Desventaja comercial: RD paga un arancel más alto que cuatro países del DR CAFTA para venderle a EE. UU.
República Dominicana enfrenta desde el 24 de julio de 2026 un arancel adicional de 12.5 % para sus exportaciones hacia Estados Unidos, una tasa que supera en 2.5 puntos porcentuales la aplicada a México, Guatemala, Honduras y El Salvador.
Foto: República Dominicana busca reducir desventajas comerciales mientras compite con otros países del DR-CAFTA en el acceso al mercado estadounidense.
La diferencia puede convertirse en un factor de presión para los exportadores dominicanos, especialmente para las empresas que compiten directamente en el mercado estadounidense con productos provenientes de esos países.
El nuevo gravamen forma parte de una ronda de medidas comerciales adoptadas por Estados Unidos bajo la Sección 301 y alcanza a mercancías procedentes de República Dominicana identificadas bajo el código arancelario 9903.05.34.
Aunque el país mantiene condiciones comerciales preferenciales con Estados Unidos a través del DR CAFTA, el nuevo arancel genera una diferencia frente a varios de sus socios y competidores regionales.
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RD queda en desventaja frente a México y Centroamérica
La estructura de las nuevas tarifas coloca a República Dominicana en una posición menos favorable que la de cuatro países que participan en la dinámica comercial regional.
Mientras las exportaciones dominicanas enfrentan un arancel adicional de 12.5 %, México, Guatemala, Honduras y El Salvador tienen una tasa adicional de 10 %.
La diferencia puede parecer limitada, pero adquiere relevancia cuando se traslada a operaciones comerciales de gran volumen.
Por ejemplo, una mercancía valorada en US$ 1,000,000 estaría sujeta, bajo estas tasas, a un costo arancelario adicional de US$ 125,000 si procede de República Dominicana, frente a US$ 100,000 para una mercancía equivalente proveniente de uno de los cuatro países con una tasa de 10 %.
Eso representa una diferencia de US$ 25,000 por cada US$ 1,000,000 en valor sujeto al gravamen.
La tasa dominicana, no obstante, coincide con la aplicada a Costa Rica y Panamá en esta ronda de medidas.
Para sectores como las zonas francas, manufactura y otras actividades orientadas a la exportación, la diferencia puede influir en decisiones relacionadas con costos, precios y localización de operaciones.
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Estados Unidos cuestiona las medidas contra el trabajo forzoso
La explicación ofrecida por Washington está vinculada a las condiciones laborales y a la lucha contra el trabajo forzoso.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, conocida como USTR, determinó después de una investigación iniciada en marzo de 2026 que República Dominicana no había establecido ni aplicado de manera efectiva una prohibición contra la importación de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso.
Esta conclusión fue incorporada entre los argumentos utilizados por Estados Unidos para establecer el arancel adicional.
El aspecto relevante para el comercio dominicano es que la medida no se limita a una discusión laboral. Tiene una consecuencia directa sobre el costo de entrada de los productos dominicanos al mercado estadounidense, uno de los destinos más importantes para las empresas locales.
La nueva tarifa, por tanto, introduce una variable adicional en la relación comercial entre ambos países y puede aumentar la presión sobre compañías que ya operan con márgenes ajustados.
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El impacto es mayor porque EE. UU. concentra casi la mitad de las exportaciones
La importancia de la medida aumenta por el peso que tiene Estados Unidos dentro de las exportaciones dominicanas.
Durante 2025, República Dominicana exportó hacia el mercado estadounidense bienes por aproximadamente US$ 7,124 millones, equivalentes al 48.6 % de sus exportaciones totales.
En otras palabras, prácticamente la mitad de las ventas de bienes dominicanos al exterior tuvo como destino Estados Unidos.
Esto significa que cualquier modificación que incremente el costo de acceso a ese mercado puede tener efectos relevantes para el sector exportador.
El impacto, sin embargo, no será uniforme. Dependerá del producto, del nivel de competencia, de los costos de producción y de la capacidad de cada empresa para absorber el incremento o trasladarlo al precio final.
La situación también plantea un desafío estratégico. República Dominicana deberá competir en Estados Unidos con empresas de países que, bajo esta ronda arancelaria, enfrentan una carga adicional menor.
Para los exportadores, esa diferencia puede traducirse en menores márgenes o en la necesidad de ajustar precios para conservar participación de mercado.
La medida forma parte de una ronda comercial estadounidense que alcanza a 60 países, por lo que República Dominicana no es el único mercado afectado.
Sin embargo, el caso dominicano tiene una particularidad: la elevada dependencia del mercado estadounidense y la competencia directa con otros países de la región hacen que una diferencia de 2.5 puntos porcentuales pueda adquirir mayor importancia.
El reto para las empresas será mantener su competitividad mientras enfrentan un costo arancelario superior al de varios competidores regionales.
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