Doble jornada de las madres ejecutivas: una agenda que cambia
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Más allá de la sala de juntas: lo que la maternidad enseñó a Giselle Leger sobre decisiones, tiempo y prioridades

Durante décadas, la conversación sobre éxito profesional estuvo construida alrededor de una idea concreta: disponibilidad absoluta. La ejecutiva ideal era aquella capaz de responder siempre, permanecer más tiempo en la oficina, asumir más responsabilidades y separar completamente su vida personal de sus decisiones laborales.

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Ese modelo comienza a mostrar sus límites. En una economía donde el talento femenino ocupa cada vez más posiciones estratégicas, una nueva conversación está tomando espacio dentro de las organizaciones, sobre cómo las mujeres que tienen responsabilidades familiares están redefiniendo la productividad, el manejo del tiempo y la manera en que se toman decisiones.

La experiencia de mujeres como Giselle Leger, vicepresidenta legal y de asuntos corporativos de AES Dominicana, refleja una realidad que atraviesa a miles de profesionales: construir una trayectoria ejecutiva mientras se desarrolla una familia implica administrar dos mundos que demandan atención, planificación y capacidad de adaptación constante.

Su historia comenzó antes de ocupar posiciones de alta responsabilidad. Fue madre a los 22 años, en una etapa en la que todavía estaba construyendo su propia identidad profesional y personal. Ese momento marcó una experiencia que, con el paso de los años, se convirtió en una fuente de aprendizaje sobre disciplina, prioridades y resiliencia.

“Ser madre tiene su tiempo; ser ejecutiva tiene su tiempo; ser mujer tiene su tiempo… pero para mí, siempre lo más importante ha sido ser madre”, ha expresado Leger al hablar sobre su experiencia en una entrevista a los medios de comunicación.

La frase expone una tensión que viven muchas mujeres profesionales: la necesidad de responder a las expectativas de excelencia laboral sin abandonar los vínculos personales que también forman parte de su identidad. Esto la convierte en un caso de estudio y ejemplo ilustrativo de cómo vencer aquello que muchos estudios apuntan.

Tal como lo especificó en su entrevista para El Día, en la actualidad las madres disponen de muchas más herramientas para poder tener una maternidad responsable. En su mensaje, sí existe la forma de romper con las barreras que estos informes mundiales están destacando. La clave está en mirar la agenda de forma estratégica.

Las herramientas que construyen una carrera sostenible: planificación, límites y redes de apoyo

Una de las primeras herramientas es aprender a identificar qué actividades requieren presencia personal y cuáles pueden delegarse. La capacidad de delegar, tanto en el ámbito profesional como familiar, se convierte en una competencia estratégica.

Las mujeres que ocupan posiciones de alta responsabilidad suelen administrar equipos, presupuestos y proyectos complejos en sus empresas; aplicar esa misma lógica de organización a la vida personal permite reducir la carga de asumir todas las responsabilidades individualmente.

La construcción de redes de apoyo también tiene un papel determinante. La experiencia de muchas madres profesionales demuestra que las trayectorias sostenibles rara vez se construyen en aislamiento. Familiares, parejas, comunidades y equipos de trabajo forman parte de una infraestructura invisible que permite que una mujer pueda mantenerse activa en diferentes etapas de su vida.

Otro elemento clave es la gestión de límites. Durante años, la cultura corporativa premió la disponibilidad permanente como una señal de compromiso. Sin embargo, las nuevas generaciones de profesionales están impulsando una visión distinta: la eficiencia no depende exclusivamente del tiempo conectado, sino de la capacidad de generar resultados con enfoque y claridad.

En este contexto, la maternidad puede convertirse en un espacio de desarrollo de habilidades transferibles al mundo empresarial. Tomar decisiones bajo presión, resolver problemas inesperados, negociar necesidades diferentes y administrar prioridades simultáneas son capacidades que muchas mujeres fortalecen en su vida familiar y que posteriormente aplican en sus responsabilidades profesionales.

El recorrido de ejecutivas como Giselle Leger muestra que la construcción de una carrera sostenible requiere algo más que esfuerzo individual. Implica desarrollar una estrategia personal, reconocer los propios límites y entender que el crecimiento profesional puede convivir con otras dimensiones de la vida.

La transformación más profunda ocurre cuando las mujeres dejan de medir su trayectoria únicamente por cuánto pueden cargar y comienzan a construir modelos donde la organización, la inteligencia emocional y la capacidad de priorizar también forman parte de la definición del éxito.

La productividad femenina está cambiando de definición

Durante mucho tiempo, la productividad empresarial estuvo asociada a la cantidad de horas dedicadas a una tarea. La presencia física, las jornadas extendidas y la capacidad de estar disponible permanentemente fueron indicadores tradicionales de compromiso.

Sin embargo, diversos estudios sobre gestión laboral han demostrado que trabajar más horas no siempre equivale a generar mejores resultados. La eficiencia, la capacidad de priorizar y la calidad de las decisiones tienen un peso cada vez mayor en los modelos modernos de trabajo.

Para muchas ejecutivas que también son madres, esta transformación ocurre por necesidad. La administración del tiempo deja de depender únicamente de una agenda laboral y se convierte en un ejercicio permanente de selección sobre qué requiere atención inmediata, qué puede esperar y qué decisiones tendrán un impacto más profundo.

La maternidad introduce una lógica distinta de organización. Obliga a identificar prioridades, anticipar escenarios y resolver problemas con recursos limitados, habilidades que también son esenciales dentro de cualquier estructura empresarial.

De la sala de juntas al hogar: la negociación como una habilidad cotidiana

Una de las capacidades más desarrolladas por muchas madres profesionales es la negociación.

Negociar horarios, distribuir responsabilidades familiares, establecer límites y encontrar acuerdos requiere una combinación de comunicación, empatía y estrategia.

Estas habilidades tienen una traducción directa en los espacios corporativos. Las ejecutivas que enfrentan diariamente múltiples responsabilidades suelen desarrollar una lectura más amplia de las personas y los equipos, porque su experiencia está vinculada a entender diferentes necesidades y encontrar soluciones prácticas.

En el caso de Leger, su recorrido refleja cómo la maternidad y la carrera profesional han coexistido como dos dimensiones que se han influenciado mutuamente. La gestión de responsabilidades familiares no aparece como un elemento separado de su trayectoria, sino como una experiencia que contribuyó a formar herramientas personales aplicables a su vida profesional.

La maternidad dentro de las salas ejecutivas: vista en cifras

La doble jornada que enfrentan muchas mujeres ejecutivas tiene una dimensión económica que todavía permanece poco visible. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres realizan el 76,2% del trabajo de cuidado no remunerado a nivel global, una carga que continúa influyendo en sus decisiones profesionales, sus oportunidades de crecimiento y su permanencia en el mercado laboral.

Antes de llegar a las salas donde se toman decisiones empresariales, muchas mujeres enfrentan una barrera previa: la distribución desigual del cuidado. La OIT estima que 708 millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral por responsabilidades familiares, una cifra que evidencia cómo la maternidad continúa teniendo un impacto directo sobre las trayectorias profesionales.

Mientras tanto, el ascenso profesional femenino continúa enfrentando un estrechamiento conforme aumenta la responsabilidad. Los datos de McKinsey muestran que la presencia de mujeres disminuye progresivamente en la escalera corporativa; mientras representan cerca de la mitad de los puestos iniciales, su participación cae en los niveles superiores de decisión.

Por su parte, la llamada “penalización por maternidad” describe una realidad documentada: después de convertirse en madres, muchas mujeres enfrentan mayores obstáculos para avanzar profesionalmente, mientras que la paternidad suele tener efectos distintos sobre la percepción laboral de los hombres.

La maternidad como escuela de inteligencia emocional

El liderazgo empresarial contemporáneo exige competencias que van más allá del conocimiento técnico. La capacidad de escuchar, comprender contextos complejos y responder ante situaciones inesperadas se ha convertido en una ventaja dentro de las organizaciones.

La maternidad suele implicar precisamente ese entrenamiento diario de interpretar necesidades, manejar incertidumbre, resolver conflictos y tomar decisiones bajo presión.

Estas competencias son especialmente relevantes en áreas como asuntos corporativos, recursos humanos, negociación estratégica y gestión de crisis, donde comprender a las personas resulta tan importante como analizar datos.

Para muchas mujeres ejecutivas, la maternidad aporta una perspectiva diferente sobre la responsabilidad. La toma de decisiones deja de centrarse únicamente en resultados inmediatos y comienza a incorporar una visión más amplia sobre consecuencias, sostenibilidad y futuro.

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