Ralph Lauren en el US Open 2026: los atletas y celebridades que vistió la firma
El US Open terminó hace una semana, pero una de las imágenes que permanecerá asociada a la edición 2026 no ocurrió sobre la pista.
Ocurrió alrededor de ella, en las suites de Arthur Ashe Stadium, donde Ralph Lauren reunió a atletas olímpicos, paralímpicos, profesionales del deporte y celebridades dentro de una escenografía que funcionó como una extensión física de la marca.
La operación tiene una particularidad económica. Ralph Lauren no llegó al torneo únicamente como proveedor de uniformes. La firma lleva vistiendo a los oficiales y al equipo de recogepelotas del US Open desde 2005 y renovó el año pasado su relación con el torneo hasta 2032. En 2026, esa presencia se amplió a un territorio más difícil de medir, hacia el valor cultural de vestir a personas cuya visibilidad trasciende el tenis.
El 6 de septiembre, durante una noche dedicada a atletas, la casa reunió en su suite a nombres como Jack Hughes, Bobby Finke, Fredrick Richard, Jagger Eaton, Chiaka Ogbogu, Erin Jackson, Madison Chock, Evan Bates, Johnny Hooper, Jamal Hill, Roderick Townsend y Jack Wallace. También estuvieron Maia y Alex Shibutani, los hermanos estadounidenses de ice dance conocidos como los ShibSibs.
La selección no fue casual en términos de imagen. Allí convivieron atletas de disciplinas tan distintas como natación, gimnasia, skateboarding, voleibol, atletismo, patinaje artístico, hockey y deportes paralímpicos. La ropa funcionó como el elemento común entre trayectorias deportivas que normalmente no comparten escenario.
Madison Chock y Evan Bates: el valor de una pareja olímpica
Madison Chock y Evan Bates llegaron a la suite con otro tipo de capital, construido durante más de una década en el patinaje artístico estadounidense.
La pareja ganó plata en danza sobre hielo en Milán-Cortina 2026 y contribuyó al oro de Estados Unidos en la competición por equipos. Su presencia permitió a Ralph Lauren conectar con una audiencia distinta a la del hockey; a partir de una disciplina donde la indumentaria, la estética y la narrativa visual forman parte esencial de la experiencia deportiva.
A diferencia de un jugador de la NHL, no existe una cifra pública suficientemente fiable para asignar un patrimonio personal a Chock o Bates. Esa ausencia también dice algo sobre la economía de los deportes olímpicos: buena parte del valor comercial de sus figuras se construye mediante patrocinios, exhibiciones, apariciones y asociaciones de marca, no a través de contratos deportivos multimillonarios comparables con los de las grandes ligas profesionales.
Los Shibutani y el regreso de una estética familiar
Maia y Alex Shibutani aportaron otra dimensión al encuentro.
Los hermanos, tres veces olímpicos y medallistas de bronce en PyeongChang 2018, no compitieron en Milán-Cortina, pero su relación con Ralph Lauren tiene una historia más personal. Alex explicó que la ropa de Polo formaba parte de su vestuario desde la infancia y que la colaboración actual representaba una continuidad de esa relación.
Para la marca, este tipo de vínculo tiene un valor diferente al de una simple colocación de producto. La ropa deja de aparecer como un elemento publicitario aislado y pasa a integrarse en una narrativa biográfica.
Alex llevó jeans y un suéter de Ralph Lauren, mientras Maia apostó por una combinación más clásica de chaleco y chaqueta deportiva. Ambos demostraron la capacidad de la firma para trasladar sus códigos del uniforme deportivo al vestuario social.
De los atletas a Hollywood: Ralph Lauren amplió el escaparate
La estrategia no terminó con los deportistas.
Durante el fin de semana de las finales, Ralph Lauren llevó a su órbita a figuras como Chris Pine, Amy Adams, Jordyn Woods, Spike Lee, Lesley Manville, Sombr, Tyriq Withers y otros nombres del entretenimiento. Vogue identificó a varios de ellos dentro de la experiencia de la firma en Arthur Ashe.
Jordyn Woods apareció con un conjunto de denim de Ralph Lauren durante las finales masculinas, mientras que Chris Pine llevó la firma en su aparición del 13 de septiembre. Town & Country también identificó a Spike Lee y Lesley Manville con Ralph Lauren durante el cierre del torneo.
El caso de Woods es especialmente interesante porque muestra cómo cambia el valor de una misma prenda dependiendo de quién la lleva. La modelo y empresaria apareció con denim de Ralph Lauren acompañado por joyería de alto valor, incluido un reloj Audemars Piguet estimado en alrededor de US$150,000. En este caso, la ropa dejó de ser el artículo más costoso del conjunto: funcionó como el marco sobre el que se construyó una imagen de lujo mucho más amplia.
Ariana DeBose llevó Ralph Lauren al centro de la ceremonia
La presencia de Ralph Lauren también alcanzó el espectáculo previo a la final femenina.
Ariana DeBose interpretó el himno nacional de Estados Unidos antes del partido por el título y lo hizo vestida de Ralph Lauren. Town & Country identificó el vestido como una creación de la firma, mientras que reportes de moda señalaron que pertenecía a Ralph Lauren Collection.
El movimiento tiene otra lectura comercial. Ya no se trata de vestir a alguien que observa el partido desde una suite: la marca aparece sobre una figura que ocupa el centro del escenario durante uno de los momentos ceremoniales del torneo.
Un activo de marca que sobrepasa el precio
La colección del US Open puede comenzar en US$138 con un polo de desempeño, mientras que algunas piezas de espectador se acercan a los US$500. Pero reducir la operación de Ralph Lauren a una suma de precios sería perder la parte más interesante de la estrategia.
El activo principal es la repetición de un código.
El mismo lenguaje visual aparece en el uniforme del ball crew, en la ropa de los oficiales, en los productos vendidos durante el torneo, en la suite de Arthur Ashe y en los estilismos de celebridades. Ralph Lauren consigue así que distintos niveles de consumo parezcan pertenecer al mismo universo.
En 2026, además, la firma incorporó opciones de personalización para determinados productos del US Open, incluyendo prendas, botellas, bolsos y gorras con gráficos exclusivos, bordados, parches y otras aplicaciones.
Es una evolución interesante para una marca que durante décadas ha convertido la idea de la vida estadounidense en producto. El consumidor puede comprar una versión accesible del código; un atleta puede aparecer dentro de ese mismo código; una celebridad puede llevarlo en una pieza de mayor precio; y la organización del torneo puede incorporarlo a su propia infraestructura visual.
Ralph Lauren y el US Open: una relación que ya supera los 20 años
La relación comenzó en 2005 y se extenderá, bajo la renovación vigente, hasta 2032. Durante ese período Ralph Lauren pasó de vestir a los equipos vinculados directamente con el torneo a construir una presencia mucho más amplia alrededor de la experiencia del US Open.
Eso explica por qué la suite de 2026 importa más allá de las fotografías de los invitados.
El US Open ocurre durante una de las semanas culturalmente más densas de Nueva York: coincide con el comienzo de la Semana de la Moda y reúne en un mismo espacio deporte, entretenimiento, consumo de lujo y medios internacionales. Este año, la intersección fue particularmente evidente: el torneo terminó el 13 de septiembre y la conversación de moda continuó inmediatamente alrededor de las presentaciones de Nueva York.
Ralph Lauren no necesitó convertir la cancha en una pasarela. Le bastó con colocar sus códigos en los lugares donde el deporte deja de ser solamente competencia: las fotografías, las suites, los uniformes, las ceremonias y las personas que representan una idea aspiracional de Estados Unidos.
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