Amazon y la exención fiscal en RD ¿Competencia justa?
Advertisement
Home
Business

Amazon no tiene tiendas en RD, pero sí una exención tributaria. ¿Es justa la competencia con las empresas locales?

Casi 94 de cada 100 paquetes courier que llegaron a República Dominicana quedaron en la categoría de compras personales de hasta US$200. Y eran compras pequeñas: el valor promedio de cada envío rondaba los US$35.

Ilustración sobre Amazon y la exención fiscal en RD, con paquetes enviados hacia República Dominicana y elementos del comercio electrónico internacional.

Foto: Amazon amplía su alcance sobre el consumidor dominicano mientras las compras internacionales de hasta US$200 pueden acogerse a la exención fiscal en RD. El crecimiento de este canal reabre el debate sobre las condiciones tributarias frente al comercio local. Ilustración: Ana Sosa para-Mercado.

Avatar del autor
DIGITAL EDITOR

Las cifras son de 2019. Para entonces, la Dirección General de Aduanas registraba 7.63 millones de paquetes bajo esa categoría.

El canal ya tenía escala mucho antes de la llegada de Temu o del lanzamiento de Amazon Bazaar en el país.

Con Temu y otros modelos de entrega directa, parte de la compra internacional dejó de depender del recorrido tradicional entre la tienda extranjera, el casillero y el courier. Las plataformas comenzaron a concentrar más etapas entre la venta y la entrega al consumidor.

La infraestructura también se amplió. Aduanas aumentó en un 186% la capacidad de su terminal courier en el AILA, mientras que Amazon incorporó Bazaar al mercado dominicano con una oferta centrada en productos de bajo precio.

En las cuentas públicas, Hacienda estima para 2026 un gasto tributario de RD$7,322 millones por compras en internet. La cifra no equivale al dinero que el Estado recuperaría automáticamente si eliminara la exención, pero sí muestra que el régimen tiene un peso fiscal que el Gobierno ya mide por separado.

Ese nivel de detalle no figura en las estadísticas recientes de la categoría de hasta US$200. Las publicaciones de Aduanas no permiten determinar con la misma precisión cuántos paquetes pasan hoy por ella, cuánto valen ni qué productos contienen.

Los datos sí muestran que las compras personales de bajo valor forman parte de un canal de retail transfronterizo que ya cuenta con escala logística y fiscal. Lo que todavía no se puede medir con precisión es cuánto ha crecido ese canal y qué parte del comercio que llega directamente al consumidor dominicano hoy pasa por él.

¿Qué tan grande era la categoría B antes de Temu y de Amazon Bazaar?

En 2019, la categoría B representaba casi el 94% de los paquetes courier, pero solo alrededor del 23% del valor FOB de toda la mercancía transportada por ese canal. Las aduanas registraron US$266.15 millones en compras personales de hasta US$200.

Esa combinación describe mejor el tamaño del fenómeno que el límite de la exención. Había millones de paquetes, pero su valor individual era bajo. El FOB, el precio declarado de la mercancía antes de sumar el transporte y el seguro, dejaba el promedio en torno a US$35 por envío.

El límite era US$200. El paquete promedio rondaba los US$35.

En 2020, la relación entre volumen y valor volvió a figurar en los registros de Aduanas. Hasta el 8 de diciembre se habían contabilizado 10.4 millones de paquetes de categoría B, equivalentes a poco más de 96 de cada 100 envíos courier registrados hasta esa fecha. Su valor FOB conjunto fue de US$288.9 millones.

La división de ambos datos, un cálculo derivado de las cifras publicadas por Aduanas, arroja unos US$28 por paquete.

Ese registro tiene una limitación: termina el 8 de diciembre. No cubre todo el 2020 y, por ello, no puede utilizarse para calcular cuánto aumentó la categoría respecto de 2019.

Gráfico de la categoría B en República Dominicana con 7.63 millones de paquetes en 2019 y 10.40 millones hasta diciembre de 2020, bajo la exención fiscal para compras de hasta US$200.
La categoría B ya movía 7.63 millones de paquetes en 2019 y 10.40 millones hasta el 8 de diciembre de 2020, con valores promedio de US$34.9 y US$27.8 por envío, respectivamente. Las cifras muestran la escala que ya tenía el canal vinculado a la exención fiscal en RD para compras de hasta US$200 antes de Temu y Amazon Bazaar. Gráfico: Ana Sosa para Mercado. Fuente: Dirección General de Aduanas.

Pero no hace falta proyectar ese crecimiento para establecer lo que ya ocurría. Antes de Temu y Amazon Bazaar, millones de compras personales de bajo valor entraban cada año a República Dominicana por courier. El grueso de los paquetes estaba muy lejos de agotar los US$200 disponibles por envío.

Cuando las nuevas plataformas comenzaron a vender directamente al consumidor dominicano, no tuvieron que crear ese hábito de compra desde cero. Encontraron compradores que ya utilizaban de forma masiva el comercio electrónico internacional; lo que cambiaría sería la manera de organizar la venta, el transporte y la entrega de esas compras.

¿Qué cambia cuando la plataforma integra la compra y la entrega?

El modelo tradicional de muchos couriers dominicanos distinguía claramente entre dos operaciones. El consumidor compraba en una tienda extranjera y enviaba el pedido a un casillero, con frecuencia en Miami; desde allí, contrataba al courier para traerlo a República Dominicana.

Con Temu, esa separación es menos visible para el comprador. MIA Cargo, uno de los operadores vinculados a sus entregas en el país, afirmó en septiembre de 2025 que gestionaba entre 25,000 y 30,000 paquetes diarios de la plataforma.

La cifra pertenece a la empresa. Aduanas no ha publicado un registro independiente que confirme ese volumen ni permite utilizarlo para calcular la participación de Temu en el mercado courier dominicano.

MIA Cargo describe su operación con Temu como una entrega puerta a puerta. El consumidor compra en la plataforma y el pedido avanza a través de la red logística asociada hasta su dirección, sin que tenga que abrir un casillero ni contratar por separado el traslado del paquete.

Amazon entró en ese segmento con Amazon Bazaar, disponible en República Dominicana desde 2025. La aplicación reúne cientos de miles de productos de moda, hogar y estilo de vida; la mayoría cuesta menos de US$10 y algunos parten de US$2. Amazon ofrece, además, la entrega gratuita en pedidos que cumplen el mínimo establecido y señala plazos habituales de dos semanas o menos.

Te puede interesar: Casablanca presiona a Bezos: Amazon da marcha atrás en aumento por aranceles

Son condiciones anunciadas por la propia compañía. Amazon no publica cuántos dominicanos compran a través de Bazaar, cuánto vende la aplicación en el país ni cuántos de esos pedidos ingresan en la categoría B.

Para el comprador, la diferencia es concreta: la compra y la entrega pueden resolverse en una misma experiencia, aunque detrás continúen interviniendo vendedores, transportistas, aduanas y operadores de última milla.

El efecto económico de simplificar esas etapas no es nuevo. El economista Pável Isa Contreras, al analizar la facilitación del comercio en una conferencia de la Oficina Nacional de Estadística en 2018, señaló que simplificar y agilizar los procesos puede reducir los costos de transacción. Isa no hablaba entonces de Temu ni de Amazon; su planteamiento describe el mecanismo económico que se observa aquí: menos pasos que el comprador debe gestionar por separado para completar una compra internacional.

La plataforma no necesita gestionar toda la logística para integrar la venta y la entrega al consumidor.

También cambia el momento en que se realiza la venta.

Un minorista que trabaja con inventario local importa mercancía, la almacena en República Dominicana y luego la vende al consumidor. En una compra transfronteriza directa, el orden puede invertirse: primero una persona compra el artículo y después ese paquete cruza la frontera para llegar a ella.

Son dos rutas distintas para poner un producto en manos del mismo comprador. Y cuando la mercancía entra a República Dominicana, esas rutas tampoco necesariamente reciben el mismo trato.

¿Dónde está realmente la ventaja fiscal frente al comercio formal?

El mismo consumidor puede comprar un producto ya disponible en una tienda dominicana o pedirlo directamente al exterior. El destino es el mismo. La ruta fiscal no necesariamente lo es.

Cuando una compra personal de hasta US$200 cumple con las condiciones de la categoría B, se tramita bajo el régimen previsto para los envíos courier de bajo valor. La Dirección General de Aduanas impone un cargo de US$0.25 por kilogramo para esos paquetes, en lugar del tratamiento ordinario que corresponde a una importación comercial.

Pero los US$200 no funcionan como un pase automático.

Las aduanas pueden considerar un envío de esa categoría cuando la cantidad, la naturaleza o la frecuencia de las mercancías revelan una finalidad comercial. Su Norma General 01-2018 también contempla la fragmentación de compras para evitar los impuestos que corresponderían a una importación comercial.

Comprar una pieza para uso personal y traer mercancía repetidamente para revenderla son, por tanto, operaciones distintas ante Aduanas, aunque cada paquete individual cueste menos de US$200.

La ruta de un comercio que mantiene inventario local comienza antes de que aparezca el comprador. La empresa importa la mercancía, la nacionaliza y la almacena en República Dominicana. En esa entrada pueden aplicarse aranceles distintos según el producto y su origen, además del ITBIS cuando corresponda.

La tasa general del ITBIS es del 18%, según la Dirección General de Impuestos Internos. Pero ese 18% no puede sumarse sin más al costo del comerciante: para los contribuyentes que cumplen las condiciones fiscales, el impuesto pagado en la importación puede utilizarse posteriormente como crédito contra el ITBIS generado por sus ventas.

De ahí que una comparación de “18% para la tienda y 0% para Amazon” sería incorrecta.

Gráfico que compara la importación comercial con inventario local y la compra personal internacional de hasta US$200 en República Dominicana, mostrando sus distintas rutas fiscales y logísticas hasta el consumidor.
Pie de foto SEO: Dos rutas pueden llevar un producto al mismo consumidor dominicano: la importación comercial con inventario local y la compra personal internacional de hasta US$200. Cada una enfrenta una estructura distinta de impuestos, logística y costos antes de llegar al comprador. Gráfico: Ana Sosa para Mercado. Fuentes: Dirección General de Aduanas y Dirección General de Impuestos Internos.

 

Amazon no obtuvo una exención específica. Temu tampoco. El tratamiento preferencial depende de cómo entra cada operación al país y de si cumple con las condiciones establecidas para una compra personal de bajo valor.

La ventaja fiscal no está en la plataforma. Está en la ruta por la que la compra cruza la frontera.

Esa ruta también arrastra diferencias de negocio. El comercio que importa para vender localmente adelanta capital para traer mercancía, mantener inventario y almacenarla antes de saber quién la comprará.

Sin embargo, en una venta transfronteriza directa, el comprador puede estar identificado antes de que su paquete llegue a República Dominicana.

No todos esos costos son impuestos, ni todos pueden atribuirse a la exención. Pero si explican por qué dos productos que compiten por el mismo gasto del consumidor pueden llegar al mercado con estructuras económicas distintas.

Lo que todavía falta medir es el resultado final:

¿Cuánto de esa diferencia llega al precio que paga el comprador y cuánto termina afectando, o no, al comercio que mantiene inventario en República Dominicana?

¿Qué gana el consumidor y cuánto sabemos sobre el efecto en el comercio local?

El Banco Central encontró que 56.6% de quienes compraban por internet utilizaban tiendas internacionales. No es 56.6% de toda la población, sino de los compradores online.

Ese comportamiento ya mueve una parte mayoritaria del mercado digital. PCMI estima que las tiendas extranjeras captan el 57% de las ventas de comercio electrónico en República Dominicana, frente al 43% de los comercios domésticos. El porcentaje corresponde al e-commerce, no al retail total del país.

Además, el 69% de los compradores online adquirió ropa, artículos personales o productos para el hogar: categorías que también forman parte de la oferta del comercio local.

El comercio exterior ya representa la mayoría en el canal digital dominicano. No dentro de todo el retail nacional.

El comercio dominicano, en conjunto, tampoco retrocedía. El Banco Central calculó que la actividad comercial creció 5.6% en términos reales en 2024.

Lo que todavía no puede medirse con precisión es cuánto del gasto que hoy termina en retail transfronterizo reemplazó una compra que habría ocurrido en una tienda dominicana.

¿Cuánto cuesta fiscalmente la exención de las compras por internet?

Para 2026, el Ministerio de Hacienda y Economía calcula un gasto tributario de RD$7,322 millones por compras en internet. No es una recaudación que el Estado recuperaría automáticamente si modificara la exención de US$200: si comprar fuera más caro, también podría cambiar el comportamiento del consumidor.

Gráfico del gasto tributario por compras por internet en República Dominicana: RD$2,409.0 millones en 2024, RD$5,705.8 millones en 2025 y RD$7,322.2 millones estimados para 2026.
El gasto tributario por compras en internet en República Dominicana pasó de RD$2,409.0 millones en 2024 a una estimación de RD$7,322.2 millones en 2026. La cifra muestra el peso fiscal asociado al tratamiento de estas operaciones en la discusión sobre la exención fiscal en RD. Gráfico: Ana Sosa para Mercado. Fuente: Ministerio de Hacienda y Economía.

En 2025, las importaciones en la categoría B alcanzaron US$874.6 millones, según datos de la Dirección General de Aduanas, reportados por Edgar Morales Pérez, especialista en política y legislación tributaria y exfuncionario del área. Entre enero y abril de 2026, la misma fuente registró otros US$310.8 millones.

US$874.6 millones mide la mercancía importada. RD$7,322 millones mide gasto tributario estimado.

Las dos cifras describen cosas distintas, pero apuntan a la misma realidad económica: la categoría B ya mueve cientos de millones de dólares y el tratamiento fiscal de las compras por internet tiene un peso material en las cuentas públicas.

La exención de hasta US$200 ya no puede leerse únicamente como una facilidad para compras personales; forma parte de un canal de retail transfronterizo con escala comercial y fiscal.

¿Qué reglas necesita RD cuando el retail ya puede competir desde el exterior?

Brasil, Chile y Estados Unidos ya revisaron el tratamiento de las compras internacionales de bajo valor, pero siguieron caminos distintos. Brasil mantuvo un alivio federal para determinados envíos pequeños; Chile trasladó el cobro del IVA a las plataformas extranjeras registradas; y Estados Unidos eliminó la exención de minimis general que amparaba mercancías de hasta US$800.

La discusión dominicana puede ir más allá de subir o bajar el límite a US$200. También puede revisar si dos negocios que venden productos similares al mismo consumidor deben enfrentar tratamientos tributarios distintos solo porque uno importa mercancía para mantener inventario local y el otro completa la venta desde el exterior.

Edgar Morales Pérez ha trasladado ese argumento al caso de Amazon. Al analizar sus ventas directas a consumidores dominicanos, sostiene que una plataforma que vende y entrega productos a clientes en el país debería tributar por la actividad económica que realiza en ese mercado. Para él, el tratamiento actual genera una diferencia fiscal respecto del comercio local establecido.

Otros países han intentado reducir esa diferencia sin convertir cada paquete pequeño en una importación comercial tradicional. La OCDE ha promovido sistemas en los que las plataformas extranjeras cobran el impuesto al consumo al momento de la venta y luego lo remiten a la administración tributaria, mientras que los envíos de bajo valor conservan procedimientos aduaneros simplificados.

Eso separa dos decisiones que no necesariamente tienen que resolverse juntas:

  • ¿Cómo facilitar la entrada de un paquete pequeño?
  • ¿Cómo gravar la venta que originó ese paquete?

La competencia ya ocurre en el mismo mercado; lo que no necesariamente ocurre bajo las mismas condiciones es la entrada del producto al país. Y cuando esa diferencia fiscal depende de si el inventario está dentro o fuera de República Dominicana, la discusión deja de ser cuánto debe valer la exención y pasa a ser qué reglas necesita un mercado en el que el retail pueda competir sin estar físicamente presente.

Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.

Lo más visto en Revista Mercado


Análisis para suscriptores


M

Exclusivo Suscriptores

Wile E. Coyote fue el cliente más fiel de Acme. ¿Por qué nunca dejó de intentarlo?

M

Exclusivo Suscriptores

La IA puede parecer consciente ¿Qué pasa si algún día realmente lo es?

M

Exclusivo Suscriptores

Uber crece, pero recorta 3,300 empleos: ¿Qué está cambiando con su estrategia de robotaxis?

M

Exclusivo Suscriptores

¿Qué precio paga un empleado cuando debe explicar una decisión tomada por la IA?

M

Exclusivo Suscriptores

¿Qué está empujando al alza las tasas de interés de EE. UU. y por qué puede terminar afectando tu crédito?

Artículos patrocinados


Más de Business


MÁS MERCADO,

DIRECTO A TU INBOX

Suscríbete y recibe noticias, análisis y contenidos exclusivos.

Al suscribirte, aceptas recibir comunicaciones de Revista Mercado y confirmas que has leído nuestros Términos y Condiciones y nuestra Política de Privacidad.
Elige una lista

¿Dónde deseas guardar ?