Más allá de adoptar tecnología, el desafío es formar el talento que impulsará la nueva economía digital. Jimmy Rosario Bernard comparte cómo el ITLA, a través de RD Inteligente, busca democratizar el acceso a la inteligencia artificial y preparar a República Dominicana para competir en el futuro.
Durante décadas, la conversación tecnológica estuvo dominada por la infraestructura. Las economías competían por conectividad, centros de datos, acceso a internet y capacidad de procesamiento. El desarrollo tecnológico se medía por la velocidad de las redes, la disponibilidad de equipos y el acceso a nuevas herramientas digitales.
TENEMOS QUE ASEGURARNOS DE QUE NUESTROS JÓVENES TENGAN LAS OPORTUNIDADE S PARA PREPARARSE, QUE NUESTROS DOCENTES TENGAN ACCESO AL CONOCIMIENTO Y QUE NUESTRAS INSTITUCIONES PUEDAN ACOMPAÑAR ESTA TRANSFORMACIÓN”.
Sin embargo, la transformación que vive el mundo está modificando esa lógica. La inteligencia artificial está redefiniendo industrias completas. La automatización transforma procesos productivos tradicionales. La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad para gobiernos y empresas. Los semiconductores ocupan un lugar estratégico dentro de la competencia global por el liderazgo tecnológico. Nuevas disciplinas como la computación cuántica, la biotecnología y la electromovilidad comienzan a incorporarse a las agendas de desarrollo económico de numerosos países.
En este nuevo escenario, el acceso a la tecnología ya no es el único factor determinante. También importa la capacidad de formar a las personas que podrán utilizarla, adaptarla y convertirla en innovación.
El talento se ha convertido en uno de los recursos más estratégicos de la economía contemporánea. Mientras las grandes potencias compiten por capacidad computacional, liderazgo en inteligencia artificial e infraestructura digital avanzada, también libran una competencia menos visible: desarrollar el capital humano que será capaz de convertir esas herramientas en innovación, productividad y crecimiento económico.
República Dominicana forma parte de ese desafío
Durante los últimos años, el país ha impulsado una agenda de transformación digital que incluye nuevas iniciativas vinculadas a inteligencia artificial, modernización tecnológica, conectividad, digitalización de servicios y fortalecimiento de competencias estratégicas.
La aspiración no consiste únicamente en adoptar tecnología, sino en construir las condiciones necesarias para participar activamente de la economía del conocimiento.
Pero la transformación digital no ocurre por sí sola. Detrás de cada avance tecnológico aparecen preguntas fundamentales relacionadas con educación, formación profesional, innovación e investigación. ¿Cómo preparar a los profesionales que demandará la inteligencia artificial? ¿Qué capacidades necesitarán las empresas durante la próxima década? ¿Cómo puede un país desarrollar talento suficiente para responder a sectores cada vez más especializados?
En ese contexto, el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) busca consolidarse como una de las plataformas de formación tecnológica más importantes de la República Dominicana.
Desde su creación, vinculada inicialmente a las necesidades de formación técnica del Parque Cibernético de Santo Domingo, el ITLA ha ampliado su oferta hacia áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad, semiconductores, microelectrónica y otras tecnologías emergentes, en respuesta a las necesidades de un mercado laboral en transformación.
En conversación exclusiva con Technology, Jimmy Rosario Bernard, rectordel ITLA, comparte la visión que impulsa actualmente la institución, las razones detrás de iniciativas como RD Inteligente y la forma en que la educación tecnológica puede convertirse en uno de los principales motores de competitividad para la República Dominicana.
Para el rector, la discusión ya no debe centrarse únicamente en herramientas o infraestructuras.
“La tecnología solo tiene sentido cuando se traduce en oportunidades para la gente”.
ANTICIPAR EL CAMBIO TECNOLÓGICO
La velocidad con la que evolucionan las nuevas tecnologías ha cambiado profundamente la misión de las instituciones educativas. Si en el pasado bastaba con responder a las necesidades inmediatas del mercado laboral, hoy resulta indispensable anticipar tendencias y preparar talento para industrias que todavía están en proceso de desarrollo.
ESTAMOS PREPARADOS PARA APORTAR NUESTRA EXPERIENCIA EN FORMACIÓN TECNOLÓGICA, NUESTRA INFRAESTRUCTURA Y NUESTRO TALENTO DOCENTE PARA LLEVAR LA ALFABETIZACIÓN EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL A DISTINTOS SECTORES DE LA SOCIEDAD”.
¿Cuál es la visión que impulsa actualmente al ITLA frente a los desafíos tecnológicos que enfrentará República Dominicana durante la próxima década?
Mi visión es consolidar al ITLA como una institución estratégica para el desarrollo tecnológico de la República Dominicana, conectando la educación, el talento y la innovación con las necesidades reales del país y con las tendencias globales. Queremos que el ITLA no solamente forme profesionales en las tecnologías que demanda el mercado hoy, sino que también se adelante a las necesidades que tendrá el país en los próximos años. Esto implica fortalecer áreas como inteligencia artificial, ciberseguridad, automatización, semiconductores y microelectrónica, pero también ampliar el acceso a la educación tecnológica y generar oportunidades reales de empleabilidad.
Esa visión se refleja en una agenda orientada a fortalecer la capacidad del ITLA para responder a los cambios que ya comienzan a redefinir la economía global y preparar talento para sectores que tendrán un papel determinante durante la próxima década.
La premisa es simple: la formación no puede reaccionar cuando las industrias ya están consolidadas; debe anticiparse a ellas. Por esa razón, el ITLA ha incorporado programas y áreas que muchos consideran tecnologías de futuro pero que ya forman parte de la conversación global sobre innovación y desarrollo.
EL TALENTO DOMINICANO PARA LA PRÓXIMA ECONOMÍA
Uno de los ejemplos más claros de esa visión es la apuesta por los semiconductores. Aunque suelen pasar desapercibidos para la mayoría de las personas, estos componentes constituyen el corazón de prácticamente toda la infraestructura digital moderna. Están presentes en centros de datos, dispositivos inteligentes, equipos industriales, plataformas de inteligencia artificial y sistemas que forman parte de la vida cotidiana de millones de usuarios alrededor del mundo. Formar talento dominicano preparado para participar en industrias de alto valor agregado se ha convertido en una prioridad estratégica para instituciones como el ITLA.
¿Por qué apostar por tecnologías como inteligencia artificial, semiconductores y otras áreas avanzadas?
Porque son tecnologías que están definiendo la nueva economía mundial. La inteligencia artificial está transformando prácticamente todos los sectores; la ciberseguridad es indispensable para proteger los sistemas, los datos y las infraestructuras; y los semiconductores son componentes fundamentales de prácticamente toda la economía digital. El futuro tecnológico no se construye esperando que las oportunidades lleguen. Se construye formando el talento capaz de crearlas.
La apuesta también alcanza áreas emergentes como la computación cuántica. El rector explicó que el ITLA ya ha comenzado a formar docentes en esta disciplina y a transferir ese conocimiento a su comunidad académica. Para la institución, fortalecer conocimiento especializado en estas áreas representa una oportunidad para preparar profesionales capaces de participar en sectores que aún se encuentran en plena expansión.
RD INTELIGENTE: LA GRAN APUESTA NACIONAL
Una de las expresiones más visibles de esa visión es RD Inteligente, una iniciativa del Gobierno dominicano ejecutada por el ITLA para ampliar el acceso y la formación en inteligencia artificial. La propuesta conecta la estrategia institucional con un objetivo más amplio: preparar a la población dominicana para participar activamente en una economía donde el conocimiento tecnológico será cada vez más determinante para la productividad, la innovación y la competitividad.
“El impacto puede ser transformador, siempre que asumamos la formación en inteligencia artificial como una política de Estado y no como una acción aislada. La IA ya está redefiniendo la productividad, el empleo y la competitividad global; por eso, no puede convertirse en una tecnología reservada para unos pocos especialistas”.
En esencia, la iniciativa busca preparar a la población para convivir con una tecnología que ya está transformando la educación, el empleo, los negocios, los servicios públicos y la productividad.
¿Qué significa para el ITLA asumir el desafío de llevar la inteligencia artificial a un millón de dominicanos?
No queremos crear un millón de programadores ni un millón de expertos en inteligencia artificial. Queremos que un millón de dominicanos haga mejor lo que ya hace utilizando estas herramientas.
La alfabetización es el primer paso. El verdadero desafío es desarrollar capacidades que permitan a los dominicanos pasar de ser usuarios de tecnología a convertirse también en creadores de soluciones. La iniciativa está diseñada para estudiantes, profesionales, emprendedores, docentes, servidores públicos y ciudadanos de diferentes sectores.
Su objetivo no es formar exclusivamente especialistas tecnológicos. Su objetivo consiste en desarrollar una sociedad más preparada.
La diferencia es importante
Aspiramos a que el talento dominicano no solamente sepa utilizar la inteligencia artificial, sino que pueda desarrollar soluciones, generar innovación, crear empresas y competir en los mercados internacionales. Esa es precisamente la visión que impulsamos desde el ITLA, a través de RD Inteligente y proyectos como el Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial: formar no solo usuarios, sino también creadores, investigadores, emprendedores y profesionales capaces de generar valor.
Si garantizamos continuidad, calidad e inclusión, durante la próxima década la República Dominicana podrá pasar de ser únicamente consumidora de tecnología a convertirse también en creadora de soluciones y talento para la región. El verdadero impacto no se medirá solo por el número de personas capacitadas, sino por las oportunidades que se generen, las empresas que se fortalezcan y las vidas que se transformen.
DE USUARIOS A CREADORES
Ese paso, de consumidores tecnológicos a creadores de soluciones, constituye uno de los principales desafíos para las economías emergentes. Para Rosario Bernard, el verdadero desarrollo tecnológico ocurre cuando el conocimiento se transforma en oportunidades. La finalidad de esta estrategia es preparar al talento dominicano para desarrollar soluciones propias, generar innovación, impulsar emprendimientos y competir en sectores donde la tecnología se convierte en un factor fundamental de crecimiento económico.
La institución ha fortalecido programas relacionados con investigación, innovación y transferencia de conocimiento, al tiempo que desarrolla alianzas con compañías tecnológicas internacionales para acelerar la formación de talento especializado.
Entre ellas figuran organizaciones como NVIDIA, Microsoft, Amazon, Huawei, Cisco y Fortinet, cuyas colaboraciones buscan fortalecer la formación, incorporar certificaciones y acercar a estudiantes y docentes a estándares tecnológicos globales. El objetivo no es únicamente acceder a tecnología. Es conservar conocimiento. Es generar conocimiento que permanezca dentro del país y contribuya a la innovación, la investigación y nuevas oportunidades de crecimiento.
Grandes compañías tecnológicas internacionales están desarrollando alianzas con República Dominicana. ¿Qué debe hacer el país para transformar estas alianzas en oportunidades económicas?
Las alianzas internacionales son fundamentales, pero debemos convertirlas en capacidades nacionales. El verdadero valor de una alianza tecnológica está en lo que queda en el país después de ella: talento formado, conocimiento transferido, certificaciones, investigación, innovación y nuevas oportunidades para nuestros profesionales y empresas.
En el ITLA estamos trabajando precisamente en esa dirección. Buscamos fortalecer la formación especializada y acercar a nuestros estudiantes a estándares tecnológicos internacionales. Un ejemplo concreto es la formación de nuestra primera cohorte de docentes especializados en inteligencia artificial junto a NVIDIA.
Eso significa que el conocimiento se multiplica dentro de nuestra propia comunidad académica y fortalece nuestra capacidad para formar al talento que necesita el país.
¿Cómo trabaja el ITLA para reducir la distancia entre educación y las necesidades reales del mercado?
Una de nuestras grandes prioridades es precisamente conectar educación, talento e industria.
La formación no puede desarrollarse de espaldas al mercado laboral. Tenemos que escuchar qué necesitan las empresas y cuáles son las competencias que están demandando. Los resultados nos indican que vamos por el camino correcto: más del 90 % de nuestros estudiantes ya tiene empleo antes de graduarse. La empleabilidad constituye uno de los indicadores más visibles de ese vínculo. Pero para la institución, el reto no termina cuando un estudiante consigue empleo. Comienza allí. La verdadera meta consiste en formar profesionales capaces de crecer, innovar, liderar proyectos y generar valor dentro de sectores productivos en constante transformación.
¿Cómo imagina al ITLA y a República Dominicana hacia 2030?
Quiero que para 2030 el ITLA sea reconocido como uno de los principales referentes de educación tecnológica, innovación y formación de talento de América Latina y el Caribe. Pero más importante aún es que República Dominicana pueda desarrollar capacidades propias, generar empleos de alto valor y competir en la economía del conocimiento.
Creo profundamente en el talento dominicano. República Dominicana está viviendo un momento especialmente importante. Tenemos la oportunidad de pasar de ser consumidores de tecnología a desarrollar capacidades propias, generar innovación y crear soluciones desde el país para el país y para otros mercados.
La próxima década estará definida por nuevas tecnologías, nuevas industrias y nuevas formas de competir. Pero incluso en una era dominada por la inteligencia artificial, la ventaja competitiva más importante seguirá siendo humana.
República Dominicana está llena de talento. Lo que necesitamos son oportunidades.
LA META DEBE SER QUE EL TALENTO DOMINICANO NO SOLAMENTE SEPA UTILIZAR LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, SINO QUE PUEDA DESARROLLAR SOLUCIONES, GENERAR INNOVACIÓN, CREAR EMPRESAS Y COMPETIR EN LOS MERCADOS INTERNACIONALES”.
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