Pánico en la región: La razón por la que la ciencia descarta un cataclismo en cadena pese a los temblores
Expertos explican que los recientes terremotos en América Latina no evidencian una anomalía sísmica ni una cadena de eventos conectados entre países.
Foto: Pese a la alarma provocada por los sismos en la región, la evidencia científica confirma que los eventos telúricos responden a dinámicas de fallas independientes y no a un efecto dominó sismológico.
La sucesión de terremotos registrados recientemente en América Latina ha generado preocupación y especulaciones sobre una posible conexión entre los movimientos telúricos ocurridos en países como Venezuela, Colombia, Perú y Costa Rica.
Sin embargo, expertos descartan que estos eventos formen parte de una anomalía sísmica o anticipen necesariamente un gran terremoto en otro país. Los registros disponibles, señalan, se mantienen dentro de los rangos observados históricamente.
Asimismo, la actividad sísmica reciente ha coincidido con terremotos en otras regiones del mundo, como Japón e Indonesia, lo que ha alimentado la percepción de que existe una cadena de eventos. No obstante, los especialistas sostienen que no hay evidencia científica de que un terremoto ocurrido en un país pueda provocar otro a cientos o miles de kilómetros de distancia.
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¿Está aumentando la actividad sísmica en América Latina?
De acuerdo con Germán Prieto, profesor asociado del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, los datos no muestran un incremento extraordinario de la actividad sísmica. El especialista explicó que, al revisar los registros desde el año 2000, se observa un promedio de entre 15 y 20 terremotos de magnitud 7.0 o superior por año. En 2026 se habían registrado 11 terremotos de magnitud 7.0 o mayor, una cifra que, según Prieto, no convierte al año en un período inusualmente activo.
Para los terremotos de magnitud 6.0 o superior, el promedio histórico se sitúa entre 150 y 200 eventos anuales, mientras que el comportamiento observado durante este año tampoco se considera anómalo.
El especialista atribuye parte de la percepción de un aumento de los terremotos a la rapidez con la que actualmente circula la información. “En buena parte es el hecho de que las noticias nos llegan con mayor facilidad”, explicó Prieto.
Los terremotos no están necesariamente conectados
De igual forma, la mayoría de los terremotos se producen por el movimiento de las placas tectónicas, especialmente en las zonas donde estas interactúan.
Una de las regiones con mayor actividad es el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, que comprende numerosos límites de placas alrededor del océano Pacífico. Los especialistas advierten que los recientes terremotos mencionados no pueden agruparse automáticamente como una sola secuencia.
Prieto señaló que los terremotos registrados en Venezuela no pertenecen al Cinturón de Fuego, mientras que los eventos de Indonesia y España también corresponden a contextos tectónicos diferentes. Por ello, la coincidencia temporal no significa necesariamente una relación causal entre los terremotos.
¿Qué es un enjambre sísmico?
Uno de los conceptos que ha cobrado relevancia ante la sucesión de temblores es el de enjambre sísmico. Este término describe una secuencia de terremotos que ocurre durante un período relativamente corto y dentro de una zona geográfica reducida, sin que exista necesariamente un único terremoto principal.
También, en un enjambre pueden registrarse varios movimientos de magnitud intermedia, por ejemplo, diferentes eventos de magnitud 4 o 5 en cuestión de días o semanas. Pero los expertos consultados consideran que la situación observada actualmente en América Latina no corresponde a un enjambre sísmico.
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¿Qué ocurre después de un terremoto fuerte?
El terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia el 10 de agosto de 2026 es un ejemplo de un fenómeno diferente. Según Carlos Alberto Vargas, geólogo y doctor en Ingeniería Sísmica y Dinámica Estructural, los movimientos posteriores al terremoto corresponden principalmente a réplicas asociadas al evento principal.
Después de un terremoto de gran magnitud, las rocas ubicadas alrededor de la zona afectada necesitan tiempo para alcanzar nuevamente un equilibrio. Durante ese proceso, los esfuerzos dentro de la corteza se redistribuyen y diferentes segmentos de las fallas pueden reajustarse. Esos movimientos producen las réplicas.
Por tanto, que continúen ocurriendo temblores después de un terremoto importante no significa necesariamente que esté por ocurrir otro de mayor magnitud.
Réplicas tienden a disminuir con el tiempo
Los especialistas explican que las réplicas siguen, aproximadamente, un patrón conocido como Ley de Omori.
Ahora bien, esta establece que después de un terremoto principal las réplicas suelen ser más numerosas inmediatamente después del evento y su frecuencia tiende a disminuir conforme pasan los días y las semanas. Esto significa que la presencia de nuevos movimientos sísmicos después de un gran terremoto forma parte, en principio, del comportamiento esperado de la corteza terrestre.
No existe, un momento exacto en el que las réplicas deban desaparecer. Vargas señaló que una ventana de alrededor de 40 días puede ser razonable para evaluar la evolución inicial de una secuencia, aunque el descenso de la actividad ocurre progresivamente y cada terremoto tiene características particulares.
¿Puede un terremoto anunciar otro?
Una de las principales preocupaciones después de varios terremotos es si un movimiento puede ser una señal de que se aproxima uno mayor. La respuesta científica es que no existe actualmente un método capaz de predecir con precisión un terremoto.
Los especialistas pueden analizar probabilidades, patrones históricos y cambios en la actividad sísmica, pero no pueden determinar de antemano la fecha, hora, ubicación y magnitud exactas de un próximo terremoto.
Por eso, los expertos llaman a interpretar los movimientos como parte de una secuencia y no como acontecimientos aislados. Un nuevo temblor, por sí solo, no constituye evidencia de que esté por producirse un terremoto mayor.
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¿Qué vigilan los expertos después de un terremoto?
A pesar de que no exista una forma de anticipar con precisión el próximo gran terremoto, los especialistas sí pueden monitorear la evolución de la actividad sísmica.
Los elementos que observan son:
- La frecuencia de los terremotos.
- La evolución de sus magnitudes.
- La ubicación de los epicentros.
- La velocidad con que disminuyen las réplicas.
- Cualquier comportamiento que se aparte de los patrones esperados.
La vigilancia permite determinar si una secuencia está evolucionando de acuerdo con el comportamiento habitual o si presenta características que requieren mayor atención.
La ciencia no descarta los terremotos, descarta la idea de una cadena
Que los expertos descarten una anomalía sísmica no significa que América Latina esté libre de riesgo.
Países como Colombia se encuentran en zonas con actividad sísmica importante, por lo que la preparación, la vigilancia y la construcción de infraestructura resistente siguen siendo fundamentales. La diferencia está en separar el riesgo sísmico real de las interpretaciones que vinculan automáticamente terremotos ocurridos en distintos países.
Los especialistas consultados por Bloomberg Línea coinciden en que la sucesión reciente de terremotos no demuestra la existencia de un fenómeno sísmico regional conectado ni de un “cataclismo en cadena”.
¿Qué dicen los expertos sobre el riesgo de un terremoto mayor?
Los científicos no pueden garantizar que no ocurra un terremoto de gran magnitud. Lo que pueden señalar es que los movimientos registrados hasta ahora no permiten concluir que uno esté a punto de suceder.
El comportamiento posterior al terremoto colombiano de agosto es compatible con un proceso de réplicas, mientras que los demás eventos registrados en países y regiones diferentes no presentan, según los especialistas citados, una conexión que permita hablar de una cadena sísmica.
Por tanto, la recomendación, es mantener la vigilancia y la preparación, pero evitar convertir cada nuevo temblor en una señal de alarma.
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La actividad sísmica debe vigilarse, no convertirse en motivo de pánico
Igualmente, los recientes terremotos en distintos puntos de América Latina generaron preocupación debido a su cercanía temporal, pero la coincidencia de varios eventos no significa que exista una anomalía sísmica regional.
Los registros de 2026 permanecen dentro de los rangos históricos señalados por los expertos y el terremoto de Colombia generando una secuencia de réplicas que responde al reajuste natural de la corteza terrestre.
Es más, la ciencia todavía no puede predecir cuándo ocurrirá el próximo terremoto. Sí puede, en cambio, monitorear la actividad sísmica, estudiar sus patrones y mejorar la preparación ante posibles eventos. Como resumió el geólogo Carlos Alberto Vargas, el reto es no confundir vigilancia con alarma ni incertidumbre con peligro inminente.
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