Aramco gana US$65.229 millones y alerta que la crisis en Ormuz ya eliminó 2.600 millones de barriles
Pese a vender menos volumen de hidrocarburos y operar en medio del bloqueo del estrecho de Ormuz, Aramco logró compensar con precios más altos del crudo. Su presidente, Amin Nasser, cifró el daño global acumulado desde el inicio de la guerra en más de 2,600 millones de barriles perdidos.
Foto: La petrolera saudí registró ingresos por 263,742 millones de dólares entre enero y junio de 2026, un 18.2 % más que en el mismo periodo del año anterior, impulsados por un alza del 26 % en el precio medio del barril. Su CEO advirtió que el cierre del estrecho de Ormuz sigue agravando la mayor crisis de suministro de la historia.
La petrolera saudí Aramco registró ganancias de US$ 65,229 millones en el primer semestre de 2026, un 34 % más que en el mismo periodo del año anterior, impulsadas por el incremento en los precios del crudo y los productos refinados. Al mismo tiempo, su presidente y consejero delegado, Amin Nasser, advirtió que el cierre del estrecho de Ormuz ha eliminado del mercado global más de 2,600 millones de barriles desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, a finales de febrero.

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Precios al alza compensaron menor volumen vendido
Los ingresos por ventas de Aramco entre enero y junio de 2026 alcanzaron los US$263,742 millones, frente a los US$223,135 millones del mismo periodo de 2025, lo que supone un aumento del 18.2 % interanual. El principal motor fue un incremento del 26 % en el precio medio del petróleo, que pasó de 71.5 a 90.1 dólares por barril, aunque el crecimiento fue parcialmente contrarrestado por un descenso en los volúmenes vendidos y un aumento de los costes operativos.
Esos costes operativos pasaron de US$127,547 millones en el primer semestre de 2025 a US$ 146,759 millones en el mismo periodo de 2026, principalmente por el encarecimiento de las compras de crudo, productos refinados y químicos, así como por mayores gastos de transporte, ventas y regalías.
El flujo de caja operativo de la compañía se situó en 56,162 millones de dólares, inferior a los US$ 59,251 millones del mismo periodo del año anterior. El flujo de caja libre descendió un 10 % interanual, hasta US$30,897 millones, afectado por mayores importes pendientes de cobro del gobierno saudí y un aumento de los inventarios.
El consejo de administración aprobó un dividendo base de US$ 21,886 millones correspondiente al segundo trimestre de 2026, que será abonado durante el tercer trimestre del año.
La mayor crisis de suministro de la historia
Nasser calificó la situación en Ormuz como la mayor crisis de suministro energético de la historia. El estrecho, por donde transitaba anteriormente una quinta parte de los hidrocarburos del mundo, fue bloqueado de facto por Teherán al inicio del conflicto y posteriormente por Washington, reduciendo el flujo de crudo a apenas una décima parte de los niveles previos a la guerra.
Esa interrupción redujo el suministro global de líquidos en un promedio de 11 millones de barriles diarios, lo que ha generado una pérdida acumulada de más de 2,600 millones de barriles destinados a sectores clave como la agricultura, los semiconductores, la automoción y la manufactura. Nasser señaló que el uso del oleoducto Este-Oeste de Aramco, junto con la liberación de reservas estratégicas y el racionamiento de la demanda, contribuyó a mitigar el impacto, reduciendo la pérdida neta a alrededor de 1,800 millones de barriles.
El CEO de Aramco estimó que el mundo seguirá perdiendo más de 100 millones de barriles por cada semana que el estrecho permanezca cerrado, y advirtió que incluso ante una solución política, la normalización tomaría tiempo: «Si los flujos desde el estrecho se normalizaran hoy, se necesitarían hasta 18 meses, a un ritmo promedio de 2.1 millones de barriles diarios, para reponer las reservas agotadas».
Instalaciones bajo ataque, sin impacto financiero significativo
Durante el primer semestre de 2026 y en julio, ciertas instalaciones de Aramco y sus filiales en Arabia Saudita fueron blanco de ataques de milicias proiraníes en Irak y de los rebeldes hutíes de Yemen, lo que llevó a Arabia Saudita a sumarse, por primera vez, al conflicto atacando posiciones de esos grupos. La compañía informó que el impacto en sus instalaciones «no fue significativo» para su situación financiera, sus resultados operativos ni sus flujos de efectivo.
Nasser afirmó que el oleoducto Este-Oeste, la capacidad de almacenamiento y las terminales de exportación de la empresa permitieron mantener la producción y las exportaciones durante la crisis regional, respondiendo a lo que describió como una «interrupción sin precedentes» del suministro a través de Ormuz.
Sistema de refinación bajo presión máxima
Más allá del cierre de Ormuz, el CEO de Aramco alertó que el sistema global de refinación «se encuentra bajo una gran presión, ya que las refinerías operan casi a su máxima capacidad». Eso deja al sistema con escasos mecanismos de amortiguación ante eventuales cierres imprevistos o prolongados de refinerías, lo que podría agravar aún más la situación del suministro energético mundial.
Pese al entorno adverso, Nasser celebró los resultados del semestre y señaló que Aramco está «bien posicionada para aprovechar las oportunidades emergentes». «Nuestro papel es claro: seguir siendo un proveedor resiliente para nuestros clientes y continuar invirtiendo en la capacidad que el mundo necesitará a largo plazo», afirmó.
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