Perú entra al Escudo de las Américas de Trump: qué cambia con la decisión de Keiko Fujimori
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, confirmó la incorporación de su país al Escudo de las Américas, la iniciativa de cooperación en seguridad impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump para combatir el narcotráfico, las redes criminales transnacionales y otras amenazas regionales. El anuncio se produjo tras una reunión en Lima con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en el cierre de la gira sudamericana del jefe de la diplomacia estadounidense.
La adhesión convierte a Perú en uno de los miembros más recientes de una coalición que ha ganado protagonismo durante 2026 y que ya agrupa a una quincena de países latinoamericanos alineados con la estrategia de seguridad promovida por Washington.
Fujimori apuesta por la cooperación regional
Durante una declaración conjunta realizada en el Palacio de Gobierno de Lima, la mandataria peruana aseguró que el principal tema abordado con Rubio fue la lucha contra la criminalidad organizada transnacional, considerada actualmente una de las mayores amenazas para la estabilidad de la región.
Fujimori defendió la decisión de sumarse al Escudo de las Américas y recordó que Perú posee experiencia histórica en el combate contra grupos violentos y organizaciones ilegales.
Nosotros, que hemos tenido que enfrentar el terrorismo, sabemos la necesidad de unir esfuerzos con otros países”, señaló la presidenta.
Asimismo, insistió en que la participación peruana no implica una cesión de soberanía y afirmó que todas las acciones se desarrollarán dentro del marco constitucional del país.
¿Qué es el Escudo de las Américas?
El Escudo de las Américas, conocido en algunos documentos oficiales estadounidenses como Americas Counter Cartel Coalition (ACCC), fue lanzado formalmente el 7 de marzo de 2026 durante una cumbre celebrada en Doral, Florida.
La iniciativa busca coordinar esfuerzos entre gobiernos del continente para:
- Compartir inteligencia contra organizaciones criminales.
- Combatir el narcotráfico y el tráfico de armas.
- Desarticular redes de extorsión y lavado de dinero.
- Reforzar capacidades policiales y militares.
- Mejorar la cooperación fronteriza.
Según reportes internacionales, la coalición fue integrada inicialmente por Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. Posteriormente se sumaron Colombia y ahora Perú.

Marco Rubio advierte sobre la amenaza criminal
Durante su visita a Lima, Rubio sostuvo que los grupos criminales actuales operan como auténticas organizaciones transnacionales con enormes recursos económicos y capacidad operativa.
El secretario de Estado afirmó que, en muchos casos, estas organizaciones cuentan con recursos financieros y equipamiento similares o incluso superiores a los de las instituciones estatales de algunos países latinoamericanos.
Son grupos que tenemos que derrotar”, declaró Rubio, quien defendió una mayor coordinación regional para enfrentar amenazas que ya no respetan fronteras nacionales.
El funcionario también señaló que Estados Unidos prefiere trabajar mediante alianzas y cooperación con gobiernos socios antes que actuar unilateralmente.
Un respaldo político a Fujimori
Rubio aprovechó la reunión para expresar explícitamente el apoyo de Washington al gobierno de Fujimori.
Nos alegra que haya sido elegida presidenta. Usted prometió enfrentar esto y vamos a ayudarle todo lo posible”, manifestó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Las declaraciones reflejan el acercamiento entre la administración Trump y el nuevo gobierno peruano, que ha situado la seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen organizado entre sus principales prioridades políticas.
Perú, un país clave en la lucha antidrogas
La incorporación peruana reviste especial importancia debido al papel del país dentro de las rutas del narcotráfico en América Latina.
Perú continúa siendo uno de los mayores productores de cocaína del mundo, situación que ha generado una creciente preocupación tanto dentro del país como entre sus socios internacionales.
Además, durante los últimos años las autoridades han registrado un aumento de delitos relacionados con extorsión, tráfico ilícito, sicariato y presencia de organizaciones criminales vinculadas a redes regionales.
El gobierno peruano considera que el intercambio de inteligencia y la cooperación internacional pueden fortalecer la capacidad del Estado para responder a estas amenazas.
Debates sobre soberanía e influencia estadounidense
La adhesión de Perú al Escudo de las Américas también ha generado cuestionamientos entre sectores políticos y académicos de la región.
Diversos analistas han expresado reservas acerca del incremento de la influencia estadounidense en asuntos de seguridad latinoamericanos, recordando antecedentes históricos de intervenciones políticas y militares en el continente.
Fujimori respondió directamente a esas críticas asegurando que la soberanía nacional permanece intacta y que cualquier presencia de fuerzas extranjeras seguiría requiriendo las autorizaciones establecidas por la legislación peruana.
Por su parte, Rubio insistió en que Washington no busca intervenir en países soberanos sin consentimiento y que todas las acciones se desarrollan en coordinación con los gobiernos participantes.
Un movimiento con implicaciones geopolíticas
La adhesión de Perú se produce además en un contexto de creciente competencia geopolítica entre Estados Unidos y China en América Latina.
Durante su gira regional, Rubio criticó la influencia económica de Pekín y defendió una mayor cooperación hemisférica con Washington en áreas estratégicas como seguridad, infraestructura y minerales críticos.
En Perú, este debate adquiere especial relevancia debido a las fuertes inversiones chinas en sectores clave de la economía nacional, especialmente en minería y logística, incluida la operación del megaproyecto portuario de Chancay.
Un nuevo capítulo en la política exterior peruana
La incorporación al Escudo de las Américas marca uno de los primeros grandes movimientos internacionales del gobierno de Keiko Fujimori y consolida una relación más estrecha con Washington en materia de seguridad y defensa.
Mientras sus defensores consideran que la medida fortalecerá la capacidad del país para enfrentar al crimen organizado, sus críticos advierten sobre el riesgo de una mayor dependencia estratégica de Estados Unidos.
Lo cierto es que la decisión sitúa a Perú en el centro de una nueva arquitectura regional de seguridad que busca redefinir la respuesta latinoamericana frente al narcotráfico, los carteles y las organizaciones criminales transnacionales.
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