Lujo extravagante: Mark Zuckerberg compra un histórico castillo gótico en Irlanda
Hay compras que amplían un patrimonio y otras que parecen sacadas de una novela. Mark Zuckerberg y su esposa, Priscilla Chan, acaban de sumar a su portafolio inmobiliario una propiedad difícil de pasar por alto, Strancally Castle, una residencia de estilo neogótico del siglo XIX asentada sobre una finca de 440 acres en el condado de Waterford, al sureste de Irlanda.
Foto: El patrimonio de los grandes empresarios tecnológicos suele estar vinculado no solo a sus compañías, sino también a inversiones en propiedades exclusivas y bienes históricos de gran valor.
La operación se habría concretado hace varias semanas mediante una negociación privada, fuera del mercado. El precio oficial todavía no ha sido divulgado ni figura en el registro estatal de precios de propiedades de Irlanda. Sin embargo, las estimaciones que han circulado en torno a la transacción sitúan el valor de la finca entre 20 y 30 millones de euros, dependiendo de sus características y del nivel de restauración que ha recibido.
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Más que una residencia de lujo, Strancally es una pieza de arquitectura con casi dos siglos de historia. El castillo fue construido alrededor de 1830 para John Keily, un antiguo miembro del Parlamento británico, y está asociado al trabajo de los hermanos James y George Richard Pain, arquitectos vinculados a algunas de las construcciones más singulares de la Irlanda del siglo XIX.
Una propiedad que parece detenida en el tiempo
Ubicado a orillas del río Blackwater, Strancally destaca por una arquitectura que combina la apariencia de una fortaleza con el confort de una residencia. Sus torres, almenas, ventanales de inspiración gótica y muros de piedra caliza le dan una estética de castillo de cuento, aunque su interior ha sido adaptado para responder a las necesidades de la vida contemporánea.
La propiedad cuenta con aproximadamente 1,486 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, con 11 dormitorios principales, suites en las torres, biblioteca, comedor, salones y espacios de recepción. A su alrededor, la finca se extiende entre áreas de pastoreo y bosques hasta llegar al río, donde también dispone de un embarcadero privado.
Uno de sus mayores atractivos es que se trata de una residencia que ya ha sido ampliamente restaurada, por lo que no requiere una renovación desde cero. Tras su adquisición en 2001 por Michael Alen-Buckley, cofundador de RAB Capital, y su esposa Giancarla, se realizaron importantes trabajos de renovación que incluyeron mejoras en la cubierta, las ventanas y distintos elementos de la fachada. El objetivo fue preservar buena parte de su carácter histórico, al tiempo que se incorporaban condiciones más adecuadas para la vida actual.
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Un refugio en Irlanda, no un nuevo hogar
La adquisición tampoco significa que Zuckerberg y Chan hayan decidido mudarse definitivamente a Irlanda. La familia continuará teniendo su residencia principal en Estados Unidos y, según la información proporcionada por un portavoz del empresario, Strancally funcionará como una base para sus visitas al país.
La elección de la propiedad también tiene una conexión evidente con los negocios del fundador de Meta. Irlanda ocupa desde hace años un lugar estratégico dentro de la estructura internacional de la compañía. Meta mantiene allí su sede internacional en Dublín, además de operaciones en otros puntos del país, lo que convierte a Irlanda en un destino habitual dentro de la actividad empresarial del grupo.
El nuevo capítulo de una finca histórica
La llegada de los Zuckerberg también coloca a Strancally dentro de una tendencia cada vez más visible entre grandes fortunas internacionales, la adquisición de antiguas casas señoriales y propiedades rurales irlandesas.
El atractivo de estos inmuebles va mucho más allá de sus dimensiones. Se trata de propiedades difíciles de replicar, donde la arquitectura, los terrenos, la historia y la privacidad forman parte de un mismo patrimonio que no suele encontrarse en el mercado inmobiliario convencional. A esto se suma el creciente interés de compradores internacionales por las grandes casas de campo y fincas de Irlanda.
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En Waterford, de hecho, Zuckerberg no es el único multimillonario tecnológico que ha encontrado atractivo en este tipo de patrimonio. El empresario británico James Dyson adquirió en 2024 Ballynatray House, una finca cercana que también se extiende por cientos de acres.
Así, la compra de Strancally Castle no solo representa una nueva adquisición dentro del patrimonio de una de las parejas más conocidas del mundo tecnológico. También abre un nuevo capítulo en la historia de una propiedad que, casi dos siglos después de su construcción, continúa despertando el interés de grandes fortunas internacionales.
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