Más de 106 mil mujeres mueven las zonas francas dominicanas, pero la brecha está en los puestos que ocupan
El crecimiento histórico de las zonas francas abre una nueva discusión sobre cómo convertir la participación femenina en mayor movilidad profesional.
Las mujeres se han convertido en la columna vertebral del empleo dentro del régimen de zonas francas dominicanas, pero los datos más recientes muestran una realidad más compleja, y es que su presencia masiva en la fuerza laboral todavía no se traduce en una participación proporcional en los puestos técnicos, administrativos y especializados que concentran mayores niveles de formación, remuneración y capacidad de decisión.
El sector cerró 2025 con cifras récord de 200,237 empleos directos generados, 858 empresas instaladas y exportaciones por US$8,548.6 millones, consolidándose como uno de los motores más relevantes de la economía dominicana orientada al comercio internacional.
Sin embargo, detrás de este crecimiento permanece una pregunta estructural para la industria: ¿cómo evolucionar de un modelo donde las mujeres representan la mayoría del empleo hacia uno donde también tengan mayor presencia en las áreas de mayor especialización?
El Informe Estadístico de Zonas Francas 2025, elaborado por el Consejo Nacional de Zonas Francas de Exportación (CNZFE), evidencia esta transición pendiente. De los empleos registrados al cierre del año, 106,019 fueron ocupados por mujeres, equivalentes al 54.4 % de la fuerza laboral, frente a 88,963 puestos ocupados por hombres.

La cifra confirma un liderazgo cuantitativo femenino dentro del mercado laboral del sector, aunque también expone una distribución desigual cuando se analizan las funciones que requieren mayor preparación técnica y profesional.
Una industria que crece, pero con una estructura laboral todavía segmentada
El crecimiento de las zonas francas dominicanas durante 2025 refleja la importancia estratégica del modelo exportador. El país alcanzó 98 parques industriales en operación, seis más que el año anterior, y logró enviar 1,607 productos hacia 148 mercados internacionales.
Las exportaciones de US$8,548.6 millones representaron un incremento cercano al 3 % frente a 2024, fortaleciendo la posición del sector dentro de la economía nacional.
Este avance ha estado acompañado por una expansión del empleo. Sin embargo, la composición interna de esos puestos revela una división histórica del trabajo.
Las mujeres concentran principalmente las posiciones operativas: ocupan 75,498 plazas de obreras, frente a 46,687 hombres. Esta presencia ha sido determinante para industrias manufactureras como confecciones, dispositivos médicos y tabaco, donde la precisión, la experiencia manual y la continuidad operativa son elementos centrales de producción.
La brecha aparece cuando se observa la parte superior de la estructura ocupacional.
En las posiciones técnicas, los hombres ocupan 30,777 empleos, mientras las mujeres representan 20,268 puestos. En el área administrativa ocurre una diferencia menor, pero igualmente visible: 11,499 hombres frente a 10,253 mujeres.
El fenómeno muestra que la participación femenina dentro de las zonas francas ha sido amplia en términos de incorporación laboral, pero todavía enfrenta desafíos relacionados con capacitación avanzada, acceso a posiciones especializadas y rutas de crecimiento profesional.
La nueva frontera del empleo femenino: pasar de la operación a la especialización
Durante décadas, las zonas francas han representado una puerta de entrada laboral importante para miles de mujeres dominicanas, especialmente en regiones donde la industria manufacturera constituye una de las principales fuentes de empleo formal.
Pero el futuro competitivo del sector plantea nuevas exigencias.
La transformación tecnológica de las cadenas globales de producción, la automatización industrial y la expansión de servicios especializados demandan perfiles con conocimientos en áreas como ingeniería, análisis de datos, programación, gestión de procesos, calidad, logística internacional y administración empresarial.

En ese escenario, aumentar la participación femenina en posiciones técnicas deja de ser únicamente una conversación de igualdad laboral y pasa a convertirse en un factor de competitividad económica.
Una industria que incorpora más mujeres en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), supervisión técnica y gestión operativa avanzada amplía su capacidad para responder a mercados internacionales cada vez más sofisticados.
Tabaco, BPO y dispositivos médicos concentran la mayor parte del empleo
La estructura productiva de las zonas francas también ayuda a entender dónde están concentradas las oportunidades laborales. El sector de Tabaco y Derivados continúa siendo el mayor generador de empleos, con 38,622 trabajadores, equivalente al 19.3 % del total.
Le siguen:
- Call Centers y BPO: 37,218 empleos (18.6 %).
- Confecciones y Textiles: 34,321 empleos (17.1 %).
- Productos Médicos y Farmacéuticos: 33,454 trabajadores (16.7 %).
En términos generales, la fuerza laboral se distribuye en tres grandes grupos: 62.7 % corresponde a obreros, 26.2 % a técnicos y 11.2 % a empleados administrativos.
Esta composición evidencia que el reto del sector no está únicamente en crear nuevos puestos de trabajo, sino en ampliar los caminos de movilidad dentro de las empresas para que más trabajadores puedan avanzar hacia posiciones de mayor especialización.
República Dominicana impulsa iniciativas para reducir brechas laborales
Frente a estos desafíos, el país ha desarrollado políticas orientadas a fortalecer la participación económica de las mujeres y promover mayor inclusión dentro del mercado laboral.
Desde el Estado se han impulsado programas de formación técnica, capacitación digital y promoción del empleo femenino mediante instituciones como el Ministerio de la Mujer de la República Dominicana y el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP).
Estas iniciativas buscan ampliar el acceso de las mujeres a sectores con mayor demanda de habilidades técnicas, incluyendo áreas vinculadas a tecnología, manufactura avanzada y servicios profesionales.
Asimismo, el ecosistema de zonas francas ha promovido programas empresariales enfocados en formación continua, certificaciones laborales y desarrollo de talento interno, una estrategia clave para responder a la transformación de la industria global.
El desafío consiste en que estas iniciativas logren conectar la formación con oportunidades reales de ascenso dentro de las empresas.
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