Sistema de pensiones en RD: solo la mitad cotiza
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Alarma en el retiro: Solo la mitad cotiza y las reformas clave del sistema de pensiones siguen frenadas en RD

El sistema de pensiones de República Dominicana enfrenta un desafío que va mucho más allá del debate sobre las comisiones de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) o el monto que recibirán los trabajadores al momento de retirarse.

Monedas apiladas con siluetas de personas de distintas edades sobre ellas y un frasco con dinero, representando ahorro, jubilación y sistema de pensiones.

Foto: El futuro de las pensiones sigue siendo un reto en República Dominicana: una parte importante de la población laboral no cotiza y las reformas para fortalecer el sistema avanzan con dificultades.

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Solo el 49.8 % de los afiliados está cotizando, una señal de que casi la mitad de las personas registradas no mantiene aportes activos al sistema.

La situación está estrechamente relacionada con la informalidad, el desempleo y el subempleo, factores que reducen la continuidad de las cotizaciones y, por tanto, el ahorro disponible para financiar una futura jubilación.

El dato vuelve a colocar en el centro de la discusión uno de los principales problemas estructurales de las pensiones dominicanas: la dificultad para garantizar que los trabajadores acumulen suficientes recursos durante su vida laboral.

De acuerdo con un análisis publicado por Diario Libre, la densidad de cotizantes representa uno de los aspectos fundamentales que deben ser considerados al evaluar el futuro del sistema de pensiones dominicano, más allá de las discusiones habituales sobre las comisiones, la tasa de reemplazo y los retiros anticipados.

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La reforma de pensiones que evitó una mayor presión sobre el Estado

La transformación del sistema dominicano comenzó con la Ley 87 01, promulgada en 2001 para establecer el Sistema Dominicano de Seguridad Social y modificar el modelo de pensiones que existía hasta entonces.

Antes de esa reforma, el Estado era el principal responsable financiero de un sistema basado en esquemas de reparto. Para el año 2000, las obligaciones no financiadas de los principales componentes del sistema representaban un pasivo equivalente al 55.1 % del Producto Interno Bruto (PIB).

El riesgo era considerable. Si aquel modelo hubiera continuado sin modificaciones, una parte importante de esas obligaciones habría terminado siendo cubierta por los contribuyentes mediante mayores impuestos, endeudamiento público o ajustes fiscales.

La reforma introdujo un modelo de capitalización individual, mediante el cual los aportes de los trabajadores se acumulan en cuentas personales administradas por las AFP y supervisadas por el Estado.

Este cambio permitió convertir el ahorro previsional en una fuente relevante de recursos para la economía dominicana. Durante más de dos décadas, esos fondos han contribuido a ampliar la disponibilidad de capital para inversiones y financiamiento.

Sin embargo, que el modelo de capitalización individual sea más sostenible que un sistema de reparto no significa que sus resultados estén garantizados.

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Solo la mitad cotiza y la informalidad amenaza las pensiones futuras

El principal problema actual no necesariamente está en la existencia de las cuentas individuales, sino en la capacidad de los trabajadores para realizar aportes de manera constante.

Una densidad de cotización de 49.8 % significa que aproximadamente la mitad de los afiliados no está cotizando en un momento determinado. Esto reduce significativamente el potencial de acumulación de recursos durante la vida laboral.

La informalidad constituye uno de los obstáculos más importantes. Cuando una persona entra y sale del mercado formal, sus contribuciones al sistema también se interrumpen. Lo mismo ocurre cuando existen períodos prolongados de desempleo o empleos con ingresos insuficientes.

Por esta razón, discutir exclusivamente sobre la tasa de reemplazo, las comisiones o los retiros anticipados resulta insuficiente. El problema de fondo es cuánto tiempo cotiza una persona, cuánto aporta y qué ingresos obtiene durante su trayectoria laboral.

La sostenibilidad de las pensiones depende directamente de la capacidad de la economía para generar empleos formales, estables y mejor remunerados.

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Las reformas estructurales siguen siendo la gran asignatura pendiente

El sistema de pensiones no funciona de manera aislada. Su desempeño depende del entorno económico, laboral y fiscal del país.

Entre las reformas pendientes se encuentran cambios destinados a limitar los déficits públicos, simplificar el sistema tributario, mejorar el mercado laboral, reducir la burocracia y fortalecer sectores estratégicos como la educación y el sistema eléctrico.

También permanece sobre la mesa la necesidad de modernizar el Código de Trabajo y reducir la permisología que puede dificultar la creación y expansión de empresas.

Estos cambios tienen una relación directa con las pensiones. Una economía con mayor productividad y más empleos formales genera más trabajadores cotizando y mayores ingresos sujetos a aportes previsionales.

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Además, existe otro desafío: el uso de los fondos de pensiones como fuente de financiamiento para las necesidades del Estado. Aunque estos recursos representan una importante fuente de ahorro nacional, cualquier política que reduzca sus posibilidades de generar rendimientos adecuados puede terminar afectando al trabajador.

La discusión sobre el futuro del sistema dominicano de pensiones, por tanto, necesita ampliar su alcance. No basta con preguntarse cuánto cobrará un trabajador cuando se retire. También hay que preguntarse por qué tantos afiliados no están cotizando y qué reformas permitirían aumentar sus ingresos y estabilidad laboral.

La capitalización individual puede ofrecer una estructura más sostenible que el antiguo sistema de reparto, pero no puede resolver por sí sola los problemas del mercado laboral y de la economía.

El verdadero reto para República Dominicana consiste ahora en completar las reformas que permitan que una mayor proporción de sus trabajadores pueda cotizar durante más años, aportar más y llegar a la jubilación con un fondo suficiente para sostener su calidad de vida.

Fuente: Diario Libre.

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