El legado que permite a una empresa familiar crecer sin perder su origen. Lecciones de un grupo dominicano.
La continuidad de una empresa familiar depende tanto de su capacidad para adaptarse como de los principios que logra conservar con el paso de las generaciones. En Mera Fondeur Grupo Corporativo, la convivencia entre distintas generaciones ha formado parte de una trayectoria marcada por la construcción, la diversificación y la transferencia progresiva de responsabilidades.
Foto: El legado que permite a una empresa familiar crecer sin perder su origen: lecciones de un grupo dominicano.
Para Ricardo Fondeur, presidente de Mera Fondeur Grupo Corporativo, una parte esencial de ese legado se encuentra en los valores que dieron origen al grupo. Tres familias con personalidades y formas de pensar diferentes lograron trabajar como una sola, basándose en el respeto y la confianza.
Esa experiencia se convirtió en una referencia para las siguientes generaciones. La capacidad de construir acuerdos entre personas diferentes continúa siendo uno de los elementos que permite mantener una visión común sin perder la identidad de cada integrante.

Una empresa que aprendió a adaptarse
Las firmas familiares también enfrentan momentos en los que deben tomar decisiones difíciles para preservar su continuidad. Alejandro Fondeur, vicepresidente ejecutivo de Mera Fondeur Grupo Corporativo, recuerda una etapa en la que la compañía tuvo que reducir significativamente su tamaño y replantear su estructura.
La experiencia dejó una enseñanza importante sobre la necesidad de no depender de una sola actividad. La diversificación permitió enfrentar un período complejo y tomar decisiones que posteriormente contribuyeron a fortalecer la organización.
A esto se sumaron situaciones que trascendieron lo empresarial. El terremoto de Haití de 2010, que provocó la pérdida de 11 colaboradores de la compañía, representó uno de los momentos más difíciles para la organización y dejó una huella profunda en su historia.
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El relevo generacional como proceso
Pasar una empresa de una generación a otra requiere mucho más que entregar una posición o un cargo. Implica preparar a quienes asumirán nuevas responsabilidades y permitirles desarrollar su propio criterio sin perder de vista los fundamentos sobre los que se construyó la organización.
Ricardo Fondeur destaca precisamente el proceso de delegación que experimentó con la generación anterior y que ahora forma parte de su propia experiencia. Dar espacio a los sucesores para tomar decisiones permite que la empresa evolucione sin romper con su trayectoria.
La experiencia de Ricardo también refleja que el relevo no ocurre de manera inmediata, sino que requiere confianza y una transferencia progresiva de responsabilidades. La posibilidad de asumir nuevas funciones mientras se recibe acompañamiento permite que la siguiente generación construya su propio camino dentro de la empresa.
Estoy preparado para entregar, para delegar, para acompañar a esta tercera generación, y que sigamos celebrando cada vez más años”.
Alejandro Fondeur reconoce que las distintas generaciones no tienen por qué pensar de la misma manera. Cada una responde a realidades diferentes, pero existe una base compartida que permite mantener alineados los objetivos y la visión de futuro.
Crecer sin perder el origen
La historia de Mera Fondeur muestra que el legado empresarial no consiste únicamente en conservar una estructura, sino en transmitir una manera de trabajar. El respeto, la confianza y la capacidad de convivir con perspectivas diferentes pueden convertirse en activos tan importantes como los resultados financieros.
Para una empresa familiar, además, separar los vínculos personales de las responsabilidades profesionales puede ser determinante. La relación entre padre e hijo que mantienen los Fondeur refleja cómo la cercanía familiar puede coexistir con la delegación y el desarrollo profesional. Así lo expusieron durante el más reciente summit de la construcción y el Real Estate convocado por revista Mercado en Santiago de los Caballeros donde su compañía fue homenajeada por los protagonistas del sector.
Esa convivencia entre generaciones también implica aceptar que quienes toman el relevo tendrán sus propias formas de pensar y de gestionar. Para Alejandro Fondeur, la clave está en que esas diferencias puedan desarrollarse sobre una base compartida, sin perder de vista los objetivos que han guiado a la organización.
Todas las generaciones tienen diferentes formas de pensar, diferentes posiciones, realidades; por ende, no vamos a pensar exactamente igual. Pero yo creo que ustedes han hecho un excelente trabajo de compartirnos la visión, enseñando la base de que nosotros intentamos crecer. Y ya con eso claro, haremos las cosas de nuestra manera, porque yo creo que el objetivo sí está alineado y sí es común”.
El reto de las próximas generaciones estará en continuar esa evolución sin convertir el legado en una limitación. Mantener los principios que dieron origen a la empresa, mientras se incorporan nuevas ideas y formas de gestión, permite que una compañía familiar pueda crecer sin perder aquello que la identifica.
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