¿Qué ocurre cuando la IA sabe más que el jefe? El nuevo desafío del liderazgo
Durante años, la conversación sobre la transformación digital estuvo dominada por la tecnología. Primero fueron los computadores personales, luego internet, después el trabajo remoto y ahora la IA generativa. Pero, ¿cómo estos cambios en tecnología están modificando la forma de liderar?
- La inteligencia artificial está transformando el liderazgo al desplazar el foco del control hacia el criterio, la innovación y la toma de decisiones.
- Las organizaciones más competitivas combinarán talento humano, pensamiento crítico y gobernanza de la IA para crear mayor valor.
- En la era digital, la confianza, la ética y la capacidad de reaprender se consolidan como las competencias más difíciles de automatizar.
Conforme las herramientas se vuelven más sofisticadas, una paradoja comienza a emerger en las organizaciones: cuanto más automatizados son los procesos, más estratégico se vuelve el criterio humano.
Ese fue el eje de la reflexión presentada por Antonia Antón de Hernández, vicepresidenta ejecutiva senior de Gestión Humana, Transformación Cultural, Administración de Créditos y Cumplimiento de Banco Popular Dominicano, durante el evento Mejores Empresas para Trabajar, organizado por Revista Mercado.
Lejos de centrar su intervención en la tecnología como protagonista, propuso observar cómo ha cambiado el papel de quienes toman decisiones dentro de las organizaciones. El reto, planteó, ya no consiste en adaptarse a una nueva herramienta, sino en evolucionar mientras el entorno empresarial cambia a una velocidad sin precedentes.

«Cuando inicié mi carrera profesional mi agenda era un cuaderno físico, las comunicaciones eran memorandos y las llamadas llegaban a teléfonos fijos», recordó al invitar a la audiencia a recorrer la evolución del trabajo en las últimas tres décadas.
La pregunta que dejó sobre la mesa resume uno de los mayores desafíos corporativos de la actualidad: ¿cómo evolucionan los líderes cuando el suelo sobre el que construyen sus decisiones cambia constantemente?
Del supervisor al arquitecto del trabajo
Antón describió esa transición como un cambio profundo en la naturaleza misma de la gestión.
Durante décadas, explicó, el liderazgo se entendía desde estructuras jerárquicas donde el conocimiento estaba concentrado en la figura del jefe. El líder supervisaba, aprobaba y controlaba.
La economía digital modificó ese paradigma.
«El líder ya no tiene que saberlo todo», afirmó, recordando que la velocidad con la que hoy circula el conocimiento hace imposible mantener el antiguo modelo de autoridad basado exclusivamente en la experiencia.
Ahora, con la irrupción de la inteligencia artificial, sostiene que la función cambia nuevamente.
Ya no se trata de supervisar procesos, sino de diseñar sistemas de trabajo, coordinar talento humano con capacidades digitales, experimentar, aprender rápidamente y generar las condiciones para que la innovación ocurra de forma continua.
El liderazgo comienza a parecerse menos a una estructura piramidal y más a la dirección de un ecosistema.
El nuevo activo escaso no es la información, sino el criterio
Uno de los planteamientos más relevantes de su intervención fue quizá el menos tecnológico.
En un entorno donde prácticamente cualquier profesional puede acceder a enormes volúmenes de información mediante inteligencia artificial, el verdadero diferencial deja de ser el acceso al conocimiento.
La ventaja pasa a estar en fiiltrar, interpretar, cuestionar, priorizar.
La consultora Deloitte, en su estudio State of Generative AI in the Enterprise, encontró que una de las mayores preocupaciones de los ejecutivos no es la disponibilidad de herramientas, sino la calidad de las decisiones derivadas de ellas. La sobreabundancia de información incrementa la necesidad de pensamiento crítico, gobernanza y supervisión humana.

Es precisamente allí donde Antón sitúa una de las competencias esenciales del nuevo contexto: formular mejores preguntas.
La inteligencia artificial responde con rapidez. Pero sigue dependiendo de la calidad de las preguntas que recibe y del juicio humano para validar sus resultados.
7capacidades que definirán a los equipos más competitivos
Más que un listado de habilidades tradicionales, Antón presentó un marco de competencias orientado a organizaciones que deberán convivir permanentemente con tecnologías inteligentes.
Entre ellas destacan:
- adoptar la inteligencia artificial con criterio estratégico y no únicamente como herramienta de automatización;
- aprender a dirigir equipos híbridos donde colaboran personas y sistemas inteligentes;
- desarrollar la capacidad de reaprender continuamente;
- fortalecer el pensamiento crítico;
- gestionar grandes volúmenes de información;
- construir modelos sólidos de gobernanza para la IA;
- mantener la ética y los valores como principios irrenunciables.
Aunque cada una responde a desafíos distintos, todas convergen en una misma idea: el liderazgo deja de medirse por la capacidad de controlar personas y comienza a evaluarse por la capacidad de crear entornos donde las personas puedan tomar mejores decisiones.
La gobernanza de la IA ya es un asunto de negocio
Uno de los aspectos que comienza a ganar relevancia en los consejos de administración es la gobernanza de la inteligencia artificial. No se trata únicamente de proteger datos.
También implica definir responsabilidades, supervisión humana, transparencia algorítmica y mecanismos que reduzcan riesgos regulatorios, reputacionales y éticos.
El AI Index Report 2025, elaborado por la Universidad de Stanford, muestra que el uso empresarial de inteligencia artificial continúa expandiéndose rápidamente, mientras aumentan las inversiones y también las preocupaciones relacionadas con sesgos, privacidad y confiabilidad de los modelos. Paralelamente, múltiples gobiernos avanzan en nuevas regulaciones sobre el desarrollo y uso responsable de estas tecnologías.
En ese contexto, la innovación deja de ser únicamente una ventaja competitiva para convertirse también en una responsabilidad corporativa.
Como sintetizó Antón durante su intervención:
«Innovar sin gobernanza es avanzar rápido, pero sin una dirección segura».
La confianza continúa siendo el recurso más difícil de automatizar
En una economía donde los algoritmos pueden producir informes, resumir reuniones o generar estrategias preliminares en segundos, estos atributos se convierten en factores de diferenciación imposibles de replicar mediante software.
«El mayor desafío de esta era no es tecnológico, es humano», concluyó Antón.
Su afirmación resume una tendencia que empieza a observarse con claridad en las organizaciones más avanzadas: la inteligencia artificial está redefiniendo la productividad, pero la confianza continúa siendo el activo sobre el cual se sostienen las culturas empresariales.
Quizá por ello, la pregunta más importante para quienes dirigen empresas ya no sea qué procesos automatizarán durante los próximos cinco años.
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