El cuerpo femenino entra a las normas ISO laborales
La nueva norma internacional de ISO incorpora por primera vez la menstruación y la menopausia al debate formal sobre salud y seguridad en el trabajo. Con este paso se establece un marco para identificar barreras, adaptar entornos y convertir una realidad fisiológica que durante décadas permaneció fuera de las conversaciones corporativas en una variable de salud ocupacional.
Durante buena parte de la historia moderna del trabajo, el cuerpo que imaginó la oficina fue, en gran medida, un cuerpo neutro solo en apariencia. Las reglas de seguridad, los espacios físicos, los horarios, los uniformes y hasta determinadas ideas sobre productividad se diseñaron bajo la premisa de que las diferencias fisiológicas podían quedar fuera de la ecuación empresarial.
La publicación de ISO 45010, Occupational health and safety management – Menstruation and menopause in the workplace – Guidance, introduce una modificación significativa en ese paradigma.
La Organización Internacional de Normalización (ISO) acaba de publicar la que presenta como la primera Norma Internacional dedicada específicamente a la menstruación y la menopausia en el lugar de trabajo. Su importancia no reside únicamente en que mencione estas dos etapas de la vida reproductiva: por primera vez, ambas quedan incorporadas de manera explícita dentro del lenguaje internacional de la gestión de seguridad y salud ocupacional.
No se trata de crear un régimen laboral exclusivamente femenino ni de convertir la fisiología en una categoría administrativa. El cambio es más concreto: reconocer que determinadas condiciones relacionadas con la menstruación y la menopausia pueden afectar la experiencia laboral y que, por tanto, pueden ser consideradas dentro de los sistemas existentes de salud, seguridad y bienestar.
De un asunto personal a una cuestión de salud ocupacional
La menstruación y la menopausia han sido tradicionalmente tratadas en el trabajo como asuntos privados. Si una trabajadora experimentaba dolor, fatiga, sangrado abundante, sofocos, alteraciones del sueño u otros síntomas, la respuesta dependía con frecuencia de su capacidad individual para gestionar la situación sin alterar su desempeño.
ISO 45010 propone mirar el problema desde otro ángulo: ¿existen condiciones del propio lugar de trabajo que pueden agravar esas experiencias o dificultar que una persona pueda continuar trabajando de manera saludable?
Una oficina excesivamente calurosa puede ser crítica para una empleada que atraviesa síntomas vasomotores asociados con la menopausia. La ausencia de baños adecuados o de privacidad puede representar una dificultad adicional durante la menstruación. Los uniformes, los equipos de protección, los turnos, los espacios de descanso, las temperaturas, la iluminación, las políticas de ausencias y la cultura interna también pueden convertirse en factores relevantes.
La norma, por tanto, no plantea que una empresa deba diseñar un lugar de trabajo completamente nuevo. Su propuesta consiste en incorporar estas variables a los sistemas de gestión que ya existen.
¿Qué establece exactamente ISO 45010?
La norma proporciona orientación para que las organizaciones puedan identificar y abordar factores laborales que pueden afectar a las personas que están menstruando o atravesando la menopausia.
Su alcance incluye varios niveles de la organización:
- Cultura laboral: crear condiciones en las que hablar de estos temas no implique estigma o incomodidad.
- Políticas y procedimientos: revisar si las reglas existentes permiten responder adecuadamente a determinadas necesidades.
- Formación de gerentes: mejorar la capacidad de quienes supervisan equipos para reconocer situaciones relacionadas con menstruación y menopausia sin convertirlas en asuntos de discriminación o estigmatización.
- Diseño del lugar de trabajo: considerar aspectos físicos del entorno que pueden afectar la experiencia laboral.
- Ajustes prácticos: estudiar medidas que permitan gestionar síntomas sin comprometer innecesariamente la salud o la continuidad del trabajo.
- Evaluación: medir y revisar el impacto de las medidas adoptadas.
- Pequeñas y medianas empresas: proporcionar orientación que también pueda ser utilizada por organizaciones con recursos más limitados.
ISO 45010 no establece una lista universal de beneficios que todas las compañías deban implementar. Propone, en cambio, un proceso para que cada organización pueda identificar los riesgos y barreras relevantes en su propio contexto.
La diferencia entre una norma ISO y una obligación legal
ISO 45010 no es una ley laboral internacional. Tampoco significa que, desde su publicación, todas las empresas estén obligadas jurídicamente a ofrecer determinados permisos, instalaciones o beneficios relacionados con menstruación o menopausia.
Las normas ISO son estándares internacionales desarrollados mediante procesos de consenso y utilizados por organizaciones para establecer buenas prácticas, sistemas de gestión y criterios comunes. Su adopción puede variar según el país, el sector y la propia organización.
En este caso, además, ISO ha anunciado que la norma estará disponible sin costo. El objetivo declarado es reducir las barreras de acceso y facilitar que organizaciones de distintos tamaños y geografías puedan utilizarla.
Su impacto potencial, por tanto, no depende de que sustituya las legislaciones nacionales, sino de que introduce un lenguaje común que las empresas pueden incorporar a sus sistemas de salud y seguridad ocupacional.
Por qué este reconocimiento llega ahora
Una investigación internacional realizada por el British Standards Institution (BSI), con 6.494 mujeres en siete países, ayuda a dimensionar esa transformación.
El 68 % de las encuestadas considera que los empleadores deben desempeñar algún papel en el apoyo a trabajadoras que experimentan problemas de salud relacionados con la menstruación y la menopausia. Siete de cada diez quieren que su empleador disponga de un proceso y un enfoque claros.
Sin embargo, la conversación todavía no se ha convertido plenamente en práctica corporativa: seis de cada diez participantes dijeron que nunca habían escuchado a su empresa hablar de manera proactiva sobre apoyo relacionado con la menopausia.
La contradicción es reveladora. Existe una mayor conciencia del problema, pero la institucionalización de las respuestas sigue rezagada.
Ese vacío es precisamente el espacio en el que intenta operar ISO 45010.
¿Qué podría cambiar en una empresa que adopte esta orientación?
Una organización que utilice ISO 45010 podría comenzar por preguntas mucho más básicas: ¿los espacios de trabajo permiten gestionar adecuadamente determinadas necesidades físicas? ¿Los procedimientos de salud y seguridad contemplan estas situaciones? ¿Los supervisores saben responder sin estigmatizar? ¿Existen mecanismos razonables para realizar ajustes? ¿La política de ausencias contempla suficientemente las necesidades de la plantilla? ¿El entorno físico puede exacerbar determinados síntomas?
Algunas respuestas podrían traducirse en modificaciones relativamente sencillas: acceso adecuado a instalaciones sanitarias, disponibilidad de productos de higiene, mejores condiciones térmicas, flexibilidad razonable, espacios de descanso, ajustes en determinados equipos o uniformes y capacitación de responsables de equipos.
Otras podrían requerir cambios de mayor alcance en las políticas internas.
La norma no prescribe una solución idéntica para todas las compañías porque las condiciones de una fábrica, un hospital, una oficina financiera, una empresa tecnológica o una operación de turnos son radicalmente distintas.
El costo económico de ignorar el problema
El argumento empresarial tampoco termina en bienestar.
Cuando una organización no responde a determinadas necesidades de salud, puede enfrentarse a consecuencias menos visibles: ausencias, pérdida de productividad, rotación, dificultades de retención y salida prematura de profesionales con experiencia.
La propia ISO señala que integrar estas consideraciones en los sistemas existentes puede contribuir a retener a trabajadoras cualificadas y experimentadas.
Aquí conviene mantener una distinción: ISO 45010 no afirma que una política menstrual o de menopausia produzca automáticamente mejores resultados financieros. Lo que ofrece es un marco para identificar factores laborales que pueden afectar salud, bienestar y permanencia, y para que cada organización evalúe sus propios resultados.
Es una diferencia importante entre gestionar con evidencia y adoptar beneficios por tendencia.
Una norma que también habla de infraestructura
Quizás uno de los aspectos menos evidentes de ISO 45010 es que obliga a ampliar la definición de “entorno de trabajo”.
El entorno no es solamente una política escrita en Recursos Humanos.
También es el baño. La temperatura. La privacidad. El uniforme. El turno nocturno. La posibilidad de tomar una pausa. La conversación con un supervisor. La iluminación. El acceso a productos sanitarios. El espacio físico. El procedimiento para reportar una necesidad.
La salud ocupacional, vista desde esta perspectiva, deja de ser únicamente la prevención de accidentes visibles y se acerca a una pregunta más amplia: ¿qué características del trabajo pueden favorecer o deteriorar la capacidad de una persona para permanecer saludable mientras trabaja?
ISO 45010 amplía ese mapa.
ISO 45010 en cifras y contexto
6.494 mujeres participaron en la investigación internacional de BSI.
7 países fueron incluidos en el estudio.
68 % considera que los empleadores deben desempeñar un papel en el apoyo relacionado con menstruación y menopausia.
7 de cada 10 quieren que sus empleadores tengan procesos y enfoques claros.
6 de cada 10 nunca habían escuchado a su empresa hablar proactivamente sobre apoyo relacionado con la menopausia.
2023 fue el año en que BSI publicó el precedente británico sobre menstruación, salud menstrual y menopausia en el lugar de trabajo.
ISO 45010 pertenece a la familia ISO 45000 y complementa los sistemas de gestión de seguridad y salud ocupacional, incluido ISO 45001.
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