The Hemline Index: un medidor de los tiempos de crisis, ¿funciona?
De acuerdo al economista George Taylor, la moda puede representar más que una expresión cultural. Él halló en el largo de las faldas un indicador de riqueza y pobreza en la población, dando vida a The Hemline Index. En este estudio. publicado por primera vez en 1920, Taylor propone que los dobladillos de las faldas se levantan en tiempos de bonanza y se alargan en tiempo de crisis.
Y, aunque no es infalible, ha trascendido en el tiempo luego de que muchos lo tomaran como un índice formal. Para la época en que nace esta teoría, las mujeres solían usar medias de seda.
En tal sentido, cuando llegaba la prosperidad, los dobladillos subían mostrando las medias; y cuando la economía entraba en declive, los dobladillos bajaban para cubrir que no podían pagar las medias.
Una autoría sin relación
Clara Berg, conservadora de colecciones del MOHAI (museo de Historia e Industria), le explicó a la revista InStyle que, a pesar de que la creación de este índice se le atribuye a Taylor, él nunca precisó un vínculo directo con la economía.
Sin embargo, el economista llegó a escribir en 1929 una tesis doctoral titulada Cambios significativos de la posguerra en la industria de la calcetería de moda, que en realidad estudiaba el crecimiento de la industria, y la falda fue solo un factor más.
Claro está, con el tiempo las condiciones de vida han cambiado. Cada vez más factores influyen en la estética: la economía, la política, los brotes pandémicos y los movimientos sociales. Por tal motivo, este índice con el tiempo perdió credibilidad.

Mismo Hemline Index con diferente indicador
Aunque ya The Hemline Index ha ido perdiendo credibilidad como indicador económico, en la actualidad sirve más para medir la psicología de la población.
Con los años la moda creció para ofrecer lo que resultara más cómodo, simplemente mostrando las tendencias a seguir con las grandes marcas. Sin embargo, los factores externos nunca han dejado de influir y una muestra de ello puede mirarse en el 2020.

Gracias a la pandemia por covid-19, el malestar social y la recesión económica que está en pleno desarrollo, las personas optan por opciones que tienen mayor sentido mental y emocional.
Puede que la humanidad se esté dirigiendo hacia una nueva realidad en que la riqueza sea medida en felicidad. Para entonces, la moda podría ser un indicador efectivo, ya que no existe mejor reflejo que la ropa para conocer el estado emocional de una persona.
El reto para la industria de la moda es lo que la Dra. Karen denomina, para InStyle, la producción de «armarios despiertos». Vivimos un momento en que las personas persiguen una moda más sostenible, siendo más conscientes de la ética y el medio ambiente.
Quizás, ya el Hemline Index no exista exactamente como fue concebido en un inicio, pero sí la moda es un medidor emocional. Y esta última tiene repercusiones directas en la productividad, por lo tanto puede llegar a convertirse en un indicador económico de nuevo en el futuro.
Por: KR.
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