Canadá y UE: oportunidades para América Latina y el Caribe
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Europa abre una puerta inédita a Canadá ¿Qué países de América Latina y el Caribe pueden cruzarla como proveedores?

Europa acaba de proponer a Canadá una relación que vaya más allá del CETA, mientras el país encarece una parte de sus compras a Estados Unidos con aranceles de 15%, 25% y 50%. Los productos estadounidenses afectados están valorados en C$27.600 millones, pero para América Latina y el Caribe el dato decisivo es cuánto de ese abastecimiento puede cambiar realmente de proveedor.

Ursula von der Leyen y Mark Carney estrechan sus manos durante un encuentro institucional, con las banderas de Canadá y la Unión Europea al fondo.

Foto: Ursula von der Leyen y Mark Carney durante un encuentro en el Vaticano el 17 de mayo de 2025. La relación entre Canadá y la Unión Europea ha adquirido mayor peso en el debate sobre comercio, inversión y diversificación de cadenas de suministro. Foto: EU/Aurore Martignoni, vía Wikimedia Commons.

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Un arancel del 50% puede abrir menos mercado que uno del 25%. En 2025, antes de las contramedidas del 8 de septiembre, Estados Unidos concentraba el 61,2% de las importaciones canadienses de vehículos eléctricos. En refrigeradores combinados, su participación era del 8,4%, y en camisetas de algodón apenas alcanzaba el 2,3%.

Las camisetas recibieron la tasa más alta del 50%. Los conductores y los refrigeradores quedaron sujetos a una sobretasa de 25%. En los conductores, ese recargo alcanza una proporción comercial que en 2025 representaba más de seis de cada diez dólares importados por Canadá; en los refrigeradores, menos de uno de cada diez.

Una compra estadounidense más cara no se traslada por sí sola a otro proveedor. La empresa que quiera ocupar ese espacio tiene que poder producir más, cumplir con las especificaciones exigidas, entregar a tiempo y mantener un costo competitivo en destino.

El primer corte, por tanto, no está entre países, sino entre productos en los que la sobretasa altera una relación de abastecimiento suficientemente importante y aquellos en los que el arancel es alto, pero alcanza una porción menor de las compras canadienses.

Dónde cambió realmente la economía de una compra

En refrigeradores, México ya era el principal proveedor de Canadá, con un 31,3% de las importaciones. China tenía 24,4%; Tailandia y Corea del Sur rondaban el 11%, y Vietnam alcanzaba 7,5%. Esa distribución precedía a las sobretasas. Un importador que reduzca sus compras de Estados Unidos puede acudir a fabricantes que ya venden ese producto en Canadá, sin esperar a que aparezca una nueva fuente de suministro.

En conductores, la proporción mexicana era mucho menor: alrededor de 4,7%, frente al 61,2% de Estados Unidos y al 22,9% de China. Ese 4,7% confirma que los fabricantes mexicanos ya habían colocado el producto en Canadá, aunque no permite determinar cuánto podrían aumentar los envíos sin afectar los costos, los tiempos de entrega o la capacidad productiva.

Gráfico comparativo sobre las importaciones canadienses de refrigeradores y conductores eléctricos y la participación de Estados Unidos y México antes de la sobretasa de 25%.
La sobretasa canadiense de 25% afecta de forma distinta a cada mercado. Estados Unidos concentraba 61,2% de las importaciones de conductores eléctricos de Canadá, pero solo 8,4% de las de refrigeradores, en las que México ya lideraba con 31,3%. Ilustración: Ana Sosa / Mercado

Las cadenas alternativas no se construyen al mismo ritmo en que cambia un arancel. Chad P. Bown, especialista en política comercial, seguridad económica y cadenas de suministro, documentó en Estados Unidos que las multinacionales con redes ya desarrolladas en India y Vietnam pudieron trasladar con mayor rapidez parte de sus compras de productos electrónicos, mientras que el ajuste fue menor en ropa y calzado. Su investigación no estudia Canadá, pero el contraste resulta útil para medir una diferencia concreta: una alternativa comercial existente puede responder mucho antes que otra que todavía tiene que construirse.

México tampoco tendría ese espacio para sí solo. Canadá cuenta con fabricantes de cables, y otros proveedores extranjeros ya compiten en el mercado. China llegaba, además, con derechos provisionales por dumping y subsidios aplicados a determinados cables de construcción sin armadura. Esas medidas no abarcan todos los conductores eléctricos incluidos en la comparación, de modo que su cuota de 22,9% tampoco puede convertirse íntegramente en una supuesta oportunidad para México.

Todavía no hay datos mensuales posteriores a las nuevas sobretasas que permitan comprobar hacia dónde se desplazaron los pedidos. Y aun si parte termina en manos de un proveedor latinoamericano, llegar a Canadá no completa el recorrido hacia Europa: para seguir ese camino, el producto tendría que adquirir el origen preferencial canadiense bajo el CETA.

¿Cuándo puede un insumo latinoamericano adquirir el origen canadiense?

Una mercancía latinoamericana no se vuelve canadiense por entrar a Canadá. Las reglas de origen de CETA exigen que haya sido obtenida allí, producida con materiales originarios o sometida a la producción suficiente prevista para ese producto. No existe una vía automática para que un insumo latinoamericano adquiera el origen canadiense por el mero hecho de ingresar al país.

El cobre chileno muestra cómo podría ocurrir en una cadena concreta. Antes de las sobretasas y de la nueva propuesta europea, Statistics Canada ya había registrado un aumento en las compras de ánodos provenientes de Chile. Glencore produce ánodos en Altonorte y, en Canadá, su refinería CCR de Montreal los transforma mediante refinación electrolítica hasta obtener cátodos de cobre con 99,99% de pureza. No está probado que esos cargamentos chilenos hayan terminado después en Europa, pero el insumo ya llega a Canadá y el país dispone de capacidad industrial para transformarlo.

La refinación también cambia la naturaleza comercial del producto. El cobre que entra a Canadá como ánodo puede salir de la refinería convertido en cobre refinado, una transformación que puede cumplir la regla de origen prevista por el CETA si el producto, el proceso y la documentación cumplen los demás requisitos.

Gráfico editorial sobre la transformación de ánodos de cobre chilenos en Canadá y su posible acceso preferencial a Europa bajo las reglas de origen de CETA.
El cobre chileno puede obtener el origen preferencial canadiense si se transforma lo suficiente en Canadá. La refinación de ánodos hasta obtener cobre refinado con 99,99% de pureza muestra cómo un proceso industrial puede modificar el tratamiento del producto en el marco del CETA. Ilustración: Ana Sosa / Mercado

Michael Gasiorek, profesor de Economía de la Universidad de Sussex y director del UK Trade Policy Observatory, y Julia Magntorn Garrett, investigadora de Economía en Sussex y fellow del UKTPO, explican que el origen depende de dónde se produce la mercancía, no solo del país desde el que se despacha. Esa distinción separa una reexportación de una transformación capaz de modificar el tratamiento preferencial.

Europa ha elevado ahora la ambición de su relación con Canadá. Ursula von der Leyen propuso ir más allá de CETA mediante una “Alliance for the Future”, mientras que Mark Carney planteó profundizar la cooperación en minerales críticos, capacidad industrial, inteligencia artificial y energía. Esa aproximación política no modifica automáticamente las reglas de origen ni crea una nueva preferencia comercial para América Latina.

El origen preferencial tampoco resuelve la cuestión de la rentabilidad. Si un productor latinoamericano puede vender directamente a Europa en condiciones iguales o mejores, llevar primero el insumo a Canadá, transformarlo y después cruzar el Atlántico puede añadir más costo que ventaja. La ruta solo tiene sentido si el volumen, los costos y el margen justifican ese paso adicional.

¿Qué queda del aumento de las ventas a Canadá al analizar producto por producto?

República Dominicana ofrece un ejemplo concreto de la diferencia entre vender mucho más en un mercado y que ese aumento refleje un cambio amplio en la composición de las exportaciones. Entre enero y agosto de 2026, sus ventas a Canadá alcanzaron US$1.282,14 millones, un salto que, visto en el conjunto, parece indicar que el mercado canadiense adquirió un peso muy distinto para el país.

Al abrir la cifra por productos, la escala cambia. US$1.230,73 millones correspondieron a oro. El metal concentró cerca del 96% de todo lo exportado a Canadá y explicó aproximadamente el 98,8% del aumento interanual. Los datos disponibles no permiten separar con suficiente precisión cuánto respondió al precio del oro y cuánto respondió a mayores volúmenes físicos.

Las exportaciones no auríferas también crecieron: de US$40,82 millones a US$51,41 millones entre enero y agosto de 2025 y el mismo período de 2026, lo que representa un aumento del 25,9%. Entre esas ventas figuran dispositivos médicos, aparatos para medir la presión arterial, productos para estomas, equipos de transfusión y disyuntores, manufacturas médicas y eléctricas que ya llegan al mercado canadiense.

La vajilla y los utensilios de cocina de plástico representan un cruce más concreto con el nuevo escenario. En 2025, República Dominicana exportó aproximadamente US$1,40 millones de estos productos a Canadá y alrededor de US$95,31 millones al resto del mundo. Desde el 8 de septiembre, Canadá aplica una sobretasa del 50% a las mercancías estadounidenses de una categoría relacionada.

Los US$95,31 millones vendidos internacionalmente no equivalen a la capacidad disponible para nuevos pedidos canadienses, y la categoría exportada por República Dominicana no coincide necesariamente, en todos sus productos, con la alcanzada por la sobretasa canadiense. República Dominicana, sin embargo, ya exporta ese tipo de mercancías y las vende a Canadá, y una categoría estadounidense relacionada acaba de enfrentar un costo adicional de importación.

Gráfico editorial sobre las exportaciones de República Dominicana a Canadá, dominadas por el oro, que representó cerca del 96% del total entre enero y agosto de 2026.
El oro concentró cerca del 96% de las exportaciones de República Dominicana a Canadá entre enero y agosto de 2026, por un valor de US$1.230,73 millones de un total de US$1.282,14 millones. El resto de las exportaciones sumó US$51,41 millones e incluyó manufacturas médicas, eléctricas y plásticas. Ilustración: Ana Sosa / Mercado

La Cámara de Comercio Dominico-Canadiense mantiene, además, una red orientada a facilitar el comercio, la inversión y las conexiones entre las compañías de ambos países. No acredita nuevos pedidos derivados de las sobretasas, pero sí un canal empresarial previo.

Las estadísticas muestran de qué país proviene una mercancía. Lo que no muestran por sí solas es cuánto cambia realmente la cadena al cambiar el país proveedor.

Cambiar de proveedor no siempre cambia la cadena

El caso de los refrigeradores mexicanos añade una capa que las estadísticas comerciales no reflejan. Haier Smart Home reporta una participación de 48,41% en Controladora Mabe, fabricante mexicano de electrodomésticos. Esa participación no altera por sí sola el origen mexicano de una mercancía ni permite determinar de dónde proceden sus componentes; obliga, sin embargo, a separar el origen aduanero de la propiedad societaria.

China puede perder peso como proveedor directo sin desaparecer en la misma medida que la cadena que produce el bien. Mary E. Lovely, economista especializada en comercio y cadenas globales de suministro, y Christine Y. Wan, analista senior enfocada en el comercio entre Estados Unidos y China, calcularon que entre 2017 y 2024 la participación directa de China en las importaciones estadounidenses cayó siete puntos porcentuales, mientras que su peso medido por valor añadido disminuyó apenas dos puntos porcentuales.

Esa diferencia es importante porque una parte del cambio ocurrió en el país del que Estados Unidos compró, sin que necesariamente cambiara en la misma proporción quién seguía aportando valor a lo largo de la producción.

Gráfico editorial que muestra la diferencia entre origen del producto, propiedad empresarial y valor añadido en las cadenas globales de suministro, con el caso de Mabe y Haier Smart Home.
El origen de una mercancía no siempre revela toda su cadena productiva. En el caso de Mabe, Haier Smart Home posee 48,41% de Controladora Mabe, mientras que las investigaciones sobre el comercio muestran que los cambios en el país proveedor pueden avanzar más rápido que los vínculos de valor añadido. Ilustración: Ana Sosa / Mercado

Canadá mantiene CARIBCAN para 18 países y territorios caribeños y, desde enero de 2025, ha extendido el tratamiento arancelario preferencial a textiles, prendas y artículos confeccionados. República Dominicana no forma parte del programa. Pero una ventaja en la frontera tampoco determina quién termina vendiendo.

En camisetas de algodón, Bangladesh concentraba 24,8% de las importaciones canadienses en 2025; Vietnam, 9,8%; China, 9,7%; Honduras, 8,0%; y Perú, 5,1%. Honduras, Perú, Bangladesh y Vietnam disponen de tratamientos preferenciales distintos capaces de reducir el arancel; China no cuenta con una preferencia equivalente para esas camisetas y, aun así, conserva una cuota cercana a la de Vietnam.

Alicia Nicholls, investigadora de comercio del Shridath Ramphal Centre de la Universidad de las Indias Occidentales; Robert Ready, director del Canada-Caribbean Institute, exdiplomático canadiense y exnegociador comercial; y la coautora Kai L. Hazlewood señalan en su análisis de las relaciones comerciales entre Canadá y CARICOM que CARIBCAN no resuelve las barreras no arancelarias ni los problemas regulatorios que aún pueden obstaculizar las exportaciones. La preferencia puede abaratar la entrada y dejar intactos otros obstáculos para llegar al comprador.

Para el comprador canadiense, la ventaja arancelaria solo llega hasta cierto punto. El proveedor tiene que poder asumir un volumen adicional, fabricar conforme a las especificaciones requeridas y entregar a un costo puesto en destino que siga siendo competitivo. Solo entonces una alternativa puede convertirse en una solicitud de cotización y, eventualmente, en un contrato o pedido.

Canadá no va a sustituir a Estados Unidos ni con un solo país ni con una sola región. Lo que está cambiando es algo más concreto: determinadas compras empiezan a ser más costosas, y eso obliga a mirar con otros ojos a proveedores ya existentes, a insumos que pueden transformarse dentro del país y a mercados que hasta ahora ocupaban una porción menor del abastecimiento.

Los casos revisados muestran que esa posibilidad no parte del mismo lugar para todos. México llega con relaciones comerciales ya establecidas; Chile, con insumos que pueden entrar en procesos industriales canadienses; República Dominicana, con oportunidades mucho más específicas de las que sugiere el salto de sus exportaciones; y Honduras y Perú, con ventajas de acceso que todavía tienen que traducirse en más ventas.

El arancel puede mover la primera ficha, pero no decide la partida. La compra terminará donde haya capacidad, especificaciones cumplidas y un precio que siga funcionando después de poner la mercancía en Canadá.

La señal definitiva no estará en una tabla arancelaria, sino en el momento en que una empresa canadiense cambie de proveedor y ese cambio se traduzca en una cotización aceptada, un contrato o una orden de compra.

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