Putin llega a Pekín para estrechar lazos con Xi Jinping
El presidente ruso Vladímir Putin viaja este lunes a China para una visita de Estado de dos días que lo reunirá con su homólogo Xi Jinping en el marco de un encuentro cargado de simbolismo: la visita coincide con la conmemoración del 25.° aniversario del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa, y tiene como objetivo reforzar la asociación integral y la cooperación estratégica entre Moscú y Pekín. Al concluir las negociaciones, ambos gobiernos esperan firmar una declaración conjunta al más alto nivel, además de varios acuerdos bilaterales.
Foto: Los líderes de Rusia y China buscan fortalecer su alianza frente a Occidente.
El momento del viaje no es casual. Putin pisa suelo chino apenas días después de que Donald Trump concluyera su propia visita oficial a Pekín, lo que convierte a este mayo en la primera vez, fuera de un evento multilateral, en que Xi Jinping recibe en un mismo mes a los líderes de Estados Unidos y Rusia. Para muchos analistas, el gesto de Xi al recibir a Putin de inmediato es en sí mismo un mensaje diplomático sobre el lugar que China quiere ocupar en el nuevo orden mundial.
Un vínculo forjado en la adversidad, una alianza que desafía a Occidente
La relación entre China y Rusia no se construyó de la noche a la mañana. Su fundamento jurídico se remonta al año 2001, cuando ambas potencias firmaron el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación, un documento que marcó el inicio de un acercamiento progresivo. Ese proceso alcanzó su expresión más contundente en febrero de 2022, cuando Putin y Xi proclamaron en Pekín la «amistad sin límites» entre ambos países, apenas días antes del inicio de la invasión rusa a Ucrania a gran escala.
Desde entonces, la interdependencia entre Moscú y Pekín no ha hecho más que crecer. China y Rusia buscan consolidar una alianza estratégica orientada a impulsar un nuevo orden mundial multipolar y reducir la influencia occidental en la política internacional. Pekín, sin embargo, ha caminado en una cuerda floja: mantiene oficialmente una postura neutral respecto a la guerra en Ucrania, evita condenar la invasión lanzada por Rusia en 2022, sostiene que impulsa negociaciones de paz y defiende la integridad territorial de todos los países, pero al mismo tiempo acusa a Occidente de prolongar el conflicto.
Acuerdos, energía y la apertura de los Años de Rusia y China
La agenda de la visita contempla la firma de una Declaración Conjunta al más alto nivel, además de una serie de documentos bilaterales de carácter intergubernamental, interdepartamental y sectorial. Los mandatarios también participarán en la ceremonia de apertura de los Años de Rusia y China 2026-2027, una iniciativa orientada a fortalecer los lazos culturales, diplomáticos y comerciales. Putin además sostendrá una reunión por separado con el primer ministro Li Qiang, enfocada específicamente en la cooperación económica y comercial.
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En el trasfondo energético, analistas del mercado de hidrocarburos señalan que la coyuntura actual (marcada por el cierre del estrecho de Ormuz) podría ser favorable para que Rusia ofrezca más petróleo a China, necesitada de suplir el crudo que dejó de recibir de otros proveedores. Sin embargo, los expertos no esperan avances significativos en el proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia-2, que se discute desde 2006 y cuyo progreso sigue bloqueado por desacuerdos sobre el precio del gas. Esta será la visita número 22 de Putin a China desde que ocupa la presidencia rusa, lo que por sí solo ilustra la densidad de la relación.
Entre Trump y Putin, Xi consolida su papel como árbitro global
El verdadero protagonista de este mayo diplomático puede ser Xi Jinping. En el plazo de una semana, el líder chino habrá recibido a los dos hombres más poderosos del planeta: primero al presidente estadounidense y luego al ruso. Según el diario South China Morning Post, esto responde a los esfuerzos del líder chino por gestionar sus relaciones con ambas superpotencias y posicionar a China como un actor clave en el orden mundial.
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Xi no cedió terreno en ningún asunto clave durante la visita de Trump, demostrando su capacidad de maniobra en el tablero político. La invitación inmediata a Putin, con quien planea firmar una declaración conjunta al más alto nivel, puede leerse como una declaración diplomática hacia Washington. En ese mismo sentido, analistas señalan que es probable que, a nivel de declaraciones, Xi exprese de nuevo su disposición a estrechar la cooperación con Rusia como una suerte de contrapeso a sus relaciones con Estados Unidos.
La visita tiene además un capítulo futuro: Putin tiene previsto regresar a China en noviembre para asistir, por primera vez desde 2017, a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que este año se celebrará en la ciudad suroriental de Shenzhen.
Fuente: EFE
Redacción: Revista Mercado
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