El asteroide 2024 YR4, antes considerado el más peligroso, ya tiene nueva trayectoria
El asteroide 2024 YR4 fue considerado durante meses uno de los objetos espaciales potencialmente más peligrosos detectados por los astrónomos. Sin embargo, ya no representa una amenaza para la Tierra ni para la Luna. Nuevas observaciones realizadas con el Telescopio Espacial James Webb permitieron calcular su trayectoria con mayor precisión. Los científicos también descartaron definitivamente un posible impacto en las próximas décadas.
El objeto fue descubierto a finales de 2024. Su hallazgo generó preocupación en la comunidad científica. Los primeros cálculos indicaban hasta un 3.1% de probabilidad de impacto contra la Tierra el 22 de diciembre de 2032. Con el paso de los meses, los investigadores realizaron nuevas observaciones. Gracias a esos datos, lograron refinar los modelos orbitales. El riesgo de impacto se redujo prácticamente a cero.
Sin embargo, el análisis no terminó ahí. A mediados de 2025 surgió una nueva hipótesis que volvió a alertar a los científicos. Los cálculos indicaban que el asteroide podría colisionar con la Luna. De ocurrir, se trataría de un evento astronómico extraordinario. También podría representar riesgos para la infraestructura espacial.
Nuevas observaciones revelan la verdadera trayectoria del asteroide
Las últimas mediciones permitieron aclarar el escenario. El trabajo fue realizado por un equipo liderado por Andy Rivkin, del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. También participó Julien de Wit, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
Los investigadores utilizaron el Telescopio Espacial James Webb (JWST). Analizaron el asteroide durante dos ventanas de observación clave. Estas ocurrieron el 18 y el 26 de febrero. Los datos permitieron determinar con mayor precisión la posición y la velocidad del objeto.
Los resultados muestran que el asteroide 2024 YR4 pasará a unos 22,900 kilómetros de la Luna. El margen de error es de aproximadamente 800 kilómetros. Aunque la distancia es pequeña en términos astronómicos, es suficiente para descartar cualquier posibilidad de impacto lunar.
El nuevo cálculo elimina la posibilidad de que la humanidad presencie un fenómeno extremadamente raro. Se trataba de un impacto visible de un asteroide de gran tamaño contra la superficie lunar.
Los científicos señalan que, de haberse producido, el choque habría generado un enorme cráter. También habría levantado una nube de escombros visible desde la Tierra. Además, podría haber puesto en riesgo futuras misiones humanas y bases científicas en la Luna. Incluso algunos satélites en órbita terrestre habrían estado expuestos.
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El desafío de detectar un objeto casi invisible en el espacio
Uno de los aspectos más sorprendentes del estudio fue la dificultad técnica para observar el asteroide.
El objeto tiene un diámetro estimado de 60 metros. Su tamaño es comparable al de un edificio. En el momento de las observaciones se encontraba a millones de kilómetros del telescopio. Además, reflejaba muy poca luz.
Según los investigadores, detectarlo fue extremadamente complicado. La tarea fue comparable a buscar una partícula de polvo frente a un cielo lleno de estrellas.
El reto era aún mayor por el diseño del telescopio. El Webb fue creado para estudiar galaxias lejanas, exoplanetas y estructuras cósmicas gigantes. No está pensado para seguir objetos pequeños que se mueven rápidamente en el sistema solar.
Para resolver el problema, el equipo desarrolló nuevas técnicas de observación. Utilizaron la Cámara de Infrarrojo Cercano del telescopio. Esta herramienta suele emplearse para observar objetos que parecen inmóviles en el universo. En este caso, el asteroide se desplazaba rápidamente en comparación con las estrellas del fondo.
Durante la misión, los científicos tuvieron solo dos ventanas de cinco horas para intentar detectarlo. Las restricciones de orientación del telescopio complicaban aún más el proceso. También existía el riesgo de interferencia por la luz solar.
Finalmente, los astrónomos lograron registrar el objeto. Lo hicieron mediante exposiciones cuidadosamente sincronizadas. El asteroide resultó ser aproximadamente 4,000 millones de veces más tenue de lo que el ojo humano puede percibir.
Estas mediciones permitieron determinar su posición con gran exactitud. Como resultado, los científicos pudieron refinar los cálculos de su órbita.
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Un avance clave para la defensa planetaria
El estudio del asteroide 2024 YR4 no solo eliminó una posible amenaza. También demostró el papel crucial de los telescopios espaciales en la defensa planetaria.
Cada observación adicional reduce el rango de trayectorias posibles de un asteroide. Esto mejora la capacidad de los científicos para predecir su movimiento en el futuro. En este caso, los datos del telescopio Webb ampliaron el periodo de observación del objeto. Eso permitió reducir significativamente las incertidumbres orbitales.
Los expertos destacan otro aspecto importante. El uso del James Webb para rastrear asteroides representa una innovación científica relevante. El telescopio fue diseñado principalmente para estudiar el universo profundo. Sin embargo, ha demostrado ser útil también para monitorear objetos cercanos.
Las técnicas desarrolladas durante esta investigación podrían aplicarse en futuras misiones. El objetivo será detectar y analizar asteroides potencialmente peligrosos cercanos a la Tierra.
La NASA ya trabaja en nuevos observatorios dedicados a esta tarea. Entre ellos se encuentran el Near-Earth Object Surveyor y el telescopio espacial Nancy Grace Roman. Ambos buscarán localizar y monitorear asteroides con mayor rapidez y precisión.
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Para los investigadores, el caso de YR4 representa una prueba real de las capacidades tecnológicas actuales para anticipar amenazas espaciales.
Algunos científicos admiten que habría sido fascinante observar un impacto real en la Luna. Sin embargo, la prioridad sigue siendo otra. Los expertos buscan comprender y monitorear estos objetos para proteger la Tierra y la infraestructura espacial.
En palabras de los especialistas, cada avance en la observación de asteroides fortalece la capacidad humana para anticipar y gestionar riesgos cósmicos. Este desafío será cada vez más relevante. Especialmente en una era marcada por el crecimiento de la exploración lunar y las misiones espaciales comerciales.
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