¿El paracetamol durante el embarazo causa autismo? Esto dice la ciencia sobre el viral de TikTok
Un nuevo estudio científico ha vuelto a encender las alarmas sobre el papel de las redes sociales en la difusión de información sanitaria falsa. Investigadores de la Facultad de Medicina de Rutgers concluyeron que el algoritmo de TikTok amplificó de forma desproporcionada contenidos con bulos y teorías conspirativas que vinculaban falsamente el uso de paracetamol durante el embarazo con el desarrollo de autismo en los niños.
La investigación fue presentada durante la Conferencia y Exposición Nacional 2026 de la Academia Estadounidense de Pediatría y surge en medio de un debate cada vez más intenso sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la difusión de información relacionada con la salud pública.
El origen de la controversia
La polémica comenzó después de declaraciones realizadas en septiembre de 2025 por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y funcionarios de salud de su administración sobre una supuesta relación entre la exposición prenatal al paracetamol y los trastornos del espectro autista.
La comunidad médica rechazó esas afirmaciones y recordó que no existe evidencia científica que demuestre una relación causal entre el consumo de paracetamol durante el embarazo y el autismo.
Sin embargo, las declaraciones generaron preocupación entre mujeres embarazadas y sus familias, que acudieron a internet y a las redes sociales en busca de respuestas.
TikTok se convirtió en el principal canal de difusión
Los investigadores analizaron 53 videos publicados en TikTok entre septiembre y noviembre de 2025 relacionados con términos como "paracetamol y autismo".
El resultado reveló una situación preocupante:
- El 52,8 % de los videos contenía información acorde con la evidencia científica.
- El 28,3 % incluía desinformación.
- El 18,9 % presentaba contenido ambiguo o difícil de verificar.
Aunque los contenidos falsos representaban menos de un tercio del total, lograron una difusión mucho mayor entre los usuarios.

Los bulos concentraron más de la mitad de las visualizaciones
Una de las conclusiones más llamativas del estudio fue que los videos con desinformación acumularon más de la mitad de todas las visualizaciones registradas en la muestra analizada.
Según la investigadora Shivani Srivastava, estudiante de medicina en Rutgers:
A pesar de constituir una parte menor del contenido total disponible sobre el tema, los videos con bulos representaron más de la mitad del total de visualizaciones de todo el contenido que examinamos".
Un solo video con información falsa alcanzó 10,3 millones de reproducciones, equivalente al 36,6 % de toda la exposición registrada en el estudio.
Influencers frente a profesionales sanitarios
El análisis también detectó diferencias importantes entre los creadores de contenido.
Los videos publicados por profesionales de la salud tendían a ser consistentes con la evidencia científica disponible.
En cambio, cerca de tres cuartas partes de los videos que contenían desinformación habían sido elaborados por influencers sin formación médica especializada.
Además, los contenidos con bulos mostraban características comunes:
- Menor calidad educativa.
- Mayor presencia de teorías conspirativas.
- Desconfianza hacia la industria farmacéutica.
- Narrativas orientadas a generar alarma.
El algoritmo bajo escrutinio
Los autores sostienen que el problema no radica únicamente en la existencia de contenido falso, sino en la forma en que el algoritmo de TikTok favorece su difusión.
Según el estudio, los videos con enfoques conspirativos y mensajes alarmistas lograron una exposición mucho mayor que aquellos basados en evidencia científica.
Nuestros resultados indican que el algoritmo de TikTok amplificó videos de baja calidad educativa con enfoques conspirativos y permitió que se difundieran mucho más ampliamente que los videos basados en evidencia", señaló Srivastava.
La conclusión se suma a otros trabajos recientes que advierten de la capacidad de las plataformas digitales para premiar contenidos emocionales, polémicos o alarmistas por encima de información rigurosa.
La preocupación va más allá de TikTok
Los hallazgos aparecen en un contexto más amplio de preocupación sobre la desinformación sanitaria en línea.
Otros estudios presentados en la misma conferencia detectaron que muchas instituciones médicas reaccionaron de forma lenta o insuficiente para contrarrestar los mensajes falsos que circulaban en redes sociales.
Los investigadores consideran que hospitales, asociaciones médicas y organismos de salud deben participar activamente en las conversaciones digitales para ofrecer información accesible y basada en evidencia.
El desafío de la salud en la era de los algoritmos
El caso del paracetamol y el autismo refleja un fenómeno cada vez más frecuente: millones de personas recurren a redes sociales para resolver dudas médicas, pero los algoritmos no necesariamente priorizan los contenidos más rigurosos.
A medida que plataformas como TikTok se convierten en una de las principales fuentes de información para adolescentes y adultos jóvenes, expertos advierten que la batalla contra la desinformación ya no se libra únicamente en hospitales y centros de investigación, sino también en los sistemas de recomendación que determinan qué contenido ve cada usuario.
Para los investigadores, la lección es clara: no basta con producir información científica de calidad. También es necesario garantizar que dicha información pueda competir eficazmente contra contenidos falsos que aprovechan el poder de los algoritmos para alcanzar millones de personas.
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