¿Por qué todo parece más caro aunque el salario sea el mismo?
Hay una sensación que se repite cada vez con más frecuencia. Llega el salario, se pagan las cuentas habituales y, casi sin darse cuenta, queda menos dinero disponible. El sueldo puede mantenerse igual, pero el supermercado parece más caro, llenar el tanque pesa más en el presupuesto y hasta una salida sencilla puede terminar costando más de lo previsto.
Foto: La inflación puede modificar la percepción del costo de vida: aunque el salario nominal permanezca igual, el aumento de precios reduce la capacidad de compra de los hogares.
No se trata únicamente de una percepción. Una parte de la explicación está en el poder adquisitivo, es decir, en cuánto puede comprar realmente una persona con sus ingresos después de tomar en cuenta la evolución de los precios.
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En República Dominicana, la inflación interanual se ubicó en 5.13 % en agosto de 2026, mientras que la variación acumulada durante los primeros ocho meses del año alcanzó 2.60 %. Esto significa que, aunque los precios no aumenten todos los meses al mismo ritmo, el nivel general puede mantenerse por encima del registrado un año atrás.
El salario no sube automáticamente con los precios
El salario nominal corresponde a la cantidad de pesos que recibe una persona. Si alguien gana RD$40,000 mensuales y continúa percibiendo esa misma suma, su ingreso nominal no ha cambiado.
Sin embargo, si durante ese período aumentan los precios de los alimentos, el transporte, el alquiler, los servicios u otros gastos habituales, esos RD$40,000 dejan de alcanzar para comprar exactamente lo mismo. Es ahí donde entra en juego el salario real, que permite observar la capacidad de compra de esos ingresos.
Por eso puede ocurrir una situación que parece contradictoria. Una persona no ha recibido un recorte salarial y, aun así, siente que dispone de menos dinero. En realidad, no necesariamente está recibiendo menos pesos, sino que puede adquirir menos bienes y servicios con la misma cantidad.
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El efecto está en los pequeños aumentos
La inflación tampoco significa que todos los productos encarezcan al mismo tiempo ni en la misma proporción. Un mes puede aumentar el combustible y, en otro período, algunos alimentos. También pueden registrarse ajustes en las tarifas educativas, los servicios o el transporte. Cada variación, observada de manera individual, puede parecer manejable, pero el efecto cambia cuando esos incrementos se acumulan.
En agosto, por ejemplo, el grupo Alimentos y Bebidas No Alcohólicas registró una variación de 0.42 %. Entre los productos que incidieron estuvieron las papas, el pollo fresco, el arroz, el agua purificada, algunas hortalizas, los guandules verdes y las chinolas.
También se produjeron movimientos en otros gastos habituales. Educación registró una variación mensual de 2.72 %, relacionada principalmente con los ajustes propios del inicio del año escolar. Transporte aumentó 0.26 %, mientras que Restaurantes y Hoteles presentó una variación de 0.39 %.
La canasta de cada hogar también influye
La experiencia frente al aumento de los precios depende, en buena medida, de lo que consume cada familia. Un hogar que destina una parte importante de sus ingresos a la alimentación puede sentir de manera diferente una variación de precios frente a otro que concentra sus gastos en transporte, educación, vivienda o entretenimiento.
Esto es relevante porque la inflación representa un promedio. El Índice de Precios al Consumidor reúne una amplia variedad de bienes y servicios, pero cada familia tiene una composición de gastos distinta.
Por eso, dos hogares pueden escuchar que la inflación se encuentra en determinado porcentaje y, aun así, tener percepciones muy diferentes sobre cuánto les cuesta mantener su nivel de vida.
¿Por qué algunos precios siguen altos aunque la inflación baje?
Que la inflación disminuya no significa que los precios regresen automáticamente al nivel que tenían antes.
Esta es una de las confusiones más comunes. Si un producto aumentó de precio y posteriormente la inflación se desacelera, lo que ocurre es que los precios están creciendo a un ritmo menor o que el avance general se modera. Eso no implica que el producto vaya a recuperar necesariamente el valor que tenía antes.
La diferencia está entre que los precios continúen aumentando y que efectivamente bajen. Por eso, una familia puede escuchar que la inflación está moderándose y, al mismo tiempo, seguir pagando más que hace uno o dos años por determinados bienes y servicios.
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El bolsillo termina haciendo las cuentas
El crecimiento de la economía y la estabilidad de algunos indicadores no siempre se traducen de inmediato en una mayor sensación de holgura para los hogares.
Al cierre del segundo trimestre de 2026, la economía dominicana registraba 5,271,005 personas ocupadas, según los datos de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo. Sin embargo, tener empleo no elimina el efecto que tienen los precios sobre el presupuesto familiar.
Al final del mes, la pregunta no es solamente cuánto dinero entró, sino cuánto quedó disponible después de cubrir los gastos y qué capacidad de compra conserva ese ingreso.
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