Priscilla Durán, la doctora dominicana que descubre mutación genética que la cardiología había pasado por alto
Priscilla Durán y el hallazgo que obliga a replantear cómo se estudia el corazón de los hispanos. Sus estudios le han llevado a ser la segunda dominicana reconocida por las dos instituciones de cardiología más relevantes a nivel global la American Heart Association y el American College of Cardiology.
Durante años, la cardiología moderna construyó gran parte de su conocimiento sobre poblaciones europeas y afroamericanas. Entre ambas categorías quedó un espacio poco explorado donde millones de hispanos cuyas particularidades genéticas rara vez formaban parte de los grandes estudios clínicos.
Ese vacío acaba de recibir una de sus contribuciones más relevantes desde una investigadora dominicana.
La doctora Priscilla Durán Luciano, especialista en epidemiología cardiovascular del Albert Einstein College of Medicine y del sistema hospitalario Montefiore en Nueva York, se ha convertido en apenas la segunda dominicana en ser reconocida por instituciones globales de cardiología gracias a investigaciones que están redefiniendo la comprensión del riesgo cardiovascular en poblaciones hispanas.
Su trabajo no solo aporta evidencia científica inédita. También plantea una pregunta incómoda para la medicina contemporánea: ¿cuántas enfermedades permanecen invisibles cuando las poblaciones estudiadas no reflejan la diversidad real del mundo?
Priscilla Durán: una voz dominicana que gana espacio en la cardiología mundial
En una disciplina históricamente dominada por grandes centros académicos de Europa y Estados Unidos, la trayectoria de Priscilla Durán Luciano representa el ascenso de una nueva generación de científicas latinoamericanas que están ampliando las fronteras del conocimiento médico desde perspectivas poco exploradas. Su trabajo ha logrado algo poco común que es colocar a la población dominicana en el centro de una conversación científica global sobre genética cardiovascular y medicina de precisión.
Como investigadora principal, primera autora y autora de correspondencia de un estudio pionero sobre la prevalencia de la mutación genética Val122Ile en dominicanos, Durán Luciano ha conseguido que una población tradicionalmente subrepresentada en la investigación biomédica forme parte de las discusiones internacionales sobre diagnóstico temprano y prevención de enfermedades cardíacas.

Sus aportes han sido reconocidos por algunas de las instituciones más influyentes de la cardiología mundial. Su investigación fue publicada en una de las revistas científicas de mayor prestigio vinculadas a la Sociedad Americana de Cardiología, mientras que otro de sus trabajos recibió el premio nacional Award for Excellence in Research Addressing Cardiovascular Health Equity otorgado por la American Heart Association (AHA), un reconocimiento reservado para investigaciones que contribuyen a reducir brechas en salud cardiovascular.
Más allá de los galardones, su relevancia radica en haber producido evidencia científica con potencial para influir en futuras guías clínicas, estrategias de detección temprana y políticas de salud pública dirigidas a comunidades hispanas. En un momento en que la medicina avanza hacia modelos cada vez más personalizados, la labor de Durán Luciano demuestra que la diversidad en la investigación no es una cuestión de representación, sino una condición indispensable para construir una ciencia más precisa y efectiva.
Cambia la conversación sobre la salud cardiovascular dominicana
La investigación liderada por Durán Luciano analizó información genética y clínica de más de 12,000 pacientes hispanos pertenecientes a la base de datos del sistema Montefiore, una de las más importantes de Estados Unidos para el estudio de comunidades latinas.
Entre ellos se encontraban 1,195 dominicanos, en su mayoría inmigrantes residentes en el Bronx. El hallazgo fue contundente.
Uno de cada 40 dominicanos porta la variante genética Val122Ile, una mutación asociada a la amiloidosis cardíaca hereditaria, una enfermedad progresiva que provoca la acumulación de proteínas anormales en el músculo cardíaco y puede derivar en insuficiencia cardíaca severa.

La prevalencia identificada equivale a aproximadamente un 2.6 % de la población estudiada, una frecuencia hasta diez veces superior a la observada en otros grupos hispanos.
Hasta ahora, esta mutación había sido investigada principalmente en personas afroamericanas y poblaciones de ascendencia africana. Los dominicanos prácticamente no figuraban en la literatura científica relacionada con esta enfermedad.
La importancia del hallazgo trasciende la genética. En medicina, aquello que no se estudia difícilmente se diagnostica. Y aquello que no se diagnostica suele convertirse en una carga silenciosa para los sistemas sanitarios.
La ciencia detrás de una identidad genética compleja
Uno de los aspectos más interesantes de la investigación es que conecta directamente con la historia demográfica de República Dominicana.
Durán Luciano logró demostrar que los portadores dominicanos de la mutación presentan una mayor proporción de ascendencia africana en comparación con aquellos que no la poseen.
El hallazgo ofrece evidencia molecular de cómo los procesos históricos de colonización, migración y mestizaje continúan influyendo en los perfiles de riesgo de las poblaciones actuales.
Durante décadas, la medicina clasificó a los hispanos como un grupo relativamente homogéneo. Sin embargo, estudios genómicos recientes han demostrado que la categoría «hispano» puede incluir composiciones ancestrales profundamente distintas entre mexicanos, puertorriqueños, cubanos, dominicanos o centroamericanos.
En términos científicos, esto significa que dos pacientes identificados bajo una misma etiqueta étnica pueden presentar riesgos cardiovasculares radicalmente diferentes.
La investigación dominicana se inserta precisamente en esa nueva generación de estudios que busca reemplazar categorías amplias por análisis mucho más precisos y personalizados.
El desafío de una enfermedad que suele detectarse demasiado tarde
La amiloidosis cardíaca ha sido descrita por especialistas como una de las patologías cardiovasculares más subdiagnosticadas del mundo.
Durante años fue considerada una enfermedad rara. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que miles de casos permanecen sin identificar debido a que sus síntomas pueden confundirse con otras formas de insuficiencia cardíaca relacionadas con el envejecimiento.

La variante Val122Ile suele manifestarse después de los 65 años, cuando comienzan a acumularse depósitos de proteínas anormales en el corazón.
Por esa razón, una persona puede portar la mutación durante décadas sin presentar signos clínicos evidentes.
De hecho, otro de los hallazgos de Durán Luciano fue comprobar que los participantes más jóvenes del estudio, muchos menores de 40 años, mostraban ecocardiogramas completamente normales pese a ser portadores de la mutación.
La observación refuerza una de las hipótesis más relevantes para la cardiología preventiva actual: la posibilidad de identificar riesgos genéticos antes de que aparezca la enfermedad.
Una agenda científica que trasciende el descubrimiento inicial
La trayectoria investigadora de Durán Luciano muestra un patrón poco frecuente entre los científicos emergentes, con la construcción de una línea de investigación coherente alrededor de la salud cardiovascular de los hispanos.
Además de sus estudios sobre amiloidosis cardíaca, ha comparado la prevalencia de hipertensión entre dominicanos residentes en Estados Unidos y dominicanos que viven en la isla.
Los resultados revelaron una conclusión inesperada, donde los niveles de hipertensión y los principales factores de riesgo son extraordinariamente similares en ambos grupos.

El hallazgo cuestiona la idea de que los cambios de entorno explican por sí solos las diferencias cardiovasculares observadas entre migrantes y poblaciones de origen.
Actualmente también trabaja en la evaluación de nuevas ecuaciones para estimar riesgo cardiovascular en Estados Unidos, con énfasis en modelos que eliminan variables raciales tradicionales y buscan una mayor precisión clínica para poblaciones diversas.
Lo que este descubrimiento significa para República Dominicana
La relevancia de esta investigación no radica únicamente en la identificación de una mutación genética. Su verdadero impacto está en haber incorporado a los dominicanos dentro del mapa global de la cardiología de precisión.
En una época donde la medicina avanza hacia tratamientos personalizados, biomarcadores genéticos y diagnósticos predictivos, quedar fuera de los estudios clínicos puede traducirse en diagnósticos tardíos, menor acceso a terapias innovadoras y una comprensión incompleta de los riesgos reales de una población.
La contribución de Priscilla Durán Luciano corrige parte de esa ausencia histórica.
Su investigación demuestra que la ciencia más valiosa no siempre surge de descubrir enfermedades desconocidas. A veces consiste en mirar con rigor aquello que había permanecido invisible durante décadas. Y en este caso, lo invisible era una parte importante de la biología cardiovascular dominicana.
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