El crédito bancario pierde ritmo en RD y Centroamérica en 2026: por qué se frena y qué viene
El crédito bancario en República Dominicana y Centroamérica atraviesa una etapa de desaceleración durante 2026.
Foto: La desaceleración del crédito bancario en República Dominicana y Centroamérica durante 2026 plantea desafíos para el financiamiento de hogares y empresas, en un entorno de cambios económicos y financieros.
Después de varios años de expansión acelerada, los sistemas financieros de la región comienzan a mostrar un crecimiento más moderado, condicionado por el encarecimiento del financiamiento, las mayores exigencias para conceder préstamos y una gestión más cautelosa de los riesgos.
El panorama, identificado en un reciente informe de Moody’s Local, refleja un cambio en la dinámica de intermediación financiera.
Aunque los bancos mantienen niveles adecuados de liquidez y la calidad de sus carteras permanece bajo control, la expansión del crédito ya no presenta el mismo impulso de períodos anteriores.
Para República Dominicana, el escenario plantea interrogantes sobre la capacidad del financiamiento bancario para continuar respaldando el consumo, la inversión empresarial y los principales sectores productivos.
La proyección regional apunta a una desaceleración, pero no necesariamente a una contracción del crédito.
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El crédito bancario en RD y Centroamérica pierde impulso por mayores riesgos
Uno de los principales factores detrás de la moderación es el cambio en las condiciones bajo las cuales operan las entidades financieras. El aumento de las tasas de interés y el deterioro de algunos indicadores de calidad crediticia han llevado a los bancos a revisar sus estrategias de colocación.
La respuesta ha sido una mayor prudencia en segmentos que anteriormente registraron un crecimiento considerable, especialmente los préstamos de consumo y los financiamientos para adquirir vehículos.
Esta tendencia evidencia que las instituciones financieras están priorizando el equilibrio entre rentabilidad y exposición al riesgo. No se trata únicamente de colocar más dinero en el mercado, sino de garantizar que los prestatarios puedan cumplir sus compromisos y que los créditos mantengan una calidad adecuada durante su vigencia.
En ese contexto, el financiamiento al consumo continúa representando una parte importante de las carteras bancarias. La demanda de los hogares y el atractivo comercial de productos como las tarjetas de crédito han contribuido a sostener esta modalidad.
Sin embargo, su crecimiento ha perdido fuerza en algunos mercados. Las entidades están aplicando criterios más selectivos ante los riesgos asociados con el endeudamiento familiar, especialmente cuando las condiciones económicas pueden limitar la capacidad de pago.
El comportamiento de los depósitos bancarios también adquiere relevancia. Moody’s Local destaca que las instituciones han incrementado el uso de recursos captados localmente, reduciendo su dependencia del financiamiento externo.
Esta estrategia contribuye a preservar la liquidez y disminuye la exposición a cambios en los mercados internacionales. Para profundizar en esta dinámica, resulta relevante observar el comportamiento de los depósitos en la banca dominicana, que constituyen una fuente fundamental de recursos para las operaciones crediticias.
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República Dominicana proyecta un crecimiento del crédito de 7.4% en 2026
Aunque el financiamiento regional pierde velocidad, las perspectivas para los diferentes mercados muestran diferencias importantes. República Dominicana mantiene una previsión de crecimiento del crédito bancario de 7.4% al cierre de 2026, según las estimaciones de Moody’s Local.
La cifra coloca al país por debajo de El Salvador, Honduras y Nicaragua, pero por encima de Guatemala y Panamá.
El Salvador encabeza las proyecciones regionales, con un crecimiento estimado de 9.8%. Su desempeño está respaldado por la actividad comercial, el consumo, los servicios y la construcción, sectores que han impulsado la expansión de los préstamos desde 2023.
Honduras aparece en segundo lugar, con una previsión de 8.7%, seguido de Nicaragua, con 7.5%. República Dominicana ocupa la siguiente posición, mientras Guatemala registra una estimación de 6.6%.
En el caso dominicano, el resultado refleja una expansión que continúa, aunque bajo condiciones financieras más exigentes. La evolución de las tasas, la demanda de financiamiento y las políticas de evaluación de los bancos serán determinantes para sostener el crecimiento.
El comportamiento del crédito también debe analizarse desde su relación con la actividad económica. Los préstamos permiten financiar operaciones comerciales, proyectos de construcción, inversiones y compras de los hogares. Por eso, una desaceleración prolongada podría repercutir en la capacidad de expansión de estos sectores.
El análisis del mercado dominicano también requiere observar la evolución del financiamiento al sector privado, debido a su importancia para la inversión y el funcionamiento de las empresas.
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