¿Por qué los arroceros de Montecristi temen al arroz de EE. UU.? Hay 15,000 empleos en juego
Los productores advierten que la apertura comercial al arroz estadounidense podría reducir la rentabilidad de las cosechas y afectar una actividad que mueve más de RD$10,000 millones al año en Montecristi.
Foto: Productores arroceros advierten que la desgravación e importación de arroz desde Estados Unidos pone en riesgo empleos y la rentabilidad de una industria local que genera millones al año.
La entrada de arroz estadounidense al mercado dominicano mantiene en alerta a los productores de Montecristi, quienes advierten que una mayor competencia de las importaciones podría comprometer cerca de 15,000 empleos directos e indirectos en la provincia. El sector estima que la actividad arrocera moviliza más de RD$10,000 millones anuales en esta zona del noroeste del país.
La preocupación se centra en las condiciones en que el arroz dominicano tendría que competir con el cereal procedente de Estados Unidos, en un contexto marcado por la aplicación del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA).
Los productores sostienen que las diferencias en costos, financiamiento y capacidad productiva pueden colocar a los agricultores locales en desventaja.
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¿Por qué los arroceros de Montecristi temen al arroz de Estados Unidos?
El temor de los productores no se limita a que aumente la cantidad de arroz importado. Su preocupación principal es que el cereal estadounidense llegue en condiciones que dificulten la competencia con los agricultores dominicanos. Entre los factores que señalan figuran los costos de producción locales, las diferencias en los subsidios agrícolas y las limitaciones de financiamiento.
El presidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcos Rodríguez, ha advertido sobre las dificultades que enfrenta el sector para competir con Estados Unidos.
Es más, en ese escenario, una reducción del precio de venta o de la rentabilidad de las cosechas podría afectar la capacidad de los productores para cubrir gastos, pagar préstamos y mantener sus operaciones.
¿Qué reclaman los productores durante su protesta en Montecristi?
El reclamo fue planteado durante una concentración en Villa Copa, municipio de Villa Vásquez, donde participaron productores de distintas localidades de Montecristi y representantes de asociaciones arroceras.
Los participantes solicitaron al Gobierno medidas que permitan preservar la competitividad de la producción nacional y proteger la actividad económica de la que dependen miles de familias.
Para el sector, las decisiones sobre las importaciones deben tomar en cuenta sus posibles consecuencias sobre el empleo rural, las factorías y el abastecimiento de arroz en el mercado dominicano.
¿Cómo se distribuye el impacto económico del arroz?
La importancia del cultivo no se limita a las fincas. La cadena productiva incluye proveedores de semillas y fertilizantes, propietarios de maquinaria agrícola, transportistas, factorías, molineros y comerciantes.
Asimismo, los ingresos de las cosechas contribuyen a sostener estas actividades y a movilizar recursos en las comunidades de la provincia.
Por eso, los productores advierten que una caída prolongada de la rentabilidad podría trasladarse a otros negocios y trabajadores vinculados con el sector. Ya que de acuerdo a sus estimaciones, Montecristi cuenta con unas 311,000 tareas dedicadas al cultivo de arroz y aproximadamente 5,988 productores. La actividad genera alrededor de 15,000 empleos directos e indirectos y una producción anual cercana a los tres millones de fanegas, según las cifras atribuidas al sector.
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¿Qué representan los millones que mueve el sector arrocero?
Los representantes del sector estiman que la actividad arrocera de Montecristi genera más de RD$10,000 millones al año. Este volumen económico refleja la importancia del cultivo para la provincia y su conexión con otras actividades comerciales y de servicios.
Una disminución de la producción o de los ingresos de los agricultores podría reducir la demanda de transporte, insumos, servicios de maquinaria y procesamiento del cereal.
También, los productores advierten que Montecristi cuenta con pocas alternativas industriales capaces de absorber rápidamente la mano de obra que pudiera quedar desplazada si la actividad pierde dinamismo.
¿Qué cambió con la derogación del Decreto 693-24?
El debate se intensificó tras la derogación del Decreto 693-24 mediante el Decreto 635-26, emitido el 9 de septiembre de 2026. Debido a que la disposición dejó sin efecto el régimen arancelario específico que el Gobierno dominicano había establecido para regular determinadas importaciones de arroz.
El decreto anterior contemplaba un arancel de 20% para determinadas categorías de arroz dentro del contingente correspondiente y una tasa de 99% para las importaciones fuera de ese contingente y una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense con arancel cero.
La derogación se produjo en medio de conversaciones comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos sobre las condiciones de acceso al mercado dominicano. Por ello, el reclamo de los arroceros no se refiere únicamente a la cantidad de arroz que pueda importarse, sino a las reglas que determinarán cómo competirá el producto extranjero con el nacional.
Es por esto que los productores temen que un incremento de las importaciones reduzca las ventas del arroz local o presione los precios que reciben por sus cosechas. Si los ingresos no cubren los costos de producción, algunos agricultores podrían reducir las áreas sembradas, aplazar inversiones o enfrentar dificultades para pagar sus compromisos financieros.
¿La entrada de arroz estadounidense podría bajar los precios para los consumidores?
Una mayor competencia puede influir en los precios, pero el efecto final dependerá de los costos de importación, la comercialización y la oferta local.
Por tanto, no es posible asegurar que una mayor entrada de arroz estadounidense se traducirá automáticamente en una reducción del precio del cereal para las familias dominicanas.
Además, el comportamiento de los precios estará condicionado por la capacidad de los productores locales para mantener sus niveles de producción y por las condiciones del mercado.
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¿Qué medidas reclaman los arroceros al Gobierno dominicano?
Los productores y representantes de la cadena arrocera solicitan que el Gobierno establezca condiciones que permitan preservar la competitividad de la producción dominicana ante la apertura comercial.
Entre sus principales preocupaciones está la necesidad de conocer las reglas que regirán las importaciones y el margen que tendrán los agricultores locales para adaptarse a las nuevas condiciones.
El sector considera necesario atender las diferencias de costos y financiamiento que, a su juicio, dificultan la competencia con la producción estadounidense. Y que la respuesta de las autoridades deberá considerar los compromisos comerciales asumidos por el país y las herramientas que puedan aplicarse dentro de ese marco.
¿Por qué el arroz dominicano es importante para la seguridad alimentaria?
El arroz es uno de los alimentos básicos de la dieta dominicana y su producción tiene relevancia tanto económica como estratégica. Mantener una capacidad productiva local permite sostener empleos agrícolas, preservar conocimientos e infraestructura del sector y reducir la dependencia de las importaciones.
Además, los representantes arroceros advierten que una pérdida de capacidad productiva podría hacer al país más vulnerable ante interrupciones de las cadenas de suministro, cambios en los precios internacionales o dificultades para conseguir el cereal en los mercados externos.
Para los productores, el debate sobre el arroz estadounidense va más allá de la competencia entre productos. En juego están la continuidad de una actividad que sostiene miles de puestos de trabajo y el movimiento económico que genera en Montecristi. Mientras que el desafío para las autoridades será definir cómo se aplican los compromisos comerciales y qué medidas pueden contribuir a que la apertura del mercado no debilite la producción nacional ni las comunidades que dependen de ella.
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