Otro pedazo del Golfo para Carlos Slim
El magnate profundiza su apuesta por la industria petrolera a través de Carso
Foto: Carlos Slim aumenta su exposición al petróleo a través de Grupo Carso, mientras la electrificación avanza a escala global. Su estrategia parte de que el petróleo y el gas seguirán teniendo peso en la matriz energética durante las próximas décadas. Foto: Mercado.
SLIM AMBICIONA ser petrolero. La compra del 30% de Kan coloca a Grupo Carso frente a una reserva potencial de 500 millones de barriles y confirma que la apuesta energética de Carlos Slim ya no es una diversificación marginal: es una plataforma de largo plazo.
Carlos Slim está convirtiendo el petróleo mexicano en algo más que una nueva línea de negocios. La adquisición acordada con TotalEnergies del 30% del Bloque 30, en aguas someras del Golfo de México, es la última pieza de una estrategia que ha llevado a Grupo Carso desde los servicios petroleros hasta la propiedad directa de activos de exploración y producción. El premio potencial se llama Kan.
La operación, anunciada el 16 de julio de 2026, se realizará mediante Mx Dlta Nrg 1, subsidiaria de Zamajal, en la que Grupo Carso posee el 80% y Control Empresarial de Capitales el 20%. TotalEnergies sale del bloque, mientras Harbour Energy conserva el 70% y seguirá como operador. El precio no fue revelado y el cierre depende de las autorizaciones regulatorias mexicanas.
El dato que explica el interés de Slim es mucho mayor que el porcentaje adquirido.
Kan contiene una estimación de 500 millones de barriles equivalentes de petróleo in situ, según la evaluación de Harbour Energy en 2025. Los recursos recuperables brutos se calculan en unos 150 millones de barriles. En términos proporcionales, el 30% equivaldría a unos 45 millones de barriles asociados a Carso.
No significa que Slim pueda embolsarse esa cantidad: son recursos brutos dentro de un contrato de producción compartida, sujetos a costos, recuperación, participación del Estado, impuestos e inversión. A un precio hipotético de US$70 por barril, esos 45 millones representarían un valor bruto potencial de US$3,150 millones. Con el petróleo alrededor de US$80 por barril en agosto, la referencia sería aún mayor, aunque el precio futuro y los costos de desarrollo serán determinantes.
Un bloque pequeño, un activo enorme. El Bloque 30 ocupa apenas 30.5 kilómetros cuadrados y se encuentra a unos 29 kilómetros de la costa de Tabasco. El agua tiene entre 40 y 50 metros de profundidad, mientras que los pozos alcanzan entre 3,300 y 3,750 metros de profundidad bajo el lecho marino. Es un proyecto offshore de aguas someras, no de aguas ultraprofundas. La historia de Kan explica el atractivo.
En 2023, las estimaciones situaban los hidrocarburos in situ entre 200 y 300 millones de barriles. Tras la evaluación, Harbour elevó la estimación a 500 millones y calculó 150 millones recuperables: una mejora sustancial frente a las previsiones iniciales.
Para Slim existe además una ventaja: no necesita convertirse en operador.
Harbour asumirá la perforación, el presupuesto, la contratación y la operación diaria. Carso obtiene exposición económica al activo y participación en las decisiones estratégicas, sin asumir toda la responsabilidad operativa.
De contratista a propietario. La apuesta petrolera de Slim no comenzó con Kan. Grupo Carso ya produce en Ichalkil y Pokoch y ha aumentado su presencia en campos mexicanos. Al cierre de 2025, Zamajal reportó una producción promedio de 16,599 barriles de petróleo equivalente diarios en el cuarto trimestre, frente a 11,113 un año antes. La compañía esperaba superar los 25,000 barriles diarios al año siguiente.
En enero de 2026, Zamajal acordó adquirir Fieldwood México por US$270 millones y asumir aproximadamente US$330 millones de deuda, lo que fortaleció su posición en Ichalkil y Pokoch. En mayo, Carso pagó otros US$75.25 millones por un 5% adicional de Zama, lo que elevó su participación en uno de los mayores proyectos petroleros de México. La secuencia revela una lógica: comprar activos, aumentar las participaciones, asociarse con operadores experimentados y construir una cartera capaz de generar producción durante largos ciclos.
Una apuesta energética más amplia
Slim también ha explorado el gas natural. El proyecto Lakach, en aguas profundas del Golfo, ha sido evaluado junto con Pemex, aunque el empresario ha reconocido sus dificultades comerciales y técnicas. La producción de gas en México es estratégica porque el país depende en gran medida de las importaciones de Estados Unidos. La estrategia, por tanto, va más allá del precio del barril: apunta a la producción doméstica, la infraestructura y la seguridad energética.
Kan llega, además, mientras TotalEnergies reduce su exposición y el capital mexicano ocupa ese espacio. El contrato del Bloque 30 tiene una vigencia de 25 años y fue adjudicado en 2018, una que es compatible con la filosofía de Slim: activos reales, infraestructura y retornos a largo plazo. La paradoja es que Slim aumenta su exposición al petróleo mientras el mundo acelera la electrificación y la transición energética. Pero el petróleo y el gas seguirán siendo relevantes durante buena parte de las próximas décadas.
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