Mercado Family Values 2026: una llamada a preservar el legado y construir el futuro
En Mercado Family Values 2026, las familias Morillas y Bonarelli Schiffino compartieron sus experiencias sobre el relevo generacional y la preservación de los valores empresariales.
Preservar los valores que dieron origen a una empresa familiar y, al mismo tiempo, abrir espacio para nuevas ideas y formas de gestión, constituye uno de los principales desafíos de la continuidad empresarial. Esta reflexión marcó el encuentro Mercado Family Values 2026, una jornada dedicada a explorar cómo las familias empresarias pueden proteger su legado, fortalecer sus vínculos y preparar sus negocios para las próximas generaciones.
Los highlights de Family Values 2026
Patricia De Moya, presidenta y editora en jefe de Mercado Media Network, abrió el encuentro con una reflexión sobre el papel de las empresas familiares en el desarrollo económico y social.
“Hablar de valores familiares es hablar de trabajo, compromiso con nuestro entorno y responsabilidad con las generaciones futuras”, expresó. Además, destacó que estas organizaciones representan una cultura de esfuerzo, responsabilidad, colaboración y apoyo mutuo.
Las nuevas generaciones reciben un legado de esfuerzo, sentido del deber y valores cívicos y morales, pero también tienen la responsabilidad de aportar su propia perspectiva. Así, la sostenibilidad empresarial exige algo más que conservar lo construido, pues requiere renovarse sin perder los principios que dieron origen al negocio.
La adaptación, la reinvención, el cambio generacional, la adopción tecnológica y las nuevas prioridades de los jóvenes figuran entre los retos que enfrentan estas compañías. Ante ese escenario, preservar la armonía familiar, el bienestar económico y los valores compartidos requiere decisiones conscientes y un compromiso sostenido.
Concluyó que las empresas familiares constituyen un motor fundamental del crecimiento económico, pues generan empleos de calidad, fortalecen el tejido empresarial y desarrollan compañías con una visión de largo plazo.
Tres generaciones, una misma historia: aprender a no estar de acuerdo
La sucesión y la confianza entre generaciones protagonizaron la conversación Tres generaciones, una misma historia. “No estoy de acuerdo", moderada por la periodista Gloria Montás. El encuentro reunió a Marc Morillas y Lluis Morillas, representantes de una compañía que ha vivido tres generaciones de liderazgo.
Marc Morillas recordó que en 2016 su padre lo llamó para continuar con el legado familiar. Desde el principio, explicó, pidió espacio para desarrollar su propia visión y la posibilidad de dirigir la empresa a su manera. Para él, la sinceridad y la confianza resultan indispensables cuando una generación entrega el relevo a otra.
En las empresas familiares, cada generación tiene que encontrar su espacio y visión”, afirmó.
Señaló que la transición no implica una separación absoluta entre la vida personal y la profesional. En su caso, compartir la afición por pilotar avionetas ha contribuido a fortalecer la relación con su padre dentro y fuera de la empresa.
Destacó el dinamismo del entorno de negocios dominicano y la importancia de comprender los códigos culturales de cada mercado para desarrollar relaciones y estrategias efectivas.
Sobre el relevo generacional, Marc insistió en que los sucesores necesitan margen para equivocarse y aprender. Si la generación entrante no puede ejercer su visión, advirtió, corre el riesgo de convertirse en una mera gestora de procesos. También recordó que la reputación es un asunto central para las empresas, pues ninguna está completamente exenta de enfrentar una crisis.
Por su parte, Lluis Morillas explicó que entregar el liderazgo significó dejar de dirigir una empresa que había construido junto a su padre. Aunque fue un proceso difícil, aseguró sentirse orgulloso tanto del trabajo de Marc como de su propia decisión de darle espacio.
La elección de su hijo, precisó, respondió a su talento y a su capacidad para asumir la responsabilidad. Sin embargo, subrayó que una sucesión exitosa requiere sinceridad y un método que permita identificar a la persona adecuada para acompañar la evolución de la compañía.
Para Lluis, la intuición también forma parte de la formación de un sucesor y puede desarrollarse desde la infancia. La conversación concluyó con un llamado de Marc a proteger las empresas familiares por su contribución al progreso de la sociedad, mientras Lluis destacó la importancia de hablar con claridad y construir relaciones basadas en la confianza.
Bonarelli Schiffino: tradición, gobernanza y una cultura compartida
La historia de la familia Bonarelli Schiffino ocupó el espacio “Una buena cosecha de medio siglo. Su historia, tradición y legado”, moderado por María Amalia León, presidenta de la Fundación Eduardo León Jimenes y del Centro León.
León presentó a la familia como un referente de la cultura gastronómica dominicana a través de marcas como El Vesuvio, El Catador y Pizarelli. Destacó que su identidad empresarial se ha construido sobre la calidez, la sensibilidad y la humanidad.
Giuseppe “Peppino” Bonarelli recordó los orígenes migrantes y trabajadores de su familia. Su padre salió de Italia, trabajó como camarero y posteriormente llegó a República Dominicana, donde fundó Vesuvio y reunió a los suyos. Esa historia, explicó, representa el valor de la unidad familiar y la disposición al sacrificio.
La gratitud hacia República Dominicana, país que les abrió las puertas, también forma parte de ese legado. Para “Peppino”, la generosidad es una de las grandes enseñanzas recibidas: el dinero debe servir para crear bienestar y quienes dirigen un negocio tienen la responsabilidad de contribuir al bienestar de los demás.
Al referirse a sus hijos, destacó el amor por el trabajo, la disciplina y la honestidad como parte de la herencia más importante que puede dejarles. También defendió la necesidad de dar espacio a las nuevas generaciones para que crezcan y asuman responsabilidades propias.
En su reflexión sobre la herencia, distinguió entre los bienes materiales y los valores que nadie puede arrebatar, como la honestidad y la disposición al trabajo. Asimismo, expresó su satisfacción por la continuidad de una tradición familiar en la que los hijos y nietos han mantenido esos principios.
Giuseppe Bonarelli Schiffino explicó cómo la familia desarrolló mecanismos de gobernanza para proteger la sucesión y la continuidad empresarial. Hace aproximadamente dos décadas, relató, comenzaron a estudiar los riesgos asociados al relevo generacional y buscaron ayuda profesional para establecer una estructura adecuada.
Una de las decisiones fundamentales fue que su padre se apartara de la gestión diaria para asumir el papel de accionista. Ese paso representó una muestra de confianza en la siguiente generación y permitió delimitar las responsabilidades de la gestión, la familia, el consejo de directores y los accionistas.
Sostuvo que estos procesos requieren voluntad familiar, más allá del tamaño de la empresa o de sus cifras. También recordó que la definición de roles y responsabilidades exigió tiempo de diálogo para determinar quién debía tomar cada decisión y bajo qué criterios.
Piero Bonarelli Schiffino explicó que los primeros pasos incluyeron un acuerdo y un pacto familiar, mientras que hace cinco años la familia decidió formalizar su estructura de gobierno. El objetivo era distinguir los espacios de El Catador, Pizarelli y la familia, además de preparar el proceso para la tercera generación.
Piero asumió entonces la tarea de acompañar esa organización y transmitir las orientaciones de su padre. En ese proceso, señaló, ha sido importante reconocer las capacidades, fortalezas y debilidades de cada integrante, así como establecer responsabilidades claras.
También resaltó la importancia de las relaciones humanas con los colaboradores, los suplidores y los clientes, tres ámbitos que considera esenciales para el funcionamiento de la empresa.
Por su parte, Giovanni Bonarelli Schiffino compartió su experiencia antes de incorporarse al negocio familiar. Tras trabajar en Citibank y Deloitte, se integró a Pizarelli, donde permaneció durante 14 años. Agradeció que su padre nunca obligara a los hijos a incorporarse a las empresas familiares y describió su llegada como una transición significativa desde una multinacional hacia el negocio de restaurantes.
Giovanni destacó dos factores que han contribuido al desarrollo de Pizarelli: la obsesión por la calidad del producto y del servicio, y la innovación. Aunque cada miembro ha tenido su propia trayectoria profesional, explicó que la familia mantiene espacios frecuentes para revisar asuntos relacionados con la empresa.
Al cierre del panel, María Amalia León preguntó a los hijos cuáles eran los principios que no estaban dispuestos a negociar ante un mundo incierto. Giovanni mencionó la obsesión por el trabajo; Piero, la bondad, la generosidad y el amor por el trabajo; y Giuseppe, la solidaridad y la curiosidad necesaria para mantenerse en aprendizaje continuo.
Mercado Family Values 2026 fue posible gracias a sus partners: Audi y El Catador.
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