Riesgos económicos en 2026: Cómo afectan el petróleo caro, El Niño y los aranceles a América Latina y RD
El escenario económico global vuelve a enfrentar un período de incertidumbre. El aumento del precio del petróleo, el resurgimiento de las tensiones comerciales impulsadas por nuevos aranceles de Estados Unidos y la posible llegada de un episodio intenso de El Niño configuran un panorama que podría complicar la evolución de la inflación y el crecimiento económico durante 2026.
Foto: El análisis de datos y la revisión de indicadores son herramientas clave para la planificación estratégica y la toma de decisiones en las organizaciones.
Aunque ninguno de estos factores garantiza una desaceleración global por sí solo, la posibilidad de que coincidan al mismo tiempo preocupa a bancos de inversión y organismos internacionales.
Para economías emergentes como las de América Latina y, especialmente, República Dominicana, el impacto podría sentirse en los costos de la energía, los alimentos, el transporte y el poder adquisitivo de los hogares.
Te puede interesar: Cómo China utiliza la inteligencia artificial de código abierto para ganar influencia global
Petróleo por encima de US$ 100: el riesgo más inmediato para la inflación
El principal foco de atención de los mercados es el repunte del petróleo Brent, que volvió a superar los US$100 por barril debido al incremento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Los ataques contra embarcaciones en el mar Rojo y la amenaza sobre importantes rutas energéticas elevaron el temor de nuevas interrupciones en el suministro mundial.
Diversos analistas consideran que el escenario base todavía no contempla un petróleo estable en US$120 por barril, pero advierten que un agravamiento del conflicto podría impulsar nuevamente las cotizaciones hacia ese nivel.
Según Bloomberg Economics, una interrupción simultánea de corredores estratégicos de exportación podría añadir alrededor de US$29 por barril al precio actual del crudo. Ese incremento tendría efectos directos sobre el transporte, los combustibles, los fertilizantes y buena parte de las cadenas globales de suministro.
Para Warren Patterson, responsable de estrategia de materias primas de ING, si las interrupciones del suministro continúan durante agosto, el mercado podría acercarse rápidamente a los US$120 por barril, especialmente en un contexto de inventarios reducidos y menor capacidad de respuesta de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos.
El encarecimiento del petróleo representa uno de los mayores desafíos para los bancos centrales, ya que dificulta el proceso de reducción de la inflación iniciado en varias economías desarrolladas.
Te puede interesar: ¿Cuáles son los cambios que proponen para el Código Penal dominicano en el Congreso?
Aranceles y El Niño: amenazas que podrían reforzar la presión económica
Mientras el petróleo concentra la atención inmediata, el comercio internacional continúa adaptándose a una nueva estructura de aranceles impulsada por Estados Unidos.
Las nuevas tarifas establecen gravámenes de entre 10% y 12.5% para gran parte de sus socios comerciales. En el caso de República Dominicana, junto con Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú y otros países de la región, las exportaciones enfrentarán un arancel de 12.5%.
No obstante, tanto UBS como Goldman Sachs consideran que el impacto macroeconómico adicional será relativamente limitado. Ambas instituciones sostienen que buena parte del efecto inflacionario derivado de los aranceles ya fue incorporado previamente en los precios de los bienes.
Sin embargo, la consolidación de estas tarifas fortalece un entorno de fragmentación comercial, obligando a empresas y cadenas de suministro a reorganizar sus operaciones y asumir nuevos costos logísticos.
A este panorama se suma un riesgo climático que muchos analistas consideran insuficientemente valorado por los mercados: El Niño.
Te puede interesar: ¿Cómo cambia la ley de la Policía Nacional en RD? Los nuevos límites de las requisas y los rangos modificados
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estima una probabilidad de 81% de que entre octubre y diciembre se registre un episodio muy fuerte, mientras que existe un 97% de posibilidades de que las condiciones se mantengan hasta comienzos de 2027.
Para Henry Allen, analista de Deutsche Bank, un fenómeno climático de esta magnitud podría convertirse en un nuevo shock de oferta, alterando simultáneamente los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones productoras.
El resultado sería una mayor presión sobre la producción agrícola, la generación hidroeléctrica, el transporte marítimo y las cadenas de abastecimiento.
ING matiza parte de esas preocupaciones al considerar que el impacto global sobre la producción agrícola sería relativamente moderado. Sin embargo, reconoce riesgos importantes para productos estratégicos como trigo, arroz, azúcar, aceite de palma y harina de pescado, además de posibles restricciones comerciales en determinadas regiones.
Un antecedente reciente ilustra el potencial efecto del fenómeno. Durante el episodio de 2023 y 2024, el Canal de Panamá registró uno de los períodos más secos de su historia, obligando a limitar el tránsito de embarcaciones por una ruta que moviliza cerca del 5% del comercio marítimo mundial.
¿Cómo podrían afectar estos riesgos a América Latina y República Dominicana?
La combinación de un petróleo caro, mayores barreras comerciales y un evento climático extremo no tendría el mismo efecto en todos los países latinoamericanos.
La CEPAL considera que América Latina parte de una posición relativamente favorable frente a Europa y Asia gracias a la presencia de exportadores de hidrocarburos y una elevada participación de energías renovables en su matriz eléctrica.
No obstante, las diferencias entre economías son significativas.
En un escenario donde el Brent alcance aproximadamente US$115 por barril, países exportadores como Guyana, Brasil, Ecuador, Colombia y Trinidad y Tobago podrían fortalecer su balanza comercial gracias al aumento de los ingresos petroleros.
La situación sería distinta para los países altamente dependientes de las importaciones de energía.
En el Caribe, las economías importadoras enfrentarían un deterioro equivalente a 1.3 puntos del PIB, mientras que Centroamérica, Haití y República Dominicana podrían registrar un impacto cercano a 2.4 puntos del PIB, debido al incremento de los costos energéticos y del transporte.
Además, Deutsche Bank advierte que los países emergentes enfrentan una vulnerabilidad adicional porque los alimentos representan una proporción mucho mayor del gasto familiar que en economías desarrolladas. En algunos mercados, este rubro puede absorber hasta un tercio del presupuesto de los hogares, frente al 8% que representa dentro del índice de precios al consumidor de Estados Unidos.
Esto significa que cualquier incremento en los precios agrícolas derivado de El Niño tendría un efecto más rápido sobre la inflación y reduciría el poder adquisitivo de millones de consumidores.
En conjunto, los analistas coinciden en que el comportamiento del conflicto en Medio Oriente, la evolución del precio del petróleo y la intensidad definitiva de El Niño serán determinantes para la trayectoria económica de 2026. Si estos tres factores llegan a reforzarse entre sí, podrían generar nuevas presiones inflacionarias, mayores costos para empresas y consumidores, además de un entorno de crecimiento más débil tanto para Wall Street como para América Latina y República Dominicana.
Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.
Seguir leyendo
Lo más visto en Revista Mercado
Análisis para suscriptores
Exclusivo Suscriptores
¿Puede Apple mantener la innovación que la convirtió en un gigante tecnológico?
Exclusivo Suscriptores
Cómo China utiliza la inteligencia artificial de código abierto para ganar influencia global
Exclusivo Suscriptores
Precio del petróleo: por qué el mercado vuelve a temer una nueva crisis energética
Exclusivo Suscriptores