Alerta climática: El «Súper Niño» se intensifica y amenaza con agravar la sequía y el calor extremo en RD
El fenómeno climático alcanzó una intensidad excepcional en el Pacífico y podría prolongar el déficit de lluvias, elevar las temperaturas y aumentar la presión sobre los recursos hídricos dominicanos.
Foto: El impacto del «Súper Niño» agrava las condiciones de calor extremo y sequía en el país, impulsando la alerta climática ante la necesidad de gestionar el suministro de agua y mitigar las altas temperaturas.
El fenómeno de El Niño alcanzó una intensidad excepcional en el océano Pacífico y continúa fortaleciéndose, un escenario que mantiene bajo vigilancia a los meteorólogos por sus posibles efectos sobre los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo. En República Dominicana, el fenómeno resulta especialmente relevante porque históricamente ha estado asociado con una reducción de las precipitaciones y un mayor riesgo de sequía meteorológica.
El episodio actual comenzó a desarrollarse durante 2026 y ha ganado fuerza con rapidez. Según los datos citados por CNN, el indicador utilizado para medir la intensidad de El Niño ya superó el umbral correspondiente a un evento muy fuerte, mientras las previsiones apuntan a que todavía podría aumentar su intensidad durante los próximos meses.
A pesar de que el término “Súper Niño” se utiliza para describir la magnitud del fenómeno, no corresponde a una categoría oficial de clasificación meteorológica. Se trata de una manera de referirse a un El Niño particularmente fuerte, como el que se está desarrollando durante este ciclo.
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¿Qué es el “Súper Niño” que está ganando fuerza?
El Niño es una fase del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) y ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental presentan temperaturas superiores a lo normal.
De igual forma, ese calentamiento altera la circulación de la atmósfera y puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y actividad de tormentas en diferentes regiones del planeta. Por eso, aunque el fenómeno se origina a miles de kilómetros de República Dominicana, sus efectos pueden sentirse en el Caribe mediante estas conexiones atmosféricas.
En el episodio actual, las temperaturas del Pacífico alcanzaron niveles que han llevado a los especialistas a considerar que se trata de uno de los eventos potencialmente más intensos registrados desde mediados del siglo XX.
El fenómeno comenzó a ser identificado en junio y se ha intensificado rápidamente. Los pronósticos apuntan a que podría alcanzar su mayor fuerza hacia finales de 2026 o principios de 2027.
¿Cómo puede afectar a República Dominicana?
Para el país, uno de los principales riesgos está relacionado con la disminución de las lluvias. El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) había advertido desde mayo que el desarrollo de El Niño podría provocar una reducción gradual de las precipitaciones durante el segundo semestre de 2026 y aumentar el riesgo de sequía meteorológica en distintas regiones del país.
La institución explicó que los efectos de El Niño llegan al territorio dominicano de manera indirecta mediante cambios en la circulación atmosférica. Históricamente, los episodios cálidos del ENOS han estado relacionados en el país con menos precipitaciones y una menor actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico.
Además, esto no significa que dejará de llover en República Dominicana. El país puede registrar episodios de precipitaciones importantes aun bajo la influencia de El Niño, pero el comportamiento acumulado de las lluvias puede terminar por debajo de los valores habituales.
Déficit de lluvias ya preocupa a las autoridades dominicanas
La preocupación no parte únicamente de las proyecciones internacionales. A comienzos de septiembre, el Comité de Operación de Presas y Embalses (Copre) informó que los modelos meteorológicos coincidían en un escenario de déficit pluviométrico para el país entre septiembre y noviembre. El organismo señaló que los desvíos negativos de las lluvias comenzaron a acentuarse desde mayo y continuaron durante julio, consolidando condiciones de sequía meteorológica.
También, en ese contexto, las autoridades mantienen bajo vigilancia los niveles, caudales de entrada y volúmenes almacenados en las principales presas del país. La operación de los embalses se ajusta para priorizar el abastecimiento de los acueductos y la demanda de riego de acuerdo con la disponibilidad del recurso.
El escenario es especialmente relevante porque el agua almacenada en las presas constituye una reserva estratégica para el consumo humano, la agricultura y la generación de electricidad.
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¿El “Súper Niño” traerá más calor a RD?
El comportamiento de las temperaturas es otro de los factores que preocupa a los especialistas.
El Niño suele contribuir a elevar las temperaturas globales y puede intensificar el calor en determinadas regiones. En República Dominicana, Indomet ya ha vinculado las condiciones de calor registradas durante 2026 con la época del año, las condiciones secas y los efectos de teleconexión asociados con El Niño.
Ahora bien, durante el período del 26 de agosto al 1 de septiembre, por ejemplo, se registraron temperaturas máximas de entre 38.2 °C y 39.9 °C en diferentes puntos del territorio dominicano. Santiago Rodríguez alcanzó 39.9 °C el 26 de agosto, mientras Independencia registró 39.5 °C el 30 de agosto.
La combinación de temperaturas elevadas y menor disponibilidad de agua puede aumentar la presión sobre los hogares, los sistemas de abastecimiento y las actividades productivas.
¿Qué pasa con las reservas de agua en RD?
La reducción de las lluvias ya tiene efectos sobre algunos sistemas de abastecimiento.
En agosto, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) informó reducciones importantes en la producción de varios acueductos debido a la caída de los caudales de los ríos que los alimentan. El sistema Haina-Manoguayabo, por ejemplo, pasó de una capacidad de producción de 91 millones de galones diarios a unos 21 millones en una de las mediciones reportadas.
A la vez, otros sistemas como Isabela, Isa-Mana y Duey registraron reducciones superiores al 60 % en su producción durante ese período. Aunque el sistema Valdesia-Santo Domingo mantenía una situación más favorable, la CAASD puso en marcha medidas de contingencia, incluyendo redistribución de agua y refuerzo de su flota de camiones cisterna.
Es más, estos datos muestran por qué la evolución de El Niño tiene importancia más allá del pronóstico meteorológico: una temporada prolongada con menos precipitaciones puede reducir los caudales de los ríos y las reservas disponibles.
La agricultura está entre los sectores bajo presión
El agua es uno de los principales puntos de vulnerabilidad para la producción agropecuaria dominicana.
En julio, el Gobierno y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) realizaron un diálogo nacional para evaluar las perspectivas de sequía agrícola para 2026-2027. Las autoridades analizaron escenarios de precipitaciones por debajo de lo normal y temperaturas superiores al promedio, condiciones que podrían aumentar el riesgo para la producción de alimentos.
Entre las medidas discutidas estuvieron la planificación de las siembras, los mecanismos de crédito y seguro agrícola, los sistemas de alerta temprana contra incendios y la difusión de información climática. Ya que el objetivo es anticiparse a los efectos de una eventual sequía y reducir las pérdidas antes de que la disminución de las lluvias tenga un impacto mayor sobre los cultivos.
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¿El Niño reduce el riesgo de huracanes en RD?
Existe un efecto que puede resultar favorable para República Dominicana: El Niño suele incrementar la cizalladura vertical del viento sobre el Atlántico tropical, dificultando la formación y fortalecimiento de ciclones.
Asimismo, el Indomet ha señalado que esta condición puede contribuir a una temporada ciclónica menos activa en el Atlántico y que los episodios moderados o fuertes de El Niño han estado asociados históricamente con una menor incidencia de ciclones que impactan directamente al territorio dominicano.
Sin embargo, esto no significa que el país quede fuera de riesgo. Las autoridades meteorológicas han insistido en que una temporada menos activa no equivale a una temporada sin peligro, ya que un solo fenómeno atmosférico puede generar daños importantes.
¿Hasta cuándo podría durar este episodio de El Niño?
Los pronósticos apuntan a que el fenómeno continuará durante los próximos meses y podría alcanzar su máxima intensidad entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha señalado que existe una alta probabilidad de que las condiciones de El Niño persistan durante el invierno del hemisferio norte. En el caso dominicano, esto mantiene abierta la posibilidad de que el déficit de lluvias continúe afectando las reservas hídricas durante parte de 2027.
El comportamiento final dependerá de cómo evolucione la temperatura del Pacífico y de la interacción del fenómeno con otros patrones atmosféricos. Por ello, los pronósticos deberán actualizarse conforme avance el episodio.
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El desafío será administrar el agua ante un escenario más seco
La intensificación de El Niño coloca nuevamente la gestión del agua entre las prioridades para República Dominicana.
El país no parte de cero ya que las autoridades monitorean las presas, los sistemas de abastecimiento y las condiciones meteorológicas, mientras distintos organismos han llamado a fortalecer las medidas preventivas para los sectores agrícola, energético y de agua potable. Pero el desafío será mantener esas medidas mientras se determina cuánto durará el período seco y cuál será la intensidad final del fenómeno.
Más que un evento aislado, el “Súper Niño” representa un escenario climático capaz de modificar durante meses las condiciones de lluvia y temperatura. Para República Dominicana, la prioridad será reducir la presión sobre las reservas hídricas y prepararse para un período en el que el agua podría convertirse en un recurso todavía más estratégico.
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