial de talento precisamente cuando está creciendo.
A esto se suma otro problema señalado por Deloitte y la Women's Sports Foundation. Las niñas abandonan el deporte a tasas considerablemente superiores a las de los niños, y cerca de la mitad de quienes abandonan lo hacen durante la adolescencia, alrededor de los 13 o 14 años.
Por eso la iniciativa tiene como uno de sus objetivos intervenir en las distintas etapas del recorrido deportivo.
De la pista a la empresa: el valor profesional del deporte
Hay otra razón por la que Deloitte está mirando al deporte como algo más que entretenimiento.
Una investigación de la firma publicada en 2023 encontró que 85% de las mujeres encuestadas que habían practicado deportes afirmaron que las habilidades desarrolladas allí fueron importantes para su éxito profesional. La proporción aumentó a 91% entre mujeres que ocupaban posiciones de liderazgo y a 93% entre aquellas con ingresos de al menos US$100,000.
La conclusión interesante no es que practicar un deporte garantice una carrera exitosa. Es que el deporte funciona como un entorno donde se desarrollan capacidades que después tienen valor económico: toma de decisiones bajo presión, disciplina, colaboración, negociación, resiliencia y capacidad para trabajar con objetivos medibles.
La alianza con Billie Jean King busca precisamente traducir esas capacidades a otros espacios profesionales.
No se trata necesariamente de convertir a cada atleta en una ejecutiva. El objetivo es más amplio, ya que busca evitar que la experiencia acumulada durante una carrera deportiva desaparezca cuando termina la competición.
Tres frentes para una industria que está cambiando de escala
Deloitte y Billie Jean King estructuraron la colaboración alrededor de tres grandes áreas.
La primera busca desarrollar capacidades profesionales a través del deporte, incluyendo mecanismos para ayudar a las atletas a trasladar sus habilidades hacia otros ámbitos laborales.
La segunda se concentra en la infraestructura empresarial del deporte femenil. Esto incluye desarrollar entrenadoras más calificadas, mejorar estructuras organizacionales y trabajar sobre los modelos que permitirán que las ligas y equipos crezcan sin depender exclusivamente del entusiasmo inicial del mercado.
La tercera pretende conectar a los distintos participantes del ecosistema: atletas, empresas, patrocinadores y organizaciones deportivas.
La importancia de esta tercera dimensión está en que el mercado femenil todavía se encuentra en una etapa de construcción. Hay oportunidades, pero también una necesidad de coordinar intereses que hasta ahora operaban de manera más fragmentada.
Deloitte no entra desde cero
La firma ya trabaja dentro de distintos segmentos del deporte estadounidense e internacional. Entre sus relaciones se encuentran U.S. Soccer, la WNBA, Team USA, los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Los Ángeles 2028, el Comité Olímpico Internacional, el Comité Paralímpico Internacional, la United States Tennis Association, el US Open Tennis Championships y la USGA.
En el caso de la WNBA, por ejemplo, Deloitte ha trabajado en iniciativas relacionadas con la calidad y consistencia de las transmisiones, utilizando análisis, tecnología y experiencia multidisciplinaria para ayudar a la liga a mejorar su producto audiovisual.
Esto le proporciona algo más valioso que una posición de patrocinador: experiencia acumulada sobre cómo funcionan las organizaciones deportivas cuando pasan de ser propiedades deportivas a negocios de mayor escala.
La firma también ha construido conocimiento propio sobre el mercado mediante investigaciones como Game Changers: Unlocking the Potential of Women's Sports y Beyond the Billion-Dollar Barrier: Charting the Next Phase of Growth.
La nueva alianza representa, por tanto, el paso de la investigación a la aplicación.
Billie Jean King aporta algo que un informe empresarial no puede comprar
Si Deloitte aporta análisis, estructura empresarial y experiencia organizacional, Billie Jean King aporta otra clase de activo: una trayectoria directamente vinculada a la transformación histórica del deporte femenino.
King además de ser una ex tenista, posee una carrera que está asociada a una etapa en la que las mujeres tuvieron que construir espacios profesionales que prácticamente no existían.
La asociación tiene, por ello, una lógica particular. Deloitte llega con conocimiento de cómo escalar organizaciones; King aporta décadas de experiencia sobre lo que ocurre cuando una industria cambia sus reglas.
Ilana Kloss, CEO de Billie Jean King Enterprises, resumió esa intención al plantear que la siguiente etapa consiste en construir las condiciones que permitan que la visibilidad conseguida por las mujeres tenga una estructura detrás.
Y King lo planteó desde una perspectiva generacional: su generación, dijo, tiene la responsabilidad de respaldar a quienes vienen después.
La frase adquiere otra dimensión cuando se observa el mercado actual. El objetivo ya no es simplemente conseguir que haya más niñas jugando tenis, fútbol o baloncesto. Es conseguir que exista una industria suficientemente sólida para que algunas de ellas puedan convertirse mañana en entrenadoras, científicas, propietarias, ejecutivas, inversionistas o especialistas del negocio deportivo.
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