In memoriam | Román Ramos Uría, pionero del comercio moderno
El fundador de Grupo Ramos, artífice de La Sirena y el Multicentro Churchill, deja un legado que transformó el comercio dominicano durante seis décadas de trabajo y consolidada visión empresarial.
República Dominicana despide a uno de los empresarios que definió, con nombre propio, la forma en que varias generaciones de dominicanos entendieron el acto de comprar. Román Ramos Uría, fundador de Grupo Ramos, murió a los 84 años, tras una trayectoria que arrancó con un migrante que edificó un consorcio que factura miles de millones de pesos, emplea a más de ocho mil personas de forma directa y recibe cada año a millones de visitantes en sus tiendas.
Nacido el 18 de octubre de 1941 en Pola de Allande, un municipio asturiano de apenas 34 kilómetros cuadrados situado a 104 kilómetros de Oviedo, Ramos llegó a la isla caribeña en 1959, en plena adolescencia, huyendo de la posguerra española y buscando lo que él mismo describió como “un mejor futuro”.
Seis años después, en 1965, compró junto a un socio una pequeña tienda de 300 metros cuadrados en la avenida Mella llamada La Sirena. De ese local nació, sin que nadie pudiera preverlo entonces, uno de los grupos comerciales más influyentes del Caribe.

Con apenas 24 años, adquirió la tienda La Sirena por RD$50,000. Su visión fue clara: diversificar la oferta y convertir un pequeño local en un bazar moderno. Con el lema “La tienda siempre llena”, La Sirena se transformó en símbolo de la cultura popular dominicana.
Su muerte cierra un capítulo, pero no el libro. La segunda generación de la familia Ramos, encabezada por su hija Mercedes Ramos, sostiene hoy la estructura que él edificó con paciencia de comerciante y instinto de fundador.
Una presencia constante en las páginas de revista Mercado
La trayectoria de Román Ramos fue ampliamente documentada en revista Mercado, que lo destacó como pionero del comercio moderno y arquitecto de un modelo de negocios que revolucionó la experiencia de compra en el país.
Revista Mercado documentó su trayectoria desde que Grupo Ramos comenzaba a tomar forma como consorcio, y esa cobertura constituye, hoy, un archivo invaluable para entender su figura.

En mayo de 1999, la revista lo llevó a su portada bajo el título “Grupo Ramos: un nuevo concepto de comercio”, un extenso reportaje que narró la apertura de Multicentro Churchill como el proyecto comercial más grande del país hasta ese momento, con una inversión de 300 millones de pesos.
En dicha pieza, Ramos definía su propia filosofía de negocios con una frase que quedó grabada en la memoria comercial dominicana: “no tenemos dos precios, en todos nuestros establecimientos rige un mismo precio”.
La revista describía entonces a un empresario que, a pesar de dirigir un imperio, seguía apareciendo en sus tiendas “con una escoba o un suape”, atento a cualquier detalle, siempre pendiente del cliente.
En marzo de 2009, durante la celebración del 15º aniversario de Revista Mercado, en un solemne acto realizado en el Palacio de Bellas Artes de Santo Domingo con motivo de la premiación a las “Empresas Más Admiradas”, Román Ramos Uría fue distinguido como empresario ejemplar y admirado.
Patricia De Moya, presidenta y editora en jefe de Mercado Media Network, junto al entonces presidente de la República, Leonel Fernández, le entregaron una estatuilla que simbolizaba el reconocimiento a su trayectoria y liderazgo empresarial.

Años después, en “Empresas Más Admiradas” de 2014, revista Mercado volvió sobre la historia familiar bajo el título “Los Sucesores: Business must go on…”, un perfil a dos voces entre don Román, entonces con 72 años y presidente del Consejo de Directores, y su hija Mercedes Ramos F., de 45 años y ya presidenta ejecutiva del grupo.
Aquel reportaje ofreció una de sus reflexiones más citadas sobre el liderazgo: “No soy partidario de dar consejos. Lo importante es dar ejemplo y enseñar a los demás, día a día, a hacer las cosas”.
La publicación también dejó registro de la magnitud que había alcanzado el grupo para entonces: 24 multicentros La Sirena, cinco supermercados Pola, siete tiendas de descuento Aprezio y el centro comercial Multiplaza, distribuidos en las principales zonas geográficas del país.
Esta cobertura sostenida, sumada a publicaciones de tributo empresarial como “Hombres de Éxito” y trabajos institucionales que documentaron la genealogía familiar de los Ramos Fernández, confirma que la trayectoria de don Román no fue solo un caso de éxito comercial, sino un tema de interés permanente para el periodismo económico dominicano durante más de dos décadas.
De Pola de Allande a la avenida Mella, los años de aprendizaje
La historia de Ramos Uría es, antes que nada, la historia de un inmigrante. Llegó a República Dominicana en 1959, en “el año del hambre”, como recordaba él mismo, con apenas un contrato de trabajo que lo respaldaba y ochenta pesos dominicanos de salario mensual.
Sus primeras jornadas transcurrieron barriendo y limpiando la tienda La Sirena, entonces una importadora de sedas, encajes, hilo inglés y casimires ubicada en la avenida Mella, fundada originalmente en 1930.
Ascendió con el tiempo hasta ganarse la confianza de sus jefes. En 1963 se hizo cargo, junto a otros dos jóvenes, de la administración del almacén cuando el propietario decidió retirarse. Dos años más tarde, en 1965, con apenas 24 años y seis desde su llegada al país, compró La Sirena junto a un socio por un capital de RD$50,000.
La inestabilidad política y económica de la época (el país acababa de salir de una revolución) llevó a su socio a vender su parte poco después, y Ramos quedó como único propietario, acompañado en el día a día por su esposa, María del Carmen Fernández, con quien trabajaría codo a codo durante décadas.
De la tienda de tejidos, al bazar que revolucionó el comercio
A partir de 1970, los textiles cedieron terreno frente a los cosméticos, que se convirtieron en una de las líneas más fuertes del negocio. La tienda se fortaleció después con perfumería, cuidado personal, cristalería, quincallería, plásticos y aluminio.
El giro que transformó un negocio textil modesto en un gigante del retail dominicano fue, según el propio Ramos, una corazonada. “Allí donde colocábamos un fardo de tela cabían muchas cajas de shampoo”, explicó alguna vez sobre la decisión de abandonar la especialización textil y adoptar el formato de bazar: productos variados, a bajo precio, bajo un mismo techo. “Ese formato no existía aquí. Ahí estuvo el secreto del éxito”.
La Sirena se convirtió, además, en pionera de estrategias comerciales que hoy resultan elementales pero que en su momento fueron disruptivas: el horario corrido, el autoservicio y la modalidad de precio fijo, sin distinción entre clientes ni negociación de por medio.
El crecimiento físico acompañó la diversificación. El pequeño local de 300 metros cuadrados terminó ocupando la totalidad de la manzana comprendida entre las calles Mella, Duarte, Restauración y 19 de Marzo, tras sucesivas ampliaciones y la adquisición de edificios colindantes, entre ellos el que ocupó el periódico La Nación y la tienda La Castellana. De ahí nació el eslogan que marcó a varias generaciones de dominicanos: “La Sirena, la tienda siempre llena”.
La expansión no se limitó a Santo Domingo. En 1985, La Sirena abrió su primera tienda en el interior del país, en Santiago de los Caballeros, de la mano de un nuevo socio, Luis Fernández Galán.
En 1992 llegó la compra de la histórica tienda El Gallo en esa misma ciudad, seguida en 1994 por la inauguración de un edificio moderno. Para 1997, el grupo había construido en Santiago el supermercado más grande del área del Caribe.
Super Pola, Multicentro Churchill y la construcción de un consorcio
En 1979, la familia Ramos decidió incursionar en el negocio de la alimentación con la compra del Supermercado García en Santo Domingo, que relanzaron bajo el nombre de Super Pola, un homenaje directo al pueblo natal de su fundador, Pola de Allande.
La cadena se expandió con nuevas sucursales en la avenida Sarasota, en Santiago y en la esquina de Lope de Vega con Gustavo Mejía Ricart, consolidándose como una de las redes de supermercados más reconocidas del país, con alianzas internacionales como la firmada en 2007 con la US Meat Export Federation para garantizar altos estándares de calidad en sus carnes.
El hito que formalizó la existencia de Grupo Ramos como consorcio llegó en marzo de 1999, con la apertura del Multicentro Churchill en la avenida Winston Churchill de Santo Domingo.
El proyecto, calificado como el más grande del país en su momento, unió bajo un mismo techo a La Sirena y Super Pola con el objetivo declarado de ofrecer “todo en un solo lugar, sin limitaciones”.
Ramos describió el proceso con una imagen entrañable: “fue un parto doloroso; ahora me siento como la madre cuando recibe su hermoso niño por primera vez entre sus brazos”.
El formato de multicentro resultó una ventaja competitiva decisiva frente a la llegada de cadenas y franquicias internacionales que empezaban a mirar hacia el mercado dominicano.
Con el paso de los años, el modelo se replicó en distintos puntos del país hasta sumar más de veinte multicentros La Sirena, además de las tiendas de descuento Aprezio y el centro comercial Multiplaza, todos bajo la misma promesa corporativa: variedad de productos, precios bajos y servicio constante, sostenidos por el programa de lealtad Club Siremás, uno de los más exitosos del comercio dominicano.
El legado y la sucesión, Mercedes Ramos toma el bastón de mando
Román Ramos Uría tuvo cinco hijos con María del Carmen Fernández: Laura, Maricarmen, Román, Mercedes y Ana María Ramos Fernández. Varios de ellos se incorporaron temprano a la operación del grupo, ocupando posiciones de responsabilidad en áreas como compras internacionales, mercadeo y administración y finanzas.

Fue Mercedes Ramos quien terminó heredando la conducción ejecutiva del consorcio. A los 17 años, su padre le encargó la tienda La Sirena de la avenida Mella, entonces la única tienda por departamentos de Santo Domingo.
Desde 2005 asumió la presidencia ejecutiva del grupo, impulsando una reestructuración que marcó un cambio profundo en la organización y permitió un fuerte crecimiento tanto en número de tiendas como en resultados operativos.
Su padre, sin embargo, permaneció como presidente del Consejo de Directores hasta sus últimos años, en un ejercicio de sucesión gradual que él mismo describió sin grandilocuencia: “No soy partidario de dar consejos. Lo importante es dar ejemplo”.
Ese relevo ordenado (presidido por el fundador, ejecutado por su hija, acompañado por vicepresidentes en su mayoría ajenos a la familia) es, quizás, una de las herencias menos visibles pero más determinantes que deja Román Ramos Uría: la de un empresario que entendió que ningún negocio, por grande que sea, sobrevive sin un plan de continuidad.
Su legado material es, de por sí, difícil de resumir en cifras, pero que se evidencia en decenas de tiendas y supermercados, miles de empleos directos, un modelo de comercio que cambió los hábitos de consumo de un país entero y un apellido que, gracias a Super Pola, quedó permanentemente asociado a un pueblo asturiano de apenas 34 kilómetros cuadrados que muy pocos dominicanos habrían conocido de otra manera.
Román Ramos Uría llegó a esta isla sin nada más que la disposición a trabajar de sol a sol. Se marcha dejando una de las estructuras comerciales más sólidas de República Dominicana y una frase que sigue resonando entre quienes lo conocieron y quienes solo lo conocieron a través de sus tiendas: “El que la sigue, la consigue”. Pocas biografías empresariales dominicanas ilustran con tanta claridad esa tenacidad como la suya.
Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.
Seguir leyendo
Lo más visto en Revista Mercado
Sector Educación
Capital humano para la Generación RD 2036
Brand Content
La vida se celebra alrededor de la mesa
Brand Content
50 años inspirando a un país a convertirse en Catadores
Brand Content
ALBA BAY: UNA NUEVA VISIÓN PARA EL FUTURO DE MONTECRISTI
Sector Financiero
Cercanía que fortalece cada negocio
Brand Content
Tecnología al servicio agrícola
Análisis para suscriptores
Exclusivo Suscriptores
SpaceX: Elon Musk quiere llevar robots a la Luna para alcanzar los US$1 billón en ingresos
Exclusivo Suscriptores
Medicamentos GLP-1: por qué las microdosis generan más preguntas que respuestas
Exclusivo Suscriptores