En abril de 2022, Marta Ortega asumió oficialmente la presidencia de Inditex, el mayor grupo de moda del mundo, en un relevo que no estuvo exento de dudas en el mercado. La hija menor de Amancio Ortega, fundador del conglomerado que revolucionó la distribución textil, llegó a la cima de la empresa sin haber ocupado previamente un cargo ejecutivo formal. Sin embargo, contaba con años de experiencia en distintas áreas. Además, tenía un conocimiento íntimo de la cultura corporativa.
De la incertidumbre del mercado a la etapa más sólida de Inditex
Tres años después, la compañía no solo ha disipado cualquier incertidumbre. También atraviesa la etapa más sólida de su historia. Con una capitalización bursátil cercana a los 170,000 millones de euros —equivalente a casi un 9 % del PIB español—, una red de más de 5,500 tiendas en todo el mundo y resultados financieros récord, Inditex se consolida como un referente global en gestión, creatividad y resiliencia.
La transformación de Inditex bajo su liderazgo no ha pasado inadvertida. Los primeros meses estuvieron marcados por la reacción negativa de algunos inversores y una caída en el valor de la acción. Este reflejo de escepticismo indicaba un sesgo evidente. El mercado parecía castigar que la presidencia pasara a manos de una mujer joven, sin experiencia formal en la cúpula.
Sin embargo, esa lectura cortoplacista pronto se desvaneció. Desde su llegada, el valor de Inditex prácticamente se ha triplicado. Además, los resultados se han sucedido en una espiral de crecimiento que combina disciplina operativa con una nueva narrativa de marca. El ejercicio de 2024 cerró con ingresos de 38,632 millones de euros, un aumento del 7.5 % frente al año anterior. También mostró un beneficio neto de 5,866 millones, 9 % más. En el primer semestre de 2025, la compañía alcanzó ventas de 18,400 millones de euros, con un margen bruto del 58.3 % y una posición de caja neta cercana a los 10,000 millones.
Son cifras que colocan a Inditex en un nivel de solvencia que pocos grupos del sector pueden igualar. Es respaldado por un modelo de integración tienda–online que no solo resiste, sino que se expande.
“No se trata de vender más, sino de vender bien”: la estrategia de valor
El mensaje de Marta Ortega en las juntas de accionistas resume su visión para Inditex: priorizar el valor sobre el volumen. La frase, pronunciada en 2024 durante el 50 aniversario de Zara, marca una estrategia enfocada en elevar la marca desde lo cultural y creativo. Además, no abandona la eficiencia, que ha sido la base del grupo desde sus inicios.
Bajo su presidencia, Inditex mantiene la disciplina operativa heredada, pero suma una narrativa más aspiracional. Colaboraciones con fotógrafos como Steven Meisel y Peter Lindbergh, campañas conmemorativas y colecciones cápsula con diseñadores de prestigio han reforzado el posicionamiento de Zara como actor cultural, y no solo comercial. Esta apuesta se apoya en inversiones clave en logística y expansión. Así, se garantizan escala y capacidad de respuesta global.
Zara refuerza su posicionamiento global con tiendas concebidas como espacios de experiencia, donde diseño, tecnología y narrativa de marca convergen.
La sostenibilidad y la gobernanza completan la estrategia. Programas como Zara Pre-Owned, junto a iniciativas de menor impacto ambiental, responden a un consumidor más consciente. Estas acciones fortalecen la relación a largo plazo con la marca. En tándem con el consejero delegado Óscar García Maceiras, Marta Ortega ha consolidado un modelo que combina eficiencia, visión cultural y solidez financiera. Esto demuestra que vender bien es también asegurar relevancia futura.
Moda, legado y nueva filantropía cultural
La presidencia de Marta Ortega trasciende la gestión empresarial y se manifiesta con fuerza en la intersección entre moda y cultura. A través de la Fundación MOP, instalada en el Muelle de la Batería de A Coruña, ha convertido a Galicia en sede de exposiciones internacionales de fotografía, con nombres como Peter Lindbergh, Steven Meisel, Helmut Newton e Irving Penn. Un proyecto que proyecta a Inditex más allá de las ventas y lo inserta en el circuito cultural global.
Esta apuesta tiene impacto directo en la estrategia del grupo. El reposicionamiento estético de Zara no se entiende solo en clave comercial, sino como un intento de asociar la marca con referentes culturales y creativos. La colaboración con fotógrafos de culto y campañas donde dialogan arte y moda aportan legitimidad simbólica y refuerzan el valor intangible de la marca, un terreno que Marta ha sabido convertir en ventaja reputacional.
El contraste con el legado de Amancio Ortega es evidente. Mientras él cimentó Inditex sobre la eficiencia operativa, Marta suma una capa cultural que entiende la moda como legado y conversación global. A los 41 años, ha demostrado que la sucesión fue estratégica y que el futuro del gigante nacido en A Coruña se medirá no solo en cifras, sino también en relevancia cultural y visión contemporánea.
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