Cambios constante, valores perennes
A medida que McKinsey se acerca a su centenario, resulta inevitable pensar no solo en su trayectoria, sino también en la capacidad de la firma para mantenerse relevante en contextos completamente distintos. Más aún en mercados como el de la República Dominicana, donde la evolución institucional y económica ha requerido modelos de acompañamiento cada vez más sofisticados.
Mirando en retrospectiva, ¿cuáles han sido los momentos más determinantes en la evolución de la firma y cómo visualiza su rol en la próxima etapa de crecimiento, productividad y liderazgo en mercados como el de la República Dominicana?
Es una excelente pregunta. Y tienes razón. Parte de esto es que estamos llegando a nuestro centenario y, además, fuimos los primeros en inventar la consultoría de gestión. Fuimos los primeros en entender cómo estructurar esto como una disciplina.
Y creo que es un momento interesante, tanto a nivel global como en cada una de nuestras oficinas, como la de la República Dominicana, para mirar hacia atrás y también hacia adelante.
Si tuviera que resumirlo a nivel global, diría que mi mayor reflexión es que hay dos elementos que han definido nuestros cien años como firma.
El primero es que cada generación en McKinsey ha encontrado una forma de reinventar y transformar la firma
En las primeras generaciones, por ejemplo, descubrimos que podíamos contratar a personas provenientes de escuelas de negocios y enseñarles esta profesión. Antes de eso, la edad promedio de contratación en McKinsey era de 55 años. Se contrataba a alguien que ya había sido CEO para asesorar a otro CEO.
Luego, uno de nuestros fundadores, Marvin Bower, planteó que esto podía enseñarse. Más adelante, en los años 50, entendimos que esto no tenía que ser exclusivamente estadounidense, sino que podía ser global, y comenzamos a expandirnos hacia Europa.
Posteriormente, desarrollamos nuevas capacidades más allá de la estrategia y la organización, incorporando operaciones, crecimiento, entre otras áreas.
Y si avanzas hasta hoy, estamos trabajando en temas como la inteligencia artificial, la resiliencia y muchos otros.
Cada generación encuentra algo nuevo
Y mi aspiración hacia adelante, y no seré yo, ni los más senior dentro de McKinsey, sino las generaciones más jóvenes, es que ellos encuentren un nuevo conjunto de cosas que construir. Y mi rol como líder es crear una cultura que les permita a McKinsey reinventarse. Ese es un primer elemento. McKinsey siempre cambia. Pero el segundo elemento, y puede parecer incluso contradictorio con lo anterior, es que, aproximadamente cada diez años, cada generación encuentra la manera de volver a comprometerse con nuestros valores. Y los valores no han cambiado.
Han cambiado nuestras capacidades, pero no nuestros valores
Y hay un esfuerzo consciente en nuestra historia para que cada generación se detenga y diga: “¿Realmente creemos en esto?”. En cosas como, por ejemplo, que somos una profesión y no simplemente un negocio, lo que significa que ponemos los intereses del cliente por encima de los nuestros.
O el compromiso con el desarrollo de líderes, lo que implica recibir mucho feedback, incluso cuando no es cómodo, pero que te hace mejor. Nosotros lo llamamos “tough love”, porque es exigente, pero también está basado en acompañamiento.
También está la idea de que operamos como una firma global
Incluso en momentos geopolíticos difíciles, cuando los países intentan dividirnos, decimos: no, nos mantenemos unidos.
Entonces, mi esperanza para el futuro de McKinsey, al pensar en los próximos cien años, es que esas dos cosas se mantengan: que cada generación reinvente la firma, pero que también reafirme sus valores. Si logramos eso, creo que estaremos aquí otros cien años.
En cuanto a la República Dominicana y Antonia puede complementar, esta es mi segunda visita. Es interesante porque viajo mucho; estamos en 70 países y 140 oficinas, y salgo de aquí con mucha energía.
Sé que hay desafíos, como el tema energético o cómo volver a llevar el crecimiento económico al 5%, pero las personas que hemos contratado aquí y los clientes con los que trabajamos tienen ambición. Quieren cambiar.
Y nosotros hacemos nuestro mejor trabajo cuando trabajamos con personas con grandes ambiciones
Lo he visto en servicios financieros, telecomunicaciones, inversionistas. Y algo con lo que me voy de esta visita es que este es un lugar donde deberíamos invertir más, porque si crecemos y contratamos más talento, podemos trabajar con personas que realmente quieren generar cambio. Y creo que una de las responsabilidades de McKinsey es trabajar con nuestros clientes para asegurar que las ideas que implementan estén equilibradas entre crecimiento y productividad.
Porque un enfoque excesivo en la productividad puede generar una dislocación social.
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