¿Por qué producir arroz en RD cuesta más que en EE. UU.? La brecha de rendimiento que mide el USDA
La producción de arroz en República Dominicana enfrenta un desafío que va más allá de garantizar el abastecimiento nacional: producir a un costo competitivo.
Foto: Las diferencias de rendimiento agrícola y costos de producción frente a Estados Unidos representan un desafío para la competitividad del sector arrocero dominicano.
Aunque el país ha desarrollado una actividad arrocera capaz de cubrir gran parte de la demanda interna, las diferencias de rendimiento por hectárea frente a Estados Unidos ponen en evidencia una brecha productiva que condiciona el futuro del sector.
Las cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), citadas en la información de referencia, permiten dimensionar el reto. En 2024, el rendimiento promedio dominicano se situó en aproximadamente 5.28 toneladas por hectárea, frente a 9.42 toneladas en territorio estadounidense.
Esta diferencia ayuda a explicar por qué el arroz local enfrenta mayores costos y por qué mejorar la productividad constituye una prioridad económica.
El debate no se limita a cuánto arroz produce cada país. También importa cuánto cuesta obtener cada tonelada, qué recursos necesita el agricultor y qué capacidad tiene el sector para competir sin comprometer la producción nacional.
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La brecha de rendimiento entre República Dominicana y Estados Unidos
La diferencia de productividad es uno de los indicadores más reveladores de la situación arrocera dominicana. Con un rendimiento de 5.28 toneladas por hectárea, el país obtiene considerablemente menos arroz de una superficie cultivada equivalente a la utilizada por Estados Unidos, donde el promedio alcanzó 9.42 toneladas en 2024.
En términos comparativos, el rendimiento estadounidense es aproximadamente un 78.4% superior al dominicano. Dicho de otra manera, por cada hectárea cosechada, Estados Unidos obtiene casi 1.8 veces el volumen de arroz registrado en República Dominicana.
Esta distancia no significa que el campo dominicano carezca de capacidad productiva. Más bien, señala una oportunidad para examinar cómo se utilizan los recursos, qué tecnologías están disponibles y cuáles son las condiciones que limitan los resultados por superficie cultivada.
La productividad agrícola depende de múltiples factores, entre ellos la disponibilidad de agua, la calidad de las semillas, la mecanización, el manejo de los cultivos y el acceso oportuno a insumos. Sin embargo, la información de referencia no permite atribuir la diferencia a una sola causa específica.
El dato central es que producir más arroz por hectárea puede ayudar a distribuir los costos entre un mayor volumen de cosecha. Por eso, reducir la brecha de rendimiento representa un objetivo estratégico para elevar la competitividad del sector.
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Los costos de producción presionan al arroz dominicano
La diferencia de rendimiento tiene una dimensión económica directa. De acuerdo con los datos atribuidos al USDA en el artículo de referencia, el costo de producir una tonelada de arroz en República Dominicana alcanzó los US$459 en 2024, frente a US$344 en Estados Unidos.
La diferencia es de US$115 por tonelada. En términos relativos, el costo dominicano resulta aproximadamente un 33.4% superior al estadounidense, una distancia que puede dificultar la competencia cuando ambos productos coinciden en un mismo mercado.
Los productores locales también deben afrontar gastos vinculados con fertilizantes, combustibles y labores agrícolas y de cosecha. Estos componentes influyen en la estructura de costos y pueden reducir el margen disponible para absorber aumentos de precios o responder a una mayor competencia.
La combinación de un menor rendimiento por hectárea y un costo más elevado por tonelada coloca al sector ante una doble presión: necesita mejorar lo que obtiene de sus terrenos y, al mismo tiempo, controlar los recursos que utiliza para producir.
Esto no implica que la productividad sea la única variable que determina el precio final. El transporte, el procesamiento, el almacenamiento y la comercialización también intervienen en la cadena de valor. No obstante, las cifras disponibles muestran que la fase agrícola constituye un punto fundamental para evaluar la competitividad.
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Competitividad arrocera y seguridad alimentaria: el desafío de RD
La relevancia de esta brecha aumenta cuando se considera el peso del arroz en la alimentación dominicana. La producción local cumple una función esencial en el abastecimiento, por lo que mejorar su competitividad no es únicamente una cuestión de rentabilidad empresarial: también está relacionado con la estabilidad de la oferta nacional.
Una mayor apertura a las importaciones puede intensificar la competencia y hacer más visibles las diferencias de costos entre los productores dominicanos y estadounidenses. En ese escenario, la capacidad de producir eficientemente adquiere una importancia mayor, tanto para los agricultores como para los demás participantes de la cadena comercial.
El reto consiste en impulsar mejoras que eleven el rendimiento sin trasladar presiones excesivas a los productores. La incorporación de tecnología, la gestión eficiente del agua, el acceso a mejores prácticas agrícolas y la reducción de pérdidas son áreas que merecen atención, aunque sus resultados deben medirse con datos específicos antes de atribuirles efectos concretos.
También resulta necesario distinguir entre producir suficiente arroz y producirlo de manera competitiva. Un país puede abastecer buena parte de su mercado y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para igualar los costos de otro productor internacional.
La brecha identificada por el USDA ofrece una referencia para medir ese desafío. Si República Dominicana logra acercar progresivamente sus rendimientos a niveles superiores, podría fortalecer la eficiencia de su producción y mejorar su posición ante la competencia externa.
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