EE. UU. vive el cierre gubernamental más largo de la historia
Han pasado ya 38 días desde que el Gobierno de Estados Unidos quedó parcialmente paralizado por la falta de fondos federales. Este cierre (el más prolongado en la historia del país) ha superado el récord de 35 días registrado en 2018-2019, cuando un desacuerdo entre la administración de Donald Trump y los demócratas por la financiación del muro fronterizo generó una crisis similar.
Más allá de los números, este nuevo cierre expone las profundas divisiones políticas en Washington y plantea interrogantes sobre el futuro de la gestión presupuestaria y la estabilidad institucional estadounidense.

El origen del cierre: un Congreso dividido
El actual bloqueo presupuestario comenzó el 1 de octubre, justo a las 12:01 a.m., tras el fracaso del Congreso en acordar un presupuesto federal para financiar los servicios gubernamentales.
Los republicanos, con una mayoría ajustada, no lograron los 60 votos necesarios en el Senado para aprobar la ley final de presupuesto por su cuenta. Además, debido a que el proyecto de ley “One Big Beautiful Bill Act” de julio se aprobó mediante reconciliación presupuestaria, el partido no puede volver a utilizar ese mismo mecanismo para evitar el requisito de la supermayoría.
Mientras tanto, los demócratas aprovecharon la parálisis para exigir garantías en materia social: buscan la extensión de los subsidios de salud del Affordable Care Act (Obamacare) para los sectores de bajos ingresos y la recuperación de parte de los fondos de Medicaid que fueron recortados durante la administración Trump.
Aunque la Cámara de Representantes logró aprobar un proyecto de ley provisional para evitar el cierre, el Senado bloqueó la medida, dejando al país en un punto muerto político que ha paralizado amplias áreas del aparato estatal.
Te puede interesar: Zohran Mamdani, el nuevo rostro progresista de Nueva York
Impacto económico y social del shutdown más largo
Cada día que el cierre se prolonga, el costo económico aumenta. Según estimaciones de analistas del sector financiero, el cierre podría reducir el crecimiento del PIB trimestral y afectar la confianza del consumidor. Miles de trabajadores federales permanecen sin sueldo, mientras que agencias clave, como la Administración de Parques Nacionales, el Departamento de Justicia y la NASA, han tenido que suspender programas o reducir operaciones.
El impacto se siente especialmente en pequeñas empresas que dependen de contratos federales o servicios gubernamentales, y en comunidades donde el gasto público representa una parte significativa de la economía local.
Además, el sistema de transporte aéreo y las agencias de seguridad nacional enfrentan retrasos y limitaciones operativas debido a la falta de personal. Aunque los servicios esenciales continúan, el costo humano y operativo del cierre se amplifica con cada día de inacción política.
Te puede interesar: Abigail Spanberger hace historia como primera gobernadora de Virginia
Un patrón histórico de cierres cada vez más prolongados
Desde 1976, Estados Unidos ha experimentado 20 cierres de gobierno, con una duración promedio de 8 días. Sin embargo, las últimas décadas muestran una clara tendencia: los shutdowns son menos frecuentes, pero más largos y costosos.
Los cierres más extensos se registraron en 1995 (21 días), 2013 (16 días) y 2018-2019 (35 días). Este nuevo episodio, con 38 días, marca un récord histórico y evidencia el creciente uso del presupuesto como herramienta de presión política.
En las décadas de 1970 y 1980, los cierres eran comunes, aunque más breves. Sin embargo, el aumento de la polarización partidista y el bloqueo institucional han transformado el proceso presupuestario en una batalla ideológica, más que en una negociación técnica sobre prioridades fiscales.
Te puede interesar: Trump niega ataques militares previstos contra Venezuela
Un desafío para la democracia estadounidense
El cierre del gobierno no solo refleja un problema administrativo, sino también una crisis de gobernabilidad. La falta de consenso entre demócratas y republicanos revela la dificultad de construir acuerdos bipartidistas incluso en temas fundamentales, como el financiamiento estatal o la asistencia sanitaria.
A medida que la parálisis se prolonga, crece la presión pública sobre ambos partidos para encontrar una solución inmediata. Sin embargo, los intereses políticos de cara a las elecciones de 2026 podrían complicar aún más las negociaciones.
La historia muestra que cada cierre deja cicatrices económicas y políticas, pero este, por su duración y contexto, podría redefinir el equilibrio de poder en Washington y marcar un punto de inflexión en la política fiscal estadounidense.
Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.
Más Mercado
Con tu suscripción de Mercado, accedes a una experiencia premium dentro de nuestra plataforma web y a todo lo que The New York Times tiene para ofrecer.
Incluye: News, Games, Cooking, Audio, Wirecutter y The Athletic.
¿Ya eres miembro? Inicia sesión
Mensual
Anual
Digital
Menos de RD$ 500 al mes
RD$5,500 / año
Cobro único el primer año, luego RD$ 9,900 / año.
SuscríbeteSemestral
Digital
RD$3,575 / semestral
Cobro semestral. Primer año RD$ 3,575; luego RD$ 6,435 / semestre.
SuscríbeteTodo lo que incluye tu suscripción:
Seguir leyendo
Tags:
Lo más visto en Revista Mercado
Análisis para suscriptores
En Versalles, la influencia sigue teniendo protocolo
Exclusivo Suscriptores
La paz tiene un precio. También puede tener un descuento.
Exclusivo Suscriptores
¿Cómo llegan realmente las personas a los puestos directivos en las empresas del S&P 500?
Exclusivo Suscriptores
¿Y si aparecen agentes de IA rebeldes? Google ya tiene un plan
Exclusivo Suscriptores
Trump logra lo que parecía improbable: aislar a Cuba del capital internacional
Exclusivo Suscriptores