El sistema inmune entra al campo de batalla
La oncología cambia de estrategia: en lugar de limitarse a destruir el tumor, busca despertar las defensas del organismo. Una revolución terapéutica que abre nuevas posibilidades frente al cáncer.
Una estrategia distinta para combatir el cáncer gana terreno. Por mucho tiempo, la batalla contra la enfermedad se centró en atacar directamente al tumor. En la actualidad, nuevas técnicas buscan enseñar al organismo a reconocer, perseguir y destruir las células malignas por sí mismo. La inmunoterapia ha cambiado el mapa de la oncología y ofrece respuestas antes improbables.
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A diferencia de la quimioterapia o la radioterapia, que actúan sobre las células cancerosas, la inmunoterapia potencia la capacidad natural del sistema inmunitario para combatirlas. El desafío es que los tumores pueden esconderse o activar mecanismos que frenan a las células defensivas.
Entre sus principales modalidades figuran los inhibidores de puntos de control inmunitario y las terapias celulares CAR-T. Los primeros liberan los “frenos” que impiden a las células T atacar; las segundas extraen células inmunitarias del paciente, las modifican en laboratorio y las reintroducen para potenciar su capacidad. Avanzan también vacunas contra el cáncer para entrenar al sistema inmunitario a identificar marcadores de células malignas.
La evidencia es especialmente llamativa cuando el tumor presenta determinadas características genéticas. El Memorial Sloan Kettering Cancer Center señala que entre 15% y 30% de las personas con algunos tumores sólidos comunes pueden beneficiarse de la inmunoterapia. La respuesta puede ser mayor en ciertos cánceres de piel y tumores con alteraciones MMRd/MSI-alto. No obstante, no se trata de una solución universal: la selección del paciente es decisiva. Algunos de los tratados experimentalmente con inhibidores de puntos de control inmunitario, como el dostarlimab, ilustran el potencial. En determinados tumores con una firma genética específica, se han observado desapariciones completas sin cirugía, quimioterapia ni radiación, aunque estos resultados proceden todavía de estudios pequeños.
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El futuro apunta hacia una oncología más precisa y profundamente personalizada, y, en este escenario, la inmunoterapia amplía el arsenal contra el cáncer. Su mayor promesa está en convertir las propias defensas del cuerpo en protagonistas de la batalla.
Potencial celular
- 15 % al 30 % de los pacientes con tumores sólidos comunes, entre ellos incluidos pulmón, vejiga y riñón, pueden obtener grandes beneficios del tratamiento con inmunoterapia.
- 2024 fue el año en que la FDA aprobó lifileucel, primera terapia celular para un tumor sólido. Utiliza los linfocitos infiltrantes del propio tumor contra el melanoma avanzado.
- 45 % a 60 % de los pacientes con ciertos cánceres de piel y tumores con alteraciones MMRd/MSI-alto pueden beneficiarse de esta terapia.
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