Mariel Aybar, de 42 años, es la fundadora y CEO de Balanza, una firma boutique de planificación financiera que ha transformado la manera en que las mujeres dominicanas se relacionan con sus finanzas.
Su proyecto, Mujeres en Balanza, ofrece asesorías personalizadas que buscan empoderar a las clientas para tomar decisiones conscientes sobre su patrimonio y sus inversiones. Graduada de Babson College, reconocida como la universidad número uno en emprendimiento en Estados Unidos, Mariel acumuló más de 15 años de experiencia en la banca, donde lideró proyectos innovadores, creó departamentos y lanzó productos dentro de estructuras corporativas.
Sin embargo, su verdadera pasión siempre fue el emprendimiento y el empoderamiento femenino. Esa combinación la llevó a fundar Balanza con una inversión inicial de menos de US$50,000, provenientes de ahorros personales y aportes de familiares y amigos.
Hoy, Balanza se distingue por su enfoque exclusivo en mujeres y por ofrecer un servicio profundo y personalizado, atendiendo a un número reducido de clientas simultáneamente para maximizar el impacto en su patrimonio y activos.
En un contexto donde la educación financiera es aún limitada, su propuesta se ha convertido en un referente de innovación y confianza. Mariel está de actualidad porque su modelo desafía paradigmas y demuestra que la asesoría financiera puede ser un motor de empoderamiento social.

¿Qué experiencia fue determinante para convertirte en emprendedora?
Mi paso por Babson College fue decisivo. Allí se sembró en mí un profundo amor por el emprendimiento. Durante mis 15 años en la banca, cada proyecto que lideraba era una forma de emprender dentro de lo corporativo: crear departamentos, lanzar productos, innovar procesos. Esa experiencia me dio la confianza de que podía construir algo propio. Además, percibía una necesidad en el mercado: mujeres que no encontraban asesoría financiera adaptada a sus realidades. Esa combinación de formación, experiencia y propósito personal fue el detonante. Fundar Balanza fue la manera de unir mi pasión por las finanzas con mi compromiso con el empoderamiento femenino.
¿Con cuánto capital comenzaste y cómo se financió?
El arranque fue con menos de 50,000 dólares, provenientes de ahorros personales, inversiones acumuladas y aportes de familiares y amigos. Incluso un regalo de mi suegra al terminar el MBA fue destinado a este proyecto. Con ese capital se estableció la oficina, se adquirió software y equipos, y se financió la operación inicial. No era una gran suma, pero sí un capital estratégico que me permitió demostrar que con disciplina y visión se puede sostener un negocio. Esa etapa inicial fue un ejercicio de austeridad y planificación: cada dólar invertido debía generar valor. Aprendí que el financiamiento no siempre depende de grandes inversionistas, sino de la capacidad de aprovechar los recursos disponibles con inteligencia.
¿Cuál fue la decisión más arriesgada en los primeros años?
La más arriesgada fue actuar en contra de las recomendaciones externas. Decidí no invertir en publicidad pagada en redes sociales y enfocarme exclusivamente en mujeres. Muchos pensaban que era limitar el mercado, pero yo estaba convencida de que era la manera correcta. Hoy, ese enfoque es lo que diferencia a Balanza y le da identidad. Apostar por un nicho específico nos permitió construir una comunidad fiel y posicionarnos como referente. Fue un riesgo calculado que terminó siendo nuestra ventaja competitiva. Además, esa decisión nos obligó a confiar en la calidad del servicio y en la recomendación boca a boca, lo que fortaleció nuestra credibilidad.
¿Qué indicadores muestran el crecimiento de la compañía?
Balanza inició con 75 clientas. Hoy, bajo un modelo más personalizado, trabajamos con un máximo de diez simultáneamente. Los indicadores clave son el crecimiento en patrimonio neto y el nivel de activos invertidos de nuestras clientas. En apenas seis meses con este nuevo modelo, superamos las proyecciones. Además, la satisfacción y la recomendación boca a boca son indicadores cualitativos que reflejan el impacto. Menos volumen significa más profundidad y mejores resultados. Este cambio de estrategia nos permitió medir el éxito no solo en números, sino en la transformación real de la vida financiera de nuestras clientas. Cada historia de progreso es un indicador tan valioso como cualquier cifra.
¿Cuál ha sido el mayor reto como emprendedora?
Romper paradigmas. En un sector dominado por modelos tradicionales, apostar por un enfoque exclusivo en mujeres y por un servicio altamente personalizado fue visto como arriesgado. También enfrenté el reto de sostener la empresa sin grandes campañas de marketing, confiando en la calidad del servicio. Otro desafío ha sido educar al mercado: muchas mujeres no estaban acostumbradas a recibir asesoría financiera personalizada, y parte del trabajo ha sido demostrar el valor de este acompañamiento. La resiliencia y la convicción han sido claves para superar esos obstáculos. Aprendí que emprender no es solo construir un negocio, sino también transformar mentalidades.

¿Cómo ves el futuro de Balanza?
El objetivo es consolidar el modelo boutique y expandirlo en alcance. Queremos que más mujeres entiendan que la planificación financiera no es un lujo, sino una herramienta de empoderamiento. La visión es crecer en impacto, no en volumen, y convertirnos en referente regional. Planeamos desarrollar programas educativos, alianzas con universidades y plataformas digitales que permitan escalar sin perder la esencia de la personalización. El futuro de Balanza está en combinar la asesoría personalizada con la tecnología, para llegar a más mujeres sin perder la cercanía. Queremos ser un puente entre la educación financiera y la independencia económica femenina.
¿Qué mensaje darías a quienes consideran emprender en finanzas?
A quienes consideran emprender en el mundo de las finanzas, mi mensaje es que confíen plenamente en su visión y no permitan que las opiniones externas limiten su camino. El emprendimiento exige valentía, porque muchas veces las decisiones más acertadas desafían la lógica del mercado. En mi experiencia, enfocarme en mujeres fue visto como una restricción, pero terminó siendo nuestra mayor fortaleza: atender un segmento históricamente subestimado nos permitió crear un espacio de confianza y crecimiento.
Una nueva forma de hacer negocios, humana y estratégica
Mariel Aybar ha construido una comunidad de confianza a través de su modelo de asesoría personalizada 1 to 1, acompañando de cerca a una base de 75 clientas que buscan elevar sus estrategias, fortalecer su crecimiento y tomar decisiones con mayor claridad. Este enfoque cercano y exclusivo refleja una nueva forma de hacer negocios: más humana, más estratégica y centrada en crear resultados sostenibles a partir de relaciones de valor.
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