Las importaciones de pollo se disparan en RD: por qué preocupan a los productores y qué piden
El mercado avícola dominicano enfrenta un nuevo desequilibrio. Aunque la producción nacional de pollo mantiene niveles suficientes para cubrir buena parte del consumo interno, las importaciones aumentaron 45.03 % hasta septiembre de 2026, impulsadas principalmente por la mayor disponibilidad del producto estadounidense y la caída de sus precios internacionales.
Foto: La carne de pollo es un alimento esencial en la canasta familiar dominicana.
El incremento de las compras externas ha encendido las alertas de los productores locales, que advierten sobre una sobreoferta de pollo en República Dominicana y sus consecuencias para la rentabilidad de las granjas.
Ante este escenario, el sector negocia con el Gobierno la suspensión de nuevos permisos de importación desde Estados Unidos.
La discusión plantea un desafío para las autoridades: mantener el abastecimiento y precios competitivos para los consumidores sin comprometer la sostenibilidad de una industria que ya cuenta con capacidad para responder a la demanda nacional.
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Importaciones de pollo en RD: un aumento que presiona al productor nacional
Entre enero y septiembre de 2026, las importaciones de carne y despojos de aves frescas y congeladas alcanzaron US$132.1 millones, frente a los US$91.1 millones registrados durante el mismo período de 2025. Esto representa US$41 millones adicionales en compras externas.
Estados Unidos concentra buena parte de este flujo comercial. Las adquisiciones procedentes de ese mercado sumaron US$104.2 millones, equivalentes al 78.9 % del valor FOB de las importaciones.
El crecimiento coincide con un momento de elevada producción local. Según los datos recogidos por Diario Libre, República Dominicana supera los 21.5 millones de pollos mensuales, volumen que permite abastecer hasta el 85 % de la demanda de los consumidores.
Para los productores, el problema no radica en una insuficiencia de oferta nacional, sino en la entrada simultánea de mayores cantidades de pollo importado. Esta combinación genera presión sobre los precios que reciben las granjas y dificulta la comercialización de la producción local.
El fenómeno también evidencia la sensibilidad del sector agropecuario frente a las condiciones internacionales. Cuando los precios externos disminuyen, importar puede resultar más atractivo comercialmente, pero esa ventaja puede convertirse en una desventaja para quienes producen dentro del país.
La situación adquiere mayor relevancia al considerar el peso económico de la industria avícola dominicana, cuya estabilidad depende de que exista un equilibrio entre producción, comercialización y demanda.
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Productores piden frenar permisos y ampliar medidas de estabilización
La Asociación Dominicana de Avicultura (ADA) y la Asociación Nacional de Pequeños y Medianos Productores Avícolas (Anavip) han expresado su preocupación por el impacto de las importaciones sobre la producción nacional.
Pavel Concepción, presidente ejecutivo de la ADA, explicó que el sector mantiene conversaciones con el Gobierno para solicitar la suspensión de los permisos de importación de pollo estadounidense. Su argumento es que la oferta local resulta suficiente para atender el mercado.
El dirigente también señaló que la producción destinada a la temporada navideña ya está en proceso y que podría alcanzar los 25 millones de unidades mensuales en diciembre, cuando tradicionalmente aumenta el consumo.
Sin embargo, el marco comercial añade complejidad a la petición. Las importaciones estadounidenses están contempladas dentro de las partidas con cero arancel del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR CAFTA). Por tanto, el ingreso del producto depende de que los importadores dispongan de los permisos sanitarios correspondientes.
La discusión no se limita a restringir las compras externas. También busca establecer mecanismos que permitan proteger la producción nacional sin generar escasez ni trasladar mayores costos a los hogares.
En ese contexto, el sector ha recurrido al programa de pignoración del pollo, mediante el cual retira temporalmente parte de la producción del mercado para contribuir a estabilizar los precios.
Miguel Lajara, representante de la ADA, informó que la iniciativa ya incorporó cuatro millones de libras y contempla una segunda etapa de igual volumen, para alcanzar ocho millones.
La medida ha contribuido a resolver dificultades de comercialización entre pequeños productores de San Pedro de Macorís, San Francisco de Macorís, San José de Ocoa y Santo Domingo.
Este mecanismo resulta especialmente relevante para las granjas con menor capacidad financiera, que enfrentan mayores dificultades cuando los precios de venta caen y necesitan mantener sus operaciones.
La discusión sobre el futuro del sector también conecta con otros desafíos del abastecimiento alimentario dominicano y la capacidad de producción local.
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