Centro Gustavo Cisneros: la apuesta de Adriana Cisneros por los emprendedores venezolanos
La alianza entre Adriana Cisneros y la Universidad Metropolitana conecta la historia empresarial de una familia con la formación de nuevos emprendedores. El reto será transformar esa herencia en capacidades, empresas sostenibles y oportunidades económicas.
El emprendimiento venezolano enfrenta una paradoja: existe disposición para crear negocios, pero las condiciones para convertir una iniciativa en una empresa sostenible siguen siendo adversas. En ese escenario, Adriana Cisneros, CEO de Cisneros, firmó un convenio de cooperación con la Universidad Metropolitana (UNIMET) para desarrollar el Centro de Emprendimiento UNIMET–Gustavo Cisneros, un proyecto que vincula la formación académica con la experiencia de una de las familias empresariales más reconocidas de Venezuela.
La iniciativa tiene una dimensión institucional y otra familiar. Para la universidad, supone ampliar su infraestructura y sus capacidades de formación emprendedora. Para Adriana Cisneros, representa la continuidad de una tradición empresarial cuyo origen sitúa en 1929, cuando su abuelo, Diego Cisneros, invirtió sus ahorros en un pequeño camión en Caracas.
El nuevo centro lleva el nombre de Gustavo Cisneros, padre de Adriana y empresario que convirtió aquella trayectoria familiar en una operación internacional. La intención expresada por su hija es trasladar parte de esa experiencia a una nueva generación de estudiantes, con énfasis en la innovación, la capacidad de identificar oportunidades y la construcción de negocios con perspectivas de largo plazo.
Sin embargo, el alcance económico de la alianza dependerá de algo más que la adecuación de un espacio universitario: su capacidad para conectar la enseñanza con problemas empresariales concretos, facilitar la experimentación y ayudar a que las ideas sobrevivan a las primeras etapas de desarrollo.

La historia de los Cisneros como punto de partida
En su mensaje sobre el acuerdo, Adriana Cisneros recordó que su padre estudió en Babson College, institución estadounidense especializada en educación empresarial. Según explicó, aquella experiencia académica contribuyó a moldear su manera de entender los negocios durante toda su vida.
Gustavo Cisneros asumió las riendas de la empresa familiar a los 25 años. Su trayectoria estuvo marcada por la expansión hacia distintos mercados y por la construcción de una organización con presencia internacional. La historia que Adriana reivindica no comienza, por tanto, con una corporación global, sino con una inversión de recursos limitados y una apuesta por desarrollar una actividad económica.
Los retos son nuestro negocio», recordó como una de las máximas de su padre.
La frase resume la filosofía que la familia busca transmitir a través del centro: considerar los obstáculos como problemas susceptibles de análisis y solución, en lugar de tratarlos exclusivamente como barreras. Para los estudiantes, esto supone aprender a evaluar oportunidades, asumir riesgos calculados y desarrollar proyectos capaces de adaptarse a condiciones cambiantes.
Adriana también dirigió a los futuros usuarios del centro tres recomendaciones: preguntarse por qué una idea no podría surgir en Venezuela, convertir los obstáculos en parte del trabajo y construir a largo plazo junto a personas que actúen con integridad.
El mensaje tiene una lectura económica relevante. La formación emprendedora no consiste únicamente en estimular la creatividad o enseñar a formular un plan de negocios. También exige desarrollar criterios para asignar capital, evaluar mercados, formar equipos, reconocer errores y decidir cuándo modificar o abandonar una iniciativa.
La pregunta que plantea esta alianza es cómo trasladar esa experiencia empresarial, acumulada durante décadas, a herramientas de aprendizaje que puedan utilizar estudiantes con trayectorias y recursos diferentes.
Qué aporta la conexión entre UNIMET y Babson College
La relación con Babson College constituye uno de los elementos centrales del proyecto. La Universidad Metropolitana forma parte del Babson Collaborative, una red internacional de instituciones de educación superior orientada al intercambio de prácticas pedagógicas, investigación y herramientas para fortalecer la enseñanza del emprendimiento. UNIMET anunció su incorporación en 2024 como la primera universidad venezolana en integrarse a esa red.
La conexión permite acceder a recursos académicos, intercambiar experiencias con otras universidades y participar en iniciativas educativas vinculadas con Babson. La red también promueve desafíos estudiantiles y oportunidades de colaboración internacional.

Este componente importa porque la creación de empresas requiere conocimientos que trascienden la administración tradicional. Identificar una necesidad, comprobar si existe demanda, calcular la viabilidad financiera, desarrollar un producto y encontrar clientes son procesos que pueden enseñarse mediante ejercicios prácticos y experiencias de mercado.
En su comunicación institucional, Cisneros señaló que el acuerdo contempla la construcción, el desarrollo y la adecuación de la infraestructura necesaria, así como la posibilidad de diseñar proyectos y actividades académicas, económicas, culturales y de investigación.
El convenio, por tanto, establece un marco de colaboración más amplio que la apertura física del centro. No obstante, la información pública consultada no detalla un presupuesto total, un fondo de inversión para proyectos estudiantiles, compromisos de financiación para nuevas empresas ni objetivos cuantificados de creación de negocios. Esas variables serán importantes para determinar la profundidad económica de la iniciativa.
La UNIMET ya desarrollaba actividades de formación emprendedora antes de este acuerdo. En 2025, la universidad informó sobre su incubadora de emprendimientos, el UNIMET Pitch Day y la participación de un proyecto estudiantil en el Global Student Challenge de Babson. La nueva instalación se incorpora, así, a una trayectoria institucional previa, en lugar de inaugurar desde cero el trabajo de la universidad en esta materia.
Venezuela: muchas intenciones, condiciones difíciles para emprender
El Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que estudia la actividad emprendedora y las condiciones de los ecosistemas empresariales, registró un deterioro del entorno venezolano en su evaluación de 2025. El índice de contexto nacional para el emprendimiento cayó a 3,2 puntos, frente a 3,5 en 2024, y situó al país en el puesto 52 de 53 economías evaluadas.
El informe identificó debilidades especialmente importantes en financiación emprendedora, políticas públicas y programas gubernamentales. La financiación recibió una puntuación de 2,0 sobre 10, mientras que las condiciones relacionadas con impuestos y burocracia obtuvieron 1,3. En contraste, la educación emprendedora posterior a la etapa escolar alcanzó una valoración de 5,0, considerada suficiente dentro de la metodología del estudio.

Los datos describen un problema estructural: formar personas capaces de emprender es una parte de la ecuación, pero no garantiza que puedan financiar sus proyectos, acceder a mercados, sostener sus operaciones o crecer.
Un centro universitario puede contribuir a reducir algunas de esas barreras mediante capacitación, asesoría, investigación y conexiones con empresas. Su capacidad de impacto será mayor si consigue acercar a los estudiantes a clientes potenciales, proveedores, inversionistas y organizaciones capaces de acompañar el desarrollo de sus proyectos.
El significado de "las visiones a largo plazo permanecen"
Cuando Adriana Cisneros anunció el convenio, destacó que las visiones a largo plazo permanecen. La frase adquiere un significado particular en un país donde la incertidumbre económica puede acortar los horizontes de planificación de las empresas y dificultar las decisiones de inversión.
La apuesta por una institución educativa implica trabajar con un horizonte distinto al de una operación comercial inmediata. Los resultados de la formación pueden tardar años en manifestarse, y sus efectos no siempre se reflejan en indicadores fáciles de atribuir a un único programa.
En este caso, el legado familiar se utiliza como punto de conexión con una institución académica que puede convertir una historia empresarial en contenido formativo. El valor potencial está en que los estudiantes no se limiten a conocer la trayectoria de Gustavo Cisneros, sino que puedan examinar las decisiones, los riesgos y los mecanismos que permiten construir empresas duraderas.
La alianza entre Cisneros y UNIMET conecta, en definitiva, una experiencia empresarial intergeneracional con una plataforma de educación superior. Su alcance definitivo no se medirá únicamente por el nombre que lleva el centro ni por la historia que representa, sino por la calidad de las oportunidades que consiga generar para quienes utilicen sus recursos.
La pregunta de fondo permanece abierta: si la experiencia acumulada por una empresa familiar puede convertirse en conocimiento accesible y útil para una nueva generación, el centro podría contribuir a ampliar las capacidades emprendedoras de Venezuela. Para demostrarlo, deberá traducir su propósito en formación aplicada, proyectos viables y resultados verificables.
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