México 71: el Mundial femenino que la FIFA borró de la historia
Advertisement
Home
Executive Profiles

México 71: el Mundial femenino que la FIFA dejó fuera de la historia

Antes de que existiera el Mundial Femenino de la FIFA, México organizó un torneo que reunió a más de 110,000 personas en el Estadio Azteca. Esta es la historia de las futbolistas que fueron subcampeonas del mundo y luego desaparecieron del relato oficial.

Avatar del autor
DIGITAL EDITOR

En junio de 2026, el Estadio Azteca volvió a ocupar el centro del mapa futbolístico al albergar, por tercera ocasión en la historia, un partido inaugural de la Copa Mundial masculina. Las cámaras recorrieron sus tribunas, en el pasado evocaron los goles de Pelé, la «Mano de Dios» de Maradona y el legado de los grandes campeonatos masculinos. Sin embargo, existe una escena casi ausente del relato oficial que también ocurrió sobre ese mismo césped.

Cinco décadas antes de que el fútbol femenino comenzara a convertirse en una industria global, más de 110,000 personas llenaron el Azteca para ver a la selección mexicana disputar una final mundialista frente a Dinamarca. Ningún partido de fútbol femenino había reunido semejante asistencia hasta entonces. México fue subcampeón del mundo. Las futbolistas se convirtieron en celebridades durante algunas semanas. Después, prácticamente desaparecieron.

No fue una derrota deportiva la que las expulsó de la memoria colectiva. Fue una combinación de burocracia internacional, prejuicios de género y una estructura futbolística que todavía consideraba el deporte femenino como una anomalía.

El Mundial que existió, aunque la FIFA prefiera no contarlo

Uno de los mayores equívocos alrededor del fútbol femenino es pensar que comenzó oficialmente en 1991, cuando la FIFA organizó en China el primer Mundial reconocido por el organismo.

La realidad es considerablemente más compleja.

Durante las décadas de 1960 y 1970 surgieron competiciones internacionales impulsadas por organizaciones independientes, debido a que la FIFA todavía no asumía el desarrollo del fútbol practicado por mujeres. El campeonato celebrado en Italia en 1970 y, especialmente, el organizado en México en 1971 reunieron selecciones nacionales, atrajeron patrocinadores privados, convocaron audiencias masivas y despertaron un interés mediático inesperado.

El torneo mexicano fue organizado por la Federación Internacional Europea de Fútbol Femenino (FIEFF) con el respaldo empresarial de Martini & Rossi. Participaron seis selecciones: México, Argentina, Dinamarca, Italia, Inglaterra y Francia.

Aunque la FIFA nunca lo incorporó a sus registros oficiales, desde una perspectiva histórica cumplía con prácticamente todas las características de una Copa del Mundo: selecciones nacionales, calendario internacional, estadios de gran capacidad, cobertura mediática y una final multitudinaria.

Paradójicamente, aquel campeonato atrajo más espectadores que numerosos Mundiales masculinos de la época.

Cuando el Estadio Azteca descubrió que el fútbol femenino también llenaba estadios

El dato continúa sorprendiendo incluso a historiadores del deporte.

La final entre México y Dinamarca congregó alrededor de 110,000 asistentes, una cifra extraordinaria incluso bajo los estándares contemporáneos. Durante décadas fue considerada la mayor asistencia registrada para un partido de fútbol femenino.

Aquellas futbolistas eran reconocidas en la calle. Firmaban autógrafos. Eran invitadas a programas de televisión. Los periódicos seguían cada entrenamiento.

Todo indicaba que México estaba presenciando el nacimiento de una nueva disciplina profesional. Sin embargo, detrás del entusiasmo popular persistía una realidad institucional completamente distinta.

La mayoría de las jugadoras mantenía empleos paralelos. No recibían salarios estables, entrenaban con recursos limitados y utilizaban instalaciones muy inferiores a las destinadas a los hombres. Muchas llegaban a los entrenamientos después de cumplir jornadas laborales completas.

La semana en que comenzó el silencio

El episodio más revelador ocurrió antes de disputar la final.

Las futbolistas recuerdan haber recibido llamadas telefónicas durante la madrugada, amenazas y una presión mediática alimentada por rumores que aseguraban que cobrarían dos millones de pesos por disputar el campeonato.

La cifra era completamente irreal.

El equipo era considerado amateur. Ninguna integrante tenía un contrato profesional ni percibía un sueldo por representar al país.

La campaña mediática transformó el ambiente previo al partido en un escenario de hostilidad. Décadas después, varias integrantes coinciden en que aquella presión afectó el rendimiento deportivo del grupo.

Dinamarca ganó la final.

Pero la verdadera derrota todavía no había llegado.

El veto que congeló una generación completa

Lo que siguió constituye uno de los episodios menos conocidos del deporte internacional. Según relatan las propias futbolistas, las federaciones nacionales recibieron instrucciones para impedir que aquellas selecciones continuaran utilizando estadios bajo control oficial.

En términos prácticos, muchas jugadoras quedaron sin posibilidad de competir profesionalmente. No hubo una liga donde desarrollarse. No existía un sistema internacional estable.

Tampoco había reconocimiento institucional para quienes acababan de disputar uno de los torneos más importantes organizados hasta ese momento.

La consecuencia fue devastadora: una generación entera desapareció antes de alcanzar su madurez deportiva.

Mientras los grandes referentes masculinos construían carreras internacionales durante una década o más, muchas de aquellas pioneras mexicanas dejaron el fútbol pocos años después porque simplemente ya no existía dónde jugar.

La historia que el documental y los archivos rescataron

Durante décadas, la existencia del Mundial de 1971 sobrevivió gracias a fotografías personales, recortes de periódicos y los testimonios de sus protagonistas.

El interés internacional comenzó a resurgir cuando periodistas e investigadores reconstruyeron archivos dispersos y demostraron la magnitud del torneo. Ese trabajo desembocó en documentales, investigaciones académicas y una renovada conversación sobre el origen del fútbol femenino moderno.

La pregunta dejó de ser si aquel Mundial «existió». La evidencia histórica demuestra que existió. El verdadero debate pasó a ser por qué permaneció tanto tiempo fuera de la narrativa oficial.

Una lección sobre quién escribe la historia

Las instituciones suelen transmitir la impresión de que la historia deportiva avanza de forma lineal: primero no existía nada y después llegaron los grandes torneos oficiales. El caso de México 71 demuestra exactamente lo contrario.

Existió un campeonato mundial antes del Mundial reconocido por la FIFA. Existieron estadios repletos antes del actual auge comercial del fútbol femenino. Existieron referentes mucho antes de que las ligas profesionales ofrecieran contratos, patrocinadores y transmisiones globales.

La diferencia fue que aquellas historias quedaron fuera del archivo oficial.

En un momento en que el deporte se ha convertido en una industria multimillonaria, recordar a las futbolistas de 1971 también invita a revisar, ¿cuántos logros desaparecen cuando quienes controlan los registros deciden qué merece ser recordado?

Mientras el Mundial de 2026 proyecta al Estadio Azteca hacia una nueva página de la historia, también ofrece la oportunidad de recuperar otra que nunca debió haber sido borrada. Porque antes de que el fútbol femenino encontrara reconocimiento institucional, ya había demostrado frente a más de cien mil espectadores que el talento nunca necesitó permiso para existir; únicamente necesitó que alguien estuviera dispuesto a contarlo.

Suscríbete a la revista y regístrate a nuestros newsletters para recibir el mejor contenido en tu buzón de entrada.

Lo más visto en Revista Mercado


Análisis para suscriptores


M

Exclusivo Suscriptores

Por qué IBM pone a prueba su inteligencia artificial en Wimbledon antes de llevarla a las empresas

M

Exclusivo Suscriptores

Europa mantiene su sistema biométrico de fronteras pese a las críticas de aerolíneas y aeropuertos

M

Exclusivo Suscriptores

Marine Le Pen podrá competir por la presidencia de Francia tras recuperar su elegibilidad

M

Exclusivo Suscriptores

Un título por defender. Un continente por representar. Un campeón que sigue en pie.

M

Exclusivo Suscriptores

Betterfly y los GLP-1: el mercado de US$307.000 millones que un unicornio latinoamericano anticipó antes que nadie

Artículos patrocinados


Más de Executive Profiles


MÁS MERCADO,

DIRECTO A TU INBOX

Suscríbete y recibe noticias, análisis y contenidos exclusivos.

Al suscribirte, aceptas recibir comunicaciones de Revista Mercado y confirmas que has leído nuestros Términos y Condiciones y nuestra Política de Privacidad.
Elige una lista

¿Dónde deseas guardar ?