Reacciones en América Latina tras ataque de EE.UU. en Venezuela
La presunta ofensiva militar de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro, anunciada por el propio presidente estadounidense Donald Trump, desató una ola de reacciones políticas en América Latina que dejó en evidencia profundas divisiones ideológicas, pero también una preocupación compartida por el impacto regional de los hechos. Mientras algunos gobiernos condenaron con dureza la acción militar, otros celebraron el golpe contra el chavismo, en un episodio que vuelve a colocar a Venezuela en el centro del tablero geopolítico continental.
De acuerdo con los reportes oficiales, durante la madrugada del sábado 3 de enero se registraron explosiones en Caracas y otras regiones del país, que el gobierno venezolano calificó como una “agresión militar directa” de Estados Unidos. Horas más tarde, Trump afirmó en su red Truth Social que se trató de un ataque “a gran escala” y aseguró que Nicolás Maduro y su esposa fueron detenidos y sacados del país, una afirmación que aún genera interrogantes en la comunidad internacional.
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Condena y llamados a la paz desde gobiernos aliados de Caracas
Las primeras reacciones provinieron de países con vínculos políticos estrechos con el gobierno venezolano. Colombia y Cuba manifestaron su rechazo incluso antes de conocerse la supuesta captura de Maduro, centrando sus mensajes en la escalada militar y el riesgo para la estabilidad regional.
El presidente colombiano Gustavo Petro expresó en la red X su “profunda preocupación” por las explosiones y la actividad aérea inusual en Venezuela. Subrayó que Colombia adopta una posición orientada a la preservación de la paz regional, con un llamado urgente a la desescalada y al uso de canales diplomáticos como vía prioritaria para resolver la crisis.
El Gobierno de la República de Colombia observa con profunda preocupación los reportes sobre explosiones y actividad aérea inusual registrados en las últimas horas en la República Bolivariana de Venezuela, así como la consecuente escalada de tensión en la región.
Colombia…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 3, 2026
Petro también anunció medidas específicas para proteger a la población civil y garantizar la estabilidad en la frontera colombo venezolana, una de las más sensibles de la región por el flujo migratorio y comercial.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz Canel fue aún más contundente. Denunció lo ocurrido como un “criminal ataque” y reclamó una reacción urgente de la comunidad internacional. En un mensaje cargado de simbolismo político, sostuvo que la “Zona de Paz” de América Latina estaba siendo brutalmente vulnerada, calificando la ofensiva como terrorismo de Estado.
#Cuba denuncia y demanda URGENTE reacción de la comunidad internacional contra criminal ataque de E.U a #Venezuela. Nuestra #ZonaDePaz está siendo brutalmente asaltada. Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra Nuestra América.
Patria o Muerte ¡Venceremos!
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) January 3, 2026
Apoyos y celebraciones desde el espectro liberal y conservador
En el extremo opuesto se ubicó el presidente argentino Javier Milei, uno de los principales aliados regionales de Donald Trump y crítico frontal del chavismo. Tras conocerse la información sobre la captura de Maduro, Milei publicó un breve pero elocuente mensaje en X: “La libertad avanza. Viva la libertad carajo”, una frase que rápidamente se viralizó y reforzó su alineamiento con Washington.
Este respaldo explícito reflejó la fractura ideológica que atraviesa hoy a América Latina frente al conflicto venezolano. Para algunos gobiernos, la caída del chavismo representa una oportunidad para un cambio político largamente esperado. Para otros, constituye una peligrosa intervención extranjera con consecuencias imprevisibles.
América Latina y el derecho internacional en el centro del debate
Varios países optaron por una postura intermedia, centrada en la defensa del derecho internacional y el rechazo al uso de la fuerza. El presidente de Chile, Gabriel Boric, condenó las acciones militares de Estados Unidos y afirmó que la crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo y el multilateralismo, no a través de la violencia ni la injerencia externa.
Boric reafirmó la adhesión de Chile a principios fundamentales como la no intervención, la integridad territorial de los Estados y la solución pacífica de las controversias, marcando una línea clara frente a cualquier acción militar unilateral.
En la misma sintonía se pronunció el gobierno de México. La presidenta Claudia Sheinbaum citó el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, recordando que los Estados deben abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país.
Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que los bombardeos y la captura del mandatario venezolano “traspasan una línea inaceptable”. Señaló que estos hechos constituyen una afrenta gravísima a la soberanía de Venezuela y establecen un precedente extremadamente peligroso para la comunidad internacional.
Lula fue más allá al afirmar que atacar países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad, evocando los peores momentos de la interferencia extranjera en América Latina y poniendo en riesgo la región como zona de paz.
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