EE. UU. prevé que la crisis del petróleo se extienda hasta 2027
Las interrupciones del suministro provocadas por la guerra con Irán podrían prolongarse hasta 2027, mientras el cierre del estrecho de Ormuz mantiene la presión sobre el mercado energético.
Foto: La tensión geopolítica y el bloqueo en rutas marítimas clave mantienen una elevada presión sobre el mercado energético global y los precios del crudo.
La crisis del petróleo podría prolongarse hasta 2027 debido a las interrupciones en el suministro provocadas por la guerra entre Estados Unidos e Irán, según las proyecciones citadas por Bloomberg Línea. El conflicto ha alterado las rutas de transporte energético y mantiene al mercado internacional expuesto a nuevos episodios de volatilidad.
El principal foco de preocupación se encuentra en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo. Las dificultades para mantener un tránsito normal por esta vía han reducido los volúmenes que pueden salir de la región y han obligado a los mercados a recurrir a las reservas acumuladas.
La situación ocurre mientras los países productores del Golfo intentan incrementar su producción para compensar parte de la oferta perdida. Pero producir más crudo no resuelve completamente el problema cuando existen restricciones para transportarlo hacia los mercados internacionales.
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¿Por qué la crisis del petróleo podría llegar hasta 2027?
La duración de la crisis del petróleo está directamente relacionada con el tiempo que tome normalizar los flujos de crudo desde Medio Oriente.
El estrecho de Ormuz constituye un punto estratégico para el mercado energético mundial. Cuando su tránsito se ve limitado, los productores pueden tener dificultades para colocar su petróleo en otros mercados, mientras los compradores deben buscar rutas y proveedores alternativos.
A la vez, la interrupción genera efectos sobre las expectativas. Incluso cuando existe suficiente producción disponible, el temor a que el suministro no pueda llegar a los consumidores puede elevar la presión sobre los precios.
De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los inventarios mundiales de petróleo disminuyeron en 410 millones de barriles entre febrero y julio de 2026, equivalente a alrededor de 5% de las existencias previas al conflicto. Esto significa que el mercado está utilizando parte de los colchones acumulados para compensar la falta de suministro.
Estrecho de Ormuz se convierte en el principal punto de tensión
De igual forma, el estrecho de Ormuz es fundamental para entender por qué el conflicto entre Estados Unidos e Irán tiene consecuencias que van mucho más allá de Medio Oriente.
Por esta vía marítima circula una parte significativa del petróleo y de los productos energéticos que abastecen a diferentes regiones del mundo. Cualquier interrupción prolongada puede afectar tanto a los productores como a los países importadores.
Durante julio, los envíos de petróleo que atravesaban la zona llegaron a reducirse considerablemente. Según la AIE, los flujos pasaron de alrededor de 20 millones de barriles diarios a comienzos de julio a unos 12 millones hacia finales del mes. Esta reducción explica por qué los mercados han tenido que recurrir cada vez más a las reservas disponibles.
La situación incrementa los costos logísticos y de aseguramiento de los cargamentos, lo que puede terminar trasladándose a los precios de los combustibles.
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Reservas de petróleo están bajo presión
Asimismo, uno de los principales efectos de la crisis energética es el rápido descenso de las reservas. Los países miembros de la AIE recurren a sus reservas estratégicas para compensar parte de las interrupciones. Desde el inicio del conflicto, los integrantes de la organización liberaron alrededor de 300 millones de barriles de los 400 millones comprometidos para aliviar la escasez.
Estas reservas funcionan como un mecanismo de emergencia para evitar que una interrupción temporal del suministro provoque una crisis económica mayor. Sin embargo, no pueden utilizarse indefinidamente.
Por eso, mientras más tiempo permanezcan restringidos los flujos por Ormuz, mayor será la presión sobre los inventarios y sobre los países que dependen de las importaciones de petróleo.
¿Qué está pasando con la producción de petróleo?
Los productores del Golfo han intentado aumentar la extracción para compensar parte del déficit generado por las interrupciones.
Ahora bien, en julio, la producción de los países de la región aumentó en aproximadamente 2.5 millones de barriles diarios, de acuerdo con la AIE.
Sin embargo, el incremento no fue suficiente para compensar completamente las dificultades de exportación. El problema, por tanto, no se limita a cuánto petróleo se produce. Por lo que importa cuánto crudo puede transportarse, almacenarse y refinarse.
Esta diferencia resulta clave para entender la actual presión sobre los mercados. Un país puede incrementar su producción, pero si los cargamentos no pueden salir de la región con normalidad, el aumento de la extracción no necesariamente se traduce en una mayor oferta disponible para los consumidores internacionales.
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La crisis afecta a gasolina, diésel y queroseno
También, el impacto de las interrupciones no se limita al precio del petróleo crudo. Una menor disponibilidad de materia prima puede afectar la producción de gasolina, diésel y queroseno, combustibles utilizados por el transporte, la industria y la aviación.
La AIE ha advertido que la escasez ya empieza a sentirse en algunos centros de productos refinados. Esto es relevante porque incluso después de que se normalice el suministro de crudo, las refinerías necesitan tiempo para procesarlo y convertirlo en combustibles.
Entre los sectores que pueden verse afectados están:
- Transporte terrestre, por el costo de la gasolina y el diésel
- Aviación, debido al precio del combustible para aviones
- Industria, por el encarecimiento de la energía
- Logística y comercio, por mayores costos de transporte
- Consumidores, mediante posibles aumentos en los precios de bienes y servicios
Es más, el impacto final dependerá de cuánto tiempo permanezcan las restricciones y de la capacidad de otros productores para compensar el suministro perdido.
¿Qué podría pasar con el petróleo en 2027?
El escenario de 2027 dependerá principalmente de la evolución del conflicto y de la recuperación de las rutas comerciales.
La AIE contempla un escenario en el que las tensiones disminuyan progresivamente y los flujos de petróleo comiencen a recuperarse. Bajo esa hipótesis, el mercado podría volver a registrar un superávit hacia finales de 2026, mientras que durante 2027 habría suficiente oferta para que los países comiencen a reconstruir sus reservas.
No obstante, este escenario está condicionado a que se produzca una normalización del tránsito por el estrecho de Ormuz. Si la producción del Golfo permanece limitada durante más tiempo, el déficit podría profundizarse. La AIE estima que, bajo determinadas condiciones, podrían perderse otros 610 millones de barriles de suministro previsto hasta finales de 2026.
Por ello, 2027 podría representar tanto el período de recuperación como una extensión de las dificultades actuales, dependiendo de cómo evolucione el conflicto.
¿Cómo puede impactar la crisis del petróleo en la economía mundial?
El petróleo es una materia prima fundamental para la economía global. Un incremento prolongado de sus precios puede elevar los costos de producción, transporte y distribución.
Esto puede generar presiones inflacionarias y reducir el poder adquisitivo de los consumidores, especialmente en economías que dependen considerablemente de las importaciones de combustibles.
Además, las empresas pueden enfrentar mayores costos operativos y trasladar parte de ese incremento al precio final de sus productos. El impacto puede extenderse a los mercados financieros, las monedas y las decisiones de inversión, especialmente si los participantes consideran que las interrupciones serán prolongadas.
El Banco Mundial ya había advertido que la guerra en Medio Oriente representaba un shock histórico para los mercados de materias primas, con una pérdida de suministro petrolero cercana a 10 millones de barriles diarios en marzo.
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El mercado petrolero queda condicionado por la geopolítica
Por otra parte, la evolución de los precios y del suministro energético durante los próximos meses dependerá menos de factores exclusivamente económicos y más de acontecimientos geopolíticos.
Cada avance hacia una solución del conflicto entre Estados Unidos e Irán podría contribuir a reducir la prima de riesgo incorporada en el precio del petróleo. Por el contrario, una nueva escalada podría profundizar las restricciones y acelerar el consumo de las reservas. La experiencia de 2026 también ha demostrado la importancia estratégica de contar con reservas suficientes y rutas alternativas de suministro.
Mientras el mercado espera una normalización, los países importadores deberán administrar sus inventarios y buscar mecanismos para reducir su exposición a interrupciones prolongadas.
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