Elecciones en Brasil: ¿Por qué la segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro será tan reñida?
Lula mantiene una ligera ventaja sobre Flávio Bolsonaro, pero el alto rechazo a ambos, la polarización y el voto indeciso anticipan una disputa estrecha.
Foto: A pesar de la ligera ventaja inicial de Lula sobre Flávio Bolsonaro, los elevados niveles de rechazo a ambos candidatos anticipan una contienda estrecha por el liderazgo del gigante sudamericano.
Las elecciones en Brasil de 2026 comienzan a perfilar un escenario similar al de 2022: una disputa presidencial marcada por la polarización, altos niveles de rechazo y una eventual segunda vuelta que podría definirse por pocos puntos porcentuales. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva conserva una ventaja sobre el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, pero los últimos sondeos muestran que la distancia se ha reducido.
El panorama ha llevado al politólogo Rafael Cortez, socio de Tendências Consultoria y profesor del Instituto Brasileiro de Ensino, Desenvolvimento e Pesquisa (IDP), a considerar que la elección podría repetir la dinámica de 2022. Su argumento no depende únicamente de quién encabeza las encuestas, sino de factores estructurales que han permanecido prácticamente intactos desde la última contienda.
La principal característica es la existencia de dos bloques electorales muy consolidados. Lula mantiene una base fiel entre los sectores que se identifican con el Partido de los Trabajadores (PT), mientras Flávio Bolsonaro hereda buena parte del electorado identificado con el bolsonarismo. Esto reduce el espacio para grandes movimientos de votos entre ambos candidatos.
Al mismo tiempo, la elección tiene un tercer componente que podría resultar determinante: los votantes que no se identifican completamente con ninguno de los dos polos y aquellos que podrían optar por otras candidaturas en la primera vuelta.
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¿Qué dicen las encuestas sobre Lula y Flávio Bolsonaro?
Los sondeos publicados a comienzos de septiembre muestran que la distancia entre ambos candidatos se ha reducido de manera significativa en los escenarios de segunda vuelta.
Ahora bien, la encuesta Datafolha, coloca a Lula con 46% de las preferencias en un eventual balotaje frente a 44% para Flávio Bolsonaro. En el sondeo realizado a mediados de agosto, la ventaja era de 47% contra 43%. A la vez, el estudio de Quaest, publicado un día antes, muestra una diferencia todavía más estrecha: 42% para Lula frente a 41% para Flávio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta, dentro del margen de error de dos puntos porcentuales.
Estos resultados no significan que la segunda vuelta esté definida ni que el resultado electoral sea inevitable. Por el contrario, muestran que, si ambos llegan al balotaje, la diferencia actual es suficientemente pequeña como para que cambios en la participación, alianzas y transferencia de votos tengan un peso considerable.
¿Por qué Lula y Flávio tienen bases electorales tan difíciles de mover?
Uno de los factores señalados por Cortez es el bajo nivel de volatilidad del electorado. Tanto Lula como el bolsonarismo cuentan con votantes que tienen una identificación política fuerte, por lo que resulta difícil imaginar un traslado masivo de votos de un extremo al otro.
Según el análisis de Cortez, la designación de Flávio como candidato de la derecha no cambió sustancialmente la estructura de la competencia. Antes de que Jair Bolsonaro quedara fuera de la carrera, las simulaciones ya mostraban una disputa cerrada entre el actual presidente y el candidato asociado al bolsonarismo. La candidatura de su hijo habría restablecido ese escenario.
Además, ambos candidatos poseen un alto nivel de reconocimiento. Lula lleva décadas como una de las figuras centrales de la política brasileña, mientras Flávio se beneficia del apellido Bolsonaro y de la estructura política construida por su padre. Esto genera una paradoja electoral: ambos son suficientemente conocidos para movilizar a sus respectivas bases, pero tienen un nivel elevado de rechazo que dificulta ampliar demasiado su electorado.
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¿Qué papel juega el rechazo a los dos candidatos?
La elevada resistencia es otro elemento que puede hacer que una segunda vuelta sea particularmente competitiva.
En lugar de tratarse de una elección en la que un candidato puede crecer rápidamente captando votantes del rival, la disputa está condicionada por la existencia de dos grupos relativamente estables. Para ganar el balotaje, cada uno tendría que convencer a electores que no necesariamente se sienten representados por ninguno de los dos.
También, esta situación explica por qué una ventaja de pocos puntos en las encuestas no necesariamente garantiza una victoria. La encuesta Quaest, registra 13% de votos blancos, nulos o de personas que no tienen intención de votar y otro 4% de indecisos en el escenario de segunda vuelta entre Lula y Flávio.
¿Qué temas podrían decidir las elecciones en Brasil?
Más allá de la identidad política de los candidatos, la campaña comienza a concentrarse en asuntos que pueden movilizar a sectores menos ideologizados del electorado.
La seguridad pública ha ganado un peso particularmente relevante. El debate está relacionado con la propuesta de una enmienda constitucional sobre seguridad, las discusiones sobre organizaciones criminales brasileñas y la referencia cada vez más frecuente al modelo de seguridad aplicado en El Salvador.
El gobierno de Lula intenta responder a este escenario con la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, mientras Flávio Bolsonaro ha impulsado su programa “Brasil Sem Medo”, incluso antes de formalizar su candidatura.
Asimismo, la economía tendrá un papel importante. La percepción sobre el poder adquisitivo, el empleo, los impuestos y las relaciones comerciales puede determinar qué candidato consigue conectar con los electores que no están firmemente alineados con ninguno de los dos bloques.
¿Qué importancia tendrá la participación electoral?
La abstención puede convertirse en una de las variables menos visibles, pero más importantes, de una eventual segunda vuelta.
Cortez señala que la participación podría disminuir en estados donde la elección para gobernador quede definida en la primera vuelta. Cuando una parte del electorado deja de tener una competencia local que seguir, algunos votantes podrían perder incentivos para acudir a las urnas.
Por esta razón, según el politólogo, este fenómeno podría afectar especialmente a Flávio Bolsonaro porque una parte de su estrategia depende de movilizar a personas que desaprueban al gobierno de Lula, pero que no necesariamente están igualmente comprometidas con acudir a votar.
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¿Qué puede pasar antes de la segunda vuelta?
Aunque Lula aparece actualmente con una ligera ventaja, los resultados recientes muestran que la elección todavía está abierta.
Datafolha registra apenas dos puntos de diferencia entre Lula y Flávio en un eventual balotaje, mientras Quaest muestra una diferencia de un punto, dentro del margen de error. Otros sondeos recientes también han registrado un estrechamiento de la ventaja del presidente.
A la vez, el escenario puede cambiar a medida que avance la campaña. La presencia de candidatos como Augusto Cury introduce una tercera opción con capacidad para captar votos, especialmente entre sectores que no se sienten representados por Lula ni por Flávio.
De hecho, la encuesta Quaest coloca a Cury con 10% en la primera vuelta, mientras Datafolha le atribuye 8%. Si la elección termina en un balotaje, los votantes que inicialmente respalden a otros candidatos podrían convertirse en el grupo decisivo.
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