Koru vs. Launchpad: los megayates de Jeff Bezos y Zuckerberg
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¿Cómo son los lujosos barcos privados que estrenan Jeff Bezos y Mark Zuckerberg?

En el universo de los ultrarricos, los aviones privados ya no son el máximo símbolo de exclusividad. Hoy, los megayates se han convertido en la nueva carta de presentación de los grandes magnates tecnológicos. Jeff Bezos, fundador de Amazon, y Mark Zuckerberg, CEO de Meta, protagonizan esta tendencia con dos impresionantes embarcaciones que combinan ingeniería naval, diseño de lujo y tecnología de última generación.

Fotomontaje de Jeff Bezos y Mark Zuckerberg frente a sus lujosos barcos privados en el mar.

Foto: Jeff Bezos, fundador de Amazon, y Mark Zuckerberg, cofundador de Meta, estrenan sus nuevos yates privados, que representan algunos de los barcos más exclusivos del mundo.

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Aunque ambos comparten una pasión por el mar, sus barcos reflejan filosofías completamente distintas. Mientras Bezos apostó por la elegancia clásica de un enorme velero, Zuckerberg eligió un megayate de perfil más discreto, pero equipado con todas las comodidades imaginables. Más allá de sus diferencias estéticas, ambas embarcaciones representan una nueva forma de entender el lujo, donde la privacidad, la innovación y la exclusividad navegan de la mano.

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Koru, el velero de 500 millones de dólares de Jeff Bezos

La embarcación de Jeff Bezos lleva por nombre Koru, una palabra de origen maorí que simboliza los nuevos comienzos, el crecimiento y la renovación. El significado no parece casual. El proyecto comenzó a tomar forma mientras el empresario iniciaba una nueva etapa personal junto a Lauren Sánchez, por lo que el nombre terminó convirtiéndose en un reflejo de ese momento de su vida.

Construido por el prestigioso astillero neerlandés Oceanco, Koru fue entregado en 2023 y rápidamente se posicionó entre los veleros privados más grandes del mundo. Sus aproximadamente 127 metros de eslora y sus tres imponentes mástiles dominan el horizonte, convirtiéndolo en una de las embarcaciones más reconocibles de la actualidad.

El costo de construcción se estima en unos 500 millones de dólares, una cifra que no incluye los gastos de operación. Mantener un yate de estas dimensiones supone una inversión anual superior a los 30 millones de dólares, de acuerdo con diversas estimaciones. Solo para su funcionamiento requiere una tripulación cercana a las 40 personas, además de una compleja logística que incluye combustible, mantenimiento, reparaciones y seguridad.

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Sin embargo, lo que realmente distingue a Koru es su esencia. A diferencia de la mayoría de los megayates modernos, impulsados principalmente por motores, este velero fue concebido para aprovechar la fuerza del viento mediante un sofisticado sistema de velas. El resultado es una combinación entre la elegancia de las grandes goletas del siglo XIX y soluciones tecnológicas que permiten reducir el consumo de combustible durante parte de sus travesías.

Launchpad, la apuesta de Mark Zuckerberg

Mark Zuckerberg tardó más tiempo en incorporarse al exclusivo grupo de propietarios de megayates. Durante años cultivó la imagen de un empresario relativamente austero, pero esa percepción comenzó a cambiar con la adquisición de Launchpad, una impresionante embarcación construida por el reconocido astillero Feadship.

Con cerca de 118 metros de eslora, el yate comenzó a atraer la atención internacional en 2024, cuando fue entregado a su nuevo propietario tras haber sido desarrollado inicialmente para otro comprador. Aunque la cifra nunca ha sido confirmada oficialmente, diversos reportes sitúan su valor en torno a los 300 millones de dólares.

Mientras Koru apuesta por el protagonismo de sus velas y un diseño inspirado en la navegación clásica, Launchpad sigue una filosofía completamente diferente. Sus líneas modernas, su silueta minimalista y un enfoque orientado a la privacidad definen la personalidad de la embarcación. Aunque el diseño interior permanece prácticamente reservado, las imágenes difundidas muestran una amplia piscina exterior, varias cubiertas destinadas al entretenimiento y espacios concebidos para largas temporadas de navegación. Feadship también ha destacado un salón panorámico completamente cerrado y la integración de dos helipuertos dentro del diseño.

Como ocurre con muchos superyates de gran tamaño, Zuckerberg complementó la compra con una embarcación de apoyo llamada Wingman, destinada al transporte de helicópteros, equipos recreativos, lanchas auxiliares y parte de la tripulación. Este tipo de barco permite mantener despejado el megayate principal sin renunciar a la capacidad logística necesaria para viajes de larga duración.

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Más que un medio de transporte, auténticas residencias flotantes

Más allá de su tamaño o su valor económico, los megayates actuales están concebidos como verdaderas residencias flotantes. Lejos de limitarse a ser un medio de transporte, funcionan como hoteles privados de cinco estrellas capaces de recorrer el mundo durante semanas o incluso meses sin necesidad de regresar a puerto.

Dependiendo de las preferencias de cada propietario, estas embarcaciones pueden incorporar spas, gimnasios, salas de cine, piscinas de varios niveles, oficinas completamente equipadas, restaurantes, bodegas climatizadas, clubes de playa, ascensores internos y avanzados sistemas de telecomunicaciones que permiten mantener la actividad empresarial prácticamente desde cualquier océano.

La privacidad también se ha convertido en uno de sus principales atributos. Sistemas de seguridad de última generación, áreas restringidas para la tripulación y espacios cuidadosamente diseñados permiten a sus propietarios disfrutar de un entorno exclusivo, alejado del escrutinio público.

Dos estilos que reflejan una misma tendencia

Aunque Koru y Launchpad representan dos visiones muy distintas del lujo náutico, ambos responden a una misma realidad. Para los grandes empresarios tecnológicos, los megayates ya no son solo un símbolo de estatus, sino también una extensión de su personalidad y de su forma de entender el lujo.

Jeff Bezos apostó por un velero monumental que rinde homenaje a la tradición marítima y busca convertirse en una pieza icónica de la ingeniería naval. Mark Zuckerberg, en cambio, prefirió una embarcación de líneas contemporáneas donde predominan la discreción, la funcionalidad y la tecnología. Dos estilos diferentes que, al final, confirman cómo los megayates se han consolidado como uno de los mayores emblemas del patrimonio y la exclusividad entre las grandes fortunas del mundo.

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