El 10 % más rico del mundo causa daños ambientales de hasta 5 billones de euros al año
El 10 % más rico de la población mundial no solo concentra una gran parte de las emisiones responsables del calentamiento global. Además, su nivel de consumo provoca daños ambientales valorados entre 1,5 y 5 billones de euros al año, según una investigación publicada en la revista Nature Communications Sustainability.
El estudio concluye que el impacto de este grupo supera ampliamente los recursos que la comunidad internacional necesita para financiar la lucha contra el cambio climático y frenar la pérdida de biodiversidad durante la próxima década.
El consumo de los más ricos tiene un impacto desproporcionado
Investigadores de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y la Universidad de Oxford (Reino Unido) analizaron el comportamiento del 10 % de los consumidores con mayores ingresos del planeta.
Para el estudio, los científicos consideraron dentro de este grupo a las personas con ingresos anuales superiores a los 45,000 euros.
Los expertos evaluaron el impacto de estos consumidores sobre cuatro límites planetarios fundamentales:
- Cambio climático.
- Pérdida de biodiversidad.
- Contaminación por nutrientes.
- Uso de agua dulce.
Los resultados muestran que este sector de la población genera una presión ambiental mucho mayor que el resto del mundo debido a sus elevados patrones de consumo y de inversión.

Estados Unidos y Europa concentran a la mayoría del 10 % más rico
Según la investigación, cerca de seis de cada diez personas que integran el 10 % más rico viven en Estados Unidos y la Unión Europea.
En Europa, este grupo representa entre el 40 % y el 45 % de la población, mientras que en Estados Unidos supera el 50 %.
En contraste, países con grandes poblaciones como India apenas concentran alrededor del 2 % de este segmento de altos ingresos.
Los investigadores destacan que esta concentración de riqueza se traduce en un impacto ambiental significativamente mayor en las economías desarrolladas.
La pérdida de biodiversidad preocupa más que el cambio climático
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la pérdida de biodiversidad constituye la principal fuente de daños ambientales asociados al consumo de los sectores más ricos.
De acuerdo con la investigación, este factor representa entre el 47 % y el 56 % del costo ecológico total.
Por su parte, el cambio climático aporta entre el 36 % y el 45 % de la factura ambiental global.
Los autores sostienen que estos resultados demuestran la necesidad de abordar ambas crisis de manera conjunta, en lugar de tratarlas como problemas separados.
Cada persona rica genera miles de dólares en daños ambientales
La investigación estima que el costo ambiental atribuible al 10 % más rico oscila entre 1.7 y 5.7 billones de dólares anuales.
Esto equivale a una factura ambiental individual de entre 2,300 y 7,500 dólares por persona cada año.
Sin embargo, en Estados Unidos las cifras son mucho más elevadas. Allí, el daño asociado a cada integrante de este grupo alcanza entre 19.000 y 63.000 dólares anuales.
Los investigadores advierten que estas estimaciones son conservadoras porque solo incluyen cuatro de los nueve límites planetarios identificados por la comunidad científica.
Las inversiones también influyen en el impacto climático
El estudio subraya que el consumo personal no explica todo el impacto ambiental de los sectores de mayores ingresos.
De hecho, los investigadores señalan que aproximadamente la mitad de las emisiones asociadas a las personas más ricas provienen de sus inversiones financieras, y no únicamente de sus hábitos de consumo.
Por esta razón, los autores consideran que este grupo posee una capacidad de influencia superior al promedio de la población.
Además de consumidores, estas personas actúan como inversionistas, empresarios, empleadores y generadores de tendencias económicas y sociales.
El principio de “quien contamina paga” gana relevancia
Los investigadores sostienen que los resultados muestran el potencial de aplicar políticas basadas en el principio de “quien contamina paga”.
Según el informe, los impuestos ambientales dirigidos al consumo de lujo podrían generar recursos significativos para financiar proyectos relacionados con el clima y la biodiversidad.
No obstante, los expertos aclaran que la fiscalidad por sí sola no resolverá el problema.
También consideran necesarias regulaciones más estrictas, cambios en los modelos de producción y medidas que reduzcan el impacto ambiental antes de que ocurra.
La factura ambiental supera las necesidades de financiación climática
La investigación destaca que los daños generados por el 10 % más rico superan los montos que el mundo necesita para cumplir los principales compromisos ambientales internacionales.
Los autores concluyen que, si parte de esos costos se internalizara a través de mecanismos económicos efectivos, podrían financiarse importantes soluciones para combatir el cambio climático y proteger los ecosistemas.
Sin embargo, remarcan que el objetivo final debe ser reducir el daño ambiental desde su origen y no únicamente compensarlo mediante mecanismos financieros.
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