¿Oro o Bitcoin? La fórmula de Wall Street para combinar ambos activos en su portafolio
Durante años, los inversionistas han debatido si el oro o bitcoin ofrece una mejor protección frente a la inflación, la pérdida de valor de las monedas y la incertidumbre de los mercados. Sin embargo, una estrategia planteada por VanEck propone cambiar la pregunta: ¿por qué elegir uno cuando pueden cumplir funciones complementarias dentro de un portafolio?
Foto: ¿Oro o Bitcoin? Wall Street analiza cómo combinar ambos activos para diversificar un portafolio de inversión.
La firma de gestión de inversiones considera que ambos activos comparten características atractivas, como su oferta limitada y la ausencia de riesgo de contraparte. Pero sus niveles de volatilidad son muy diferentes.
Por eso, la fórmula no consiste en repartir el dinero por partes iguales. La propuesta contempla una posición considerablemente mayor en oro y una participación más pequeña en bitcoin, especialmente para los inversionistas que buscan controlar las fluctuaciones de su cartera.
Entre agosto de 2021 y agosto de 2026, el oro acumuló un rendimiento de 146%, frente al 83% del S&P 500 y el 64% de bitcoin. La evolución demuestra que el metal precioso no ha quedado rezagado frente a los activos de mayor riesgo.
Matthew Sigel, jefe de investigación de activos digitales de VanEck, sostiene que ambos deben utilizarse como colaboradores y no como competidores dentro de una estrategia de inversión.
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Cuánto oro y bitcoin incluir según el nivel de riesgo
La propuesta de VanEck establece diferentes combinaciones dependiendo de la tolerancia al riesgo del inversionista.
Para un portafolio conservador, la asignación ilustrativa contempla 2.5% en oro y 1% en bitcoin. Además, incluye 2.5% en otros activos reales diversificados. En conjunto, este bloque representa 6% de la cartera.
En un perfil moderado, el oro aumenta hasta 4.5% y bitcoin hasta 1.5%. Los activos reales diversificados representan otro 6%, llevando la exposición total de este grupo al 12%.
Para un inversionista agresivo, la propuesta eleva el oro a 5% y bitcoin a 2%, mientras los activos reales diversificados alcanzan 7.5%. En este escenario, la exposición combinada llega a 14.5%.
Las cifras son hipotéticas y no representan una recomendación específica de compra o venta. Sin embargo, dejan clara una idea: incluso en una cartera agresiva, la exposición a bitcoin permanece muy por debajo de la destinada al oro.
David Schassler, jefe de soluciones multiactivos de VanEck, considera que unos pocos puntos porcentuales en bitcoin y una posición considerablemente mayor en oro pueden funcionar como un ancla de riesgo.
La razón está principalmente en la volatilidad. Según Sigel, bitcoin puede registrar movimientos entre tres y cuatro veces mayores que los del oro. Por ello, una posición pequeña en la criptomoneda puede tener un impacto importante sobre el riesgo total de una cartera.
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Oro y bitcoin comparten una tesis, pero no el mismo riesgo
El atractivo de ambos activos está relacionado con una preocupación cada vez más presente entre los inversionistas: el posible deterioro del poder adquisitivo de las monedas fiduciarias.
Esta estrategia, conocida como debasement trade, busca beneficiarse de activos que puedan preservar valor cuando existe preocupación por la inflación, el endeudamiento público o una eventual depreciación de las monedas.
El oro tiene una ventaja evidente: su trayectoria como reserva de valor está respaldada por siglos de utilización y por su presencia en las reservas de los bancos centrales.
Bitcoin, en cambio, representa una alternativa mucho más reciente. Su capitalización estimada por VanEck en junio de 2026 era de US$1.17 billones, mientras que el valor del mercado del oro se situaba por debajo de US$30 billones.
La diferencia de tamaño también alimenta la tesis de crecimiento de bitcoin. VanEck calcula que el mercado del oro es aproximadamente 25 veces mayor.
La adopción institucional de bitcoin también ha aumentado. La firma contabilizaba 24 gobiernos que poseían o minaban bitcoin en 2026, frente a 11 en 2020.
Aun así, la criptomoneda todavía está lejos del papel que desempeña el oro en el sistema financiero internacional.
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El gran riesgo: que la diversificación no funcione
La combinación de oro y bitcoin parece atractiva sobre el papel, pero existe una variable que puede cambiar completamente el resultado: la correlación con otros activos.
Deutsche Bank ha destacado que ambos comparten características como escasez, liquidez y ausencia de riesgo de contraparte. Sin embargo, también identifica diferencias importantes, particularmente en confianza, transparencia y trayectoria institucional.
Bitcoin, además, tiene un historial de fuertes correcciones. Deutsche Bank contabilizó 19 episodios en los que la criptomoneda registró caídas superiores al 20%, con un descenso promedio de 44% y una duración media de 123 días.
Esto explica por qué una asignación limitada puede ser suficiente para obtener exposición al activo sin permitir que sus movimientos determinen el comportamiento de todo el portafolio.
Pero la diversificación tampoco está garantizada. Mike McGlone, analista de Bloomberg Intelligence, ha advertido que las relaciones entre oro, bitcoin y las acciones estadounidenses han cambiado.
Al cierre de agosto, Bloomberg Intelligence situaba la correlación de 100 días entre el oro y el S&P 500 cerca de 0.50. Una relación positiva de ese nivel significa que el metal no siempre se comporta de manera independiente respecto al mercado accionario.
La volatilidad también ofrece señales relevantes. Aunque bitcoin ha reducido sus oscilaciones respecto a años anteriores, continúa siendo un activo mucho más sensible a los cambios de sentimiento del mercado.
Por eso, la discusión sobre oro vs. bitcoin no debería reducirse a cuál tendrá un mayor rendimiento. Para un portafolio diversificado, la pregunta más importante es cuánto riesgo aporta cada posición y qué ocurre cuando los mercados atraviesan una etapa de estrés.
La estrategia de VanEck plantea una respuesta concreta: más oro, menos bitcoin y una asignación ajustada al perfil de riesgo.
El resultado dependerá, sin embargo, de factores como la inflación, las tasas de interés, la política monetaria, la evolución del dólar y la relación de ambos activos con las acciones.
Si oro y bitcoin mantienen comportamientos suficientemente diferentes frente al mercado, su combinación puede mejorar la diversificación. Si sus correlaciones aumentan, el supuesto beneficio será mucho menor.
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