Salma Hayek a los 60: cuánto dinero tiene y cómo construyó su patrimonio
La actriz mexicana, Salma Hayek, llega a los 60 años con una fortuna personal estimada en unos US$200 millones, una productora que lleva casi tres décadas operando y una trayectoria empresarial que comenzó mucho antes de que las celebridades convirtieran su nombre en una categoría de negocio.
Salma Hayek acumuló algo más difícil de medir: capacidad para decidir qué historias llegan a una pantalla, qué productos llevan su nombre y qué representación cultural consigue espacio dentro de industrias que durante años tuvieron poco interés en concedérselo.
Al cumplir 60 años, la actriz mexicana llega a una etapa particularmente interesante de su trayectoria. Casi cuatro décadas después de haber dejado México para intentar abrirse paso en Hollywood, su patrimonio no puede explicarse únicamente mediante sus películas ni, mucho menos, mediante su matrimonio con François-Henri Pinault.
Las estimaciones disponibles sitúan la fortuna personal de Hayek alrededor de US$200 millones, aunque no existe un estado financiero público que permita verificar esa cifra con precisión. Por tanto, la arquitectura que hay detrás de ese patrimonio se considera que está compuesto por la actuación, producción audiovisual, propiedad intelectual, belleza, alimentación, bienes raíces y décadas de contratos comerciales.
Y ahí está la parte menos conocida de la historia.
De actriz mexicana a productora con propiedad intelectual propia
Cuando Salma Hayek llegó a Los Ángeles en 1991 tenía 25 años y una carrera consolidada en México. Había protagonizado Teresa, pero decidió abandonar una ruta profesional relativamente segura para intentar construir una carrera en una industria en la que su acento, su origen y su condición de mujer latina podían convertirse en obstáculos.
El salto económico más importante de su carrera, sin embargo, no ocurrió necesariamente frente a una cámara.
En 1999 fundó Ventanarosa, su compañía de producción cinematográfica y televisiva. La decisión cambió la naturaleza de su participación en Hollywood: Hayek dejó de ser únicamente una intérprete contratada por estudios para convertirse también en una de las personas que podía desarrollar, producir y llevar proyectos al mercado.
Como parte de este creicmiento, Frida fue el ejemplo definitivo. Hayek protagonizó y coprodujo la película de 2002 sobre Frida Kahlo y recibió una nominación al Óscar como mejor actriz. Pero el valor de aquella operación no estaba solamente en el reconocimiento de la Academia, más bien representaba la capacidad de una actriz mexicana de colocar una historia profundamente mexicana dentro del centro de la industria estadounidense.
Ventanarosa posteriormente participó en proyectos como Ugly Betty, donde Hayek ejerció como productora ejecutiva. La serie, emitida por ABC entre 2006 y 2010, terminó convirtiéndose en una de las producciones más visibles de representación latina en la televisión estadounidense. America Ferrera ha reconocido que la participación de Hayek ayudó a hacer viable el proyecto y a abrir oportunidades para escritores, actores y productores latinos.
Más recientemente, Ventanarosa amplió esa estrategia hacia el mercado hispanohablante. La compañía firmó con TelevisaUnivision un acuerdo de first look para desarrollar películas en español para ViX, comenzando con Quiero tu vida y continuando con El sabor de la Navidad.
Es decir, casi tres décadas después de su creación, Ventanarosa sigue funcionando como un activo estratégico: no solo produce contenido, también permite a Hayek participar en la economía de las historias que decide contar.
La belleza fue uno de sus primeros experimentos empresariales
Mucho antes de que las líneas de belleza de las celebridades se convirtieran en una fórmula habitual, Hayek desarrolló Nuance Salma Hayek, una colección de cosmética, cuidado de la piel, cabello y cuerpo que llegó a comercializarse a través de CVS en Estados Unidos.
La propuesta tenía un componente poco habitual para una marca de celebridad de aquella época. Hayek no presentó el proyecto simplemente como una extensión de su fama. La línea estaba inspirada en los conocimientos de belleza de su abuela, una cosmetóloga que había estudiado en París, y en ingredientes y prácticas asociados con su herencia mexicana.
La magnitud de la operación también ayuda a dimensionarla. La colección inicial contemplaba más de 100 productos y fue desarrollada durante años antes de llegar al mercado. Hayek llegó incluso a apartarse temporalmente de la actuación para trabajar en el proyecto.
Hoy, el negocio de la belleza de las celebridades es una industria por derecho propio. Pero Hayek entró en ella más de una década antes del actual boom de las marcas personales de cosmética.
Ese detalle importa porque muestra una constante en su carrera: identificar categorías donde su identidad cultural podía convertirse en una ventaja comercial antes de que el mercado la considerara una tendencia.
De las cremas al negocio del wellness
Su incursión empresarial no terminó en la cosmética.
En 2008, Hayek cofundó Cooler Cleanse, un negocio de entrega de jugos desarrollado junto al empresario Eric Helms, fundador de Juice Generation. El proyecto apareció en un momento en que el mercado estadounidense comenzaba a convertir los jugos funcionales y los programas de alimentación líquida en una categoría de consumo.
Forbes documentó que la participación de Hayek surgió después de que comenzara a recibir productos de Juice Generation durante sus rodajes y posteriormente propusiera llevar el concepto de entrega de jugos a una escala mayor.
Hayek también participó posteriormente en Blend It Yourself, un servicio vinculado a la preparación de batidos y bowls con ingredientes orgánicos congelados, desarrollado junto a Helms.
El inmueble de Bel Air y el otro lado de su patrimonio
El patrimonio inmobiliario aporta otra dimensión.
En 2007, Hayek adquirió una propiedad en Bel Air por US$13.5 millones. Los registros inmobiliarios y reportes especializados documentaron posteriormente planes para sustituir la residencia existente por una construcción de aproximadamente 17,490 pies cuadrados.
Antes de eso, en 1996 había comprado una vivienda en Hollywood Hills por aproximadamente US$537,500, que años después llegó a ser ofrecida en alquiler. HousingWire documentó en 2013 una renta anunciada de US$9,500 mensuales.
Estas propiedades muestran otra característica de la acumulación patrimonial de una estrella de Hollywood, donde el dinero generado por el entretenimiento puede convertirse posteriormente en activos inmobiliarios de largo plazo.
Pero también aquí conviene separar patrimonio de liquidez. Una propiedad valorada en millones aumenta el patrimonio neto de una persona, pero no equivale a tener esa cantidad disponible en efectivo.
Una mexicana en el centro de una industria que cambió después de ella
Cuando Hayek llegó a Hollywood, la representación latina tenía un espacio mucho más reducido dentro de las grandes producciones estadounidenses.
Su carrera coincidió con una transformación demográfica y comercial del mercado estadounidense, pero también ayudó a acelerar una transformación cultural: la presencia latina dejó de ser únicamente un recurso narrativo y comenzó a convertirse en una audiencia que las compañías necesitaban comprender.
La relevancia de Hayek está, en parte, en haber entendido esa audiencia desde dentro.
No fue solamente una actriz mexicana que triunfó en Estados Unidos.
Fue una intérprete que consiguió pasar de ser talento contratado a propietaria de proyectos, productora, desarrolladora de marcas y administradora de una identidad cultural convertida en activo económico.
A los 60, el patrimonio más difícil de contabilizar
El 60.º cumpleaños de Salma Hayek encuentra a la actriz lejos de aquella joven de 25 años que llegó a Los Ángeles con un inglés limitado y una carrera que debía reconstruir desde cero.
Hoy, su nombre aparece asociado a Hollywood, México, el cine independiente, las grandes franquicias, la televisión, la belleza, el bienestar y la filantropía.
Su carrera convirtió una identidad que alguna vez fue considerada una desventaja en una propiedad intelectual global. Creó una productora que sobrevivió a los cambios de la industria. Entró en categorías empresariales antes de que las celebridades las convirtieran en tendencia. Compró activos inmobiliarios y diversificó sus fuentes de ingresos.
Y, sobre todo, ayudó a cambiar quién podía imaginarse a sí mismo ocupando determinados lugares dentro de la cultura estadounidense.
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