7 mujeres que rompieron el techo de cristal donde nadie miraba
Hubo un tiempo en que las mujeres tenían que tocar la puerta del poder. Hoy, muchas están entrando directamente a las habitaciones donde se diseñan los algoritmos, se gobiernan ciudades, se decide el futuro energético del planeta o se trazan las próximas misiones espaciales.
Y lo más interesante es que no lo están haciendo desde los lugares tradicionales de influencia.
La nueva generación de mujeres que está rompiendo el techo de cristal no responde al molde clásico de “mujer poderosa” que dominó las portadas durante años. Son ingenieras, juezas, científicas, estrategas corporativas y administradoras públicas que están transformando industrias completas desde espacios históricamente reservados para hombres.
Mientras internet sigue obsesionado con discursos motivacionales sobre liderazgo femenino, el cambio real está ocurriendo en silencio, en laboratorios aeroespaciales, tribunales federales, compañías energéticas, gobiernos europeos y estructuras institucionales que durante décadas parecían imposibles de penetrar.
Ese es precisamente el punto de inflexión de esta era. Porque romper el techo de cristal ya no significa solamente llegar. Significa redefinir quién tiene autoridad para construir el futuro.
Marie-Louise Eta, la mujer que hizo historia en el fútbol europeo

En un deporte donde los hombres todavía controlan la mayoría de los banquillos, las decisiones técnicas y las estructuras de poder, Marie-Louise Eta logró algo que hasta hace poco parecía improbable: convertirse en la primera mujer en dirigir un equipo masculino en una de las cinco grandes ligas de Europa.
La alemana, exfutbolista profesional y hoy entrenadora del Union Berlin, no llegó al fútbol desde la narrativa mediática del “fenómeno viral”, sino desde una carrera construida con disciplina táctica y experiencia dentro del sistema competitivo alemán.
Antes de hacer historia como entrenadora, Eta jugó como mediocampista en clubes como Turbine Potsdam, Hamburger SV y Werder Bremen, acumulando títulos nacionales e incluso una UEFA Women’s Champions League con Potsdam.
Sin embargo, lo más interesante de su historia comenzó después del retiro.
Mientras muchas exjugadoras desaparecen del radar profesional al terminar su carrera deportiva, Eta decidió entrar a uno de los espacios más cerrados del fútbol: la dirección técnica masculina. Empezó trabajando en categorías juveniles y formándose dentro de las estructuras de desarrollo de Alemania, hasta convertirse en 2023 en la primera asistente técnica mujer en la Bundesliga y también en la UEFA Champions League masculina.
Su ascenso definitivo llegó en 2026, cuando Union Berlin la nombró entrenadora interina del primer equipo masculino, convirtiéndola en la primera mujer en dirigir en la historia de la Bundesliga y de las cinco principales ligas europeas.
Pero el impacto de Eta va más allá del récord estadístico.
Semanas después de su nombramiento consiguió su primera victoria en Bundesliga, convirtiéndose también en la primera mujer en ganar un partido como entrenadora en una de las grandes ligas europeas.
Christina Koch y la economía espacial que ya no parece ciencia ficción

La astronauta estadounidense Christina Koch no solo posee uno de los récords más importantes de permanencia femenina en el espacio. Su carrera ocurre en un momento geopolítico crucial, donde hay transición de la exploración espacial desde un proyecto estatal hacia una industria multimillonaria.
Koch participó en la primera caminata espacial exclusivamente femenina de la historia junto a Jessica Meir, pero el verdadero valor estratégico de su perfil está en otra parte. Ingeniera eléctrica de formación, trabajó en sistemas científicos complejos antes de llegar a la NASA, una ruta menos mediática y mucho más técnica.
Hoy, la economía espacial mueve inversiones privadas récord. Desde minería lunar hasta telecomunicaciones satelitales y defensa orbital, el espacio dejó de ser un asunto exclusivamente científico para convertirse en un territorio económico.
En ese contexto, mujeres como Koch están desmontando una narrativa histórica, que sostenía la idea de que los campos de máxima exigencia tecnológica continúan siendo masculinos por naturaleza.
Rosa Crujeiras, la matemática que rompió siglos de tradición universitaria en España

Durante siglos, las universidades europeas funcionaron como símbolos del conocimiento y también de exclusión. Muy pocas mujeres lograban entrar en los espacios donde se decidía el rumbo académico, científico y político de las instituciones. Rosa Crujeiras cambió esa historia en Galicia.
La matemática española se convirtió en 2026 en la primera mujer en dirigir la Universidade de Santiago de Compostela, una institución fundada hace más de 500 años y considerada uno de los centros intelectuales más importantes del noroeste de España.
Crujeiras pertenece a una generación de científicas que transformaron la matemática en una herramienta aplicada a los grandes desafíos contemporáneos con análisis de datos complejos, estadística avanzada, optimización y modelado científico. Licenciada en Matemáticas y doctora en Estadística e Investigación Operativa, desarrolló investigaciones especializadas en estadística espacial y análisis de datos multidimensionales, áreas fundamentales para disciplinas que van desde la inteligencia artificial hasta la predicción ambiental.
Su carrera académica creció lejos del estereotipo elitista que todavía rodea a muchas figuras universitarias europeas.
Antes de llegar al rectorado, Crujeiras dirigió el Centro de Investigación y Tecnología Matemática de Galicia (CITMAga), liderando equipos interdisciplinarios enfocados en innovación científica y transferencia tecnológica.
Y ahí aparece uno de los aspectos más interesantes de su perfil.
Mientras gran parte del debate público sigue presentando las matemáticas como un campo abstracto o aislado de la realidad, figuras como Crujeiras están demostrando exactamente lo contrario, que hoy las matemáticas son uno de los lenguajes invisibles que sostienen la economía digital, la inteligencia artificial, la investigación biomédica y los sistemas de análisis masivo de datos.
En otras palabras, el poder contemporáneo también se está construyendo desde los algoritmos.
Sarah Mullally, el cambio de una de las instituciones más conservadoras del mundo

La obispa Sarah Mullally ocupa una posición singular dentro de la Iglesia Anglicana, una institución que durante siglos limitó sistemáticamente el acceso femenino a posiciones religiosas superiores.
Antes de ingresar plenamente al ámbito eclesiástico, Mullally trabajó como enfermera y llegó a ser Chief Nursing Officer del Reino Unido, conectando dos mundos históricamente distintos: el sistema público de salud y la estructura religiosa británica.
Ese recorrido híbrido explica gran parte de su influencia actual.
En una época donde las instituciones tradicionales enfrentan crisis de legitimidad, Mullally representa una transición estratégica, con el ingreso de perfiles técnicos y administrativos en estructuras construidas históricamente sobre jerarquías masculinas rígidas.
Su ascenso también evidencia algo más profundo sobre el Reino Unido contemporáneo, incluso las organizaciones más antiguas están siendo obligadas a responder a nuevas expectativas sociales relacionadas con igualdad, representación y autoridad moral.
La discusión alrededor de Mullally trasciende la religión. En realidad, habla sobre cómo sobreviven las instituciones centenarias en el siglo XXI.
Amparo Moraleda, la ingeniera española que conquistó la élite tecnológica

Su carrera empezó en IBM en 1988, cuando la presencia femenina en posiciones técnicas de alto nivel era todavía excepcional en Europa. Ingeniera industrial graduada del ICAI en Madrid, ingresó a la multinacional tecnológica como técnica de sistemas y fue escalando durante más de dos décadas dentro de una de las compañías más influyentes del mundo corporativo global.
Ahí aparece uno de los aspectos más impresionantes de su perfil, y es que Moraleda no se quedó en áreas administrativas o comerciales, como ocurría frecuentemente con muchas ejecutivas de su generación. Su ascenso estuvo vinculado a operaciones, transformación tecnológica y expansión internacional, espacios donde se tomaban las decisiones estratégicas reales.
En 2001 fue nombrada presidenta ejecutiva de IBM España y Portugal. Cuatro años después amplió su responsabilidad a Grecia, Israel y Turquía, convirtiéndose en una de las mujeres con mayor poder dentro de IBM en Europa del Sur.
Durante esa etapa lideró además una de las transiciones más complejas de la industria tecnológica, que fue el paso de IBM desde el hardware tradicional hacia el negocio global de servicios y soluciones digitales. También coincidió con proyectos emblemáticos para España, como el desarrollo del superordenador MareNostrum en Barcelona, considerado uno de los grandes hitos científicos europeos de principios de siglo.
Pero probablemente la decisión más audaz de su carrera llegó cuando abandonó IBM para incorporarse a Iberdrola. El movimiento desconcertó a parte del mercado. Pasar de Silicon Valley corporativo al sector energético europeo implicaba entrar en una industria todavía más cerrada, dominada por ingeniería pesada, infraestructura crítica y relaciones geopolíticas complejas.
Y aun así, lo hizo.
Entre 2009 y 2012 fue directora de operaciones de la división internacional de Iberdrola, supervisando operaciones en Reino Unido y Estados Unidos, además de dirigir áreas de ingeniería y construcción.
Ese cambio convirtió a Moraleda en una de las pocas ejecutivas europeas capaces de moverse con autoridad entre tecnología, energía e infraestructura global, algo extremadamente valioso en una economía cada vez más dependiente de digitalización y transición energética.
En 2026 alcanzó el mayor hito de su carrera: fue nombrada presidenta de Airbus, convirtiéndose en la primera española y también en la primera persona no francesa ni alemana en liderar el gigante aeroespacial europeo desde su fundación.
Cherie DeVaux, la mujer que conquistó el Kentucky Derby

El hipismo de carreras pura sangre ha sido durante décadas uno de los ecosistemas más cerrados del deporte estadounidense con tradición aristocrática, fortunas familiares, apuestas multimillonarias y una estructura históricamente dominada por hombres. En ese universo, Cherie DeVaux consiguió algo que ninguna mujer había logrado en más de 150 años.
En 2026 se convirtió en la primera entrenadora en ganar el Kentucky Derby, la carrera más importante y simbólica de Estados Unidos, después de que su caballo Golden Tempo sorprendiera al circuito con una remontada histórica en Churchill Downs.
DeVaux representa una nueva generación de entrenadoras que están transformando el negocio de las carreras pura sangre desde el conocimiento técnico, la ciencia del rendimiento animal y la gestión estratégica de establos multimillonarios.
A diferencia de muchas figuras tradicionales del hipismo estadounidense, DeVaux no heredó un gran establo ni llegó respaldada por dinastías multimillonarias. Construyó su carrera desde abajo, trabajando durante más de una década como asistente de entrenadores de élite como Chad Brown y Chuck Simon, aprendiendo desde fisiología equina hasta manejo competitivo de alto nivel.
Cuando abrió su propia operación en 2018 apenas tenía unos pocos caballos.
Hoy dirige uno de los establos de crecimiento más rápido en el circuito estadounidense y ha entrenado ejemplares ganadores de competencias Grade 1, el nivel más alto del hipismo internacional. Caballos como More Than Looks, She Feels Pretty y Vahva terminaron posicionándola como una de las entrenadoras más respetadas de Norteamérica.
Uno de los momentos clave de su carrera ocurrió en 2024, cuando ganó la Breeders’ Cup Mile con More Than Looks, una victoria que confirmó que ya no era una promesa emergente sino una figura consolidada dentro de la industria.
Autumn Durald Arkapaw en la historia visual de Hollywood

Durante casi un siglo, el Oscar a Mejor Fotografía perteneció exclusivamente a hombres. La cinematografía, el arte de construir visualmente una película, fue considerada durante décadas uno de los territorios más técnicos, físicos y masculinizados de Hollywood. Hasta que llegó Autumn Durald Arkapaw.
La directora de fotografía estadounidense hizo historia en 2026 al convertirse en la primera mujer en ganar el Premio Oscar a Mejor Cinematografía por su trabajo en Sinners, la ambiciosa producción dirigida por Ryan Coogler. El logro rompió una barrera que permaneció intacta durante 98 años de historia de la Academia.
Durald Arkapaw pertenece a una generación de cineastas que transformó la cinematografía en algo más que iluminación y cámaras: una arquitectura emocional capaz de definir la identidad cultural de una película. Su trabajo se caracteriza por imágenes profundamente atmosféricas, composiciones cargadas de textura y una sensibilidad visual que mezcla cine independiente, lenguaje publicitario y narrativa épica.
Sus primeros trabajos aparecieron dentro del cine independiente y los videoclips musicales, colaborando con artistas como Solange, HAIM, Arcade Fire, The Weeknd y Janelle Monáe. Allí desarrolló una estética visual sofisticada, íntima y altamente reconocible que empezó a llamar la atención de la industria.
El gran punto de inflexión llegó con Palo Alto de Gia Coppola, película que posicionó su nombre dentro del nuevo cine autoral estadounidense. Poco después comenzó a trabajar con estudios más grandes, hasta entrar al universo Marvel como directora de fotografía de Black Panther: Wakanda Forever.
Durald Arkapaw empezó a romper barreras técnicas dentro de una industria donde las mujeres todavía eran excepcionalmente minoritarias en departamentos de cámara y fotografía. En 2022 se convirtió en la primera mujer de color en aparecer en la portada de American Cinematographer, la revista más influyente del sector.
Para la película utilizó cámaras IMAX 65mm y Ultra Panavision 70, convirtiéndose en la primera mujer en filmar un largometraje usando esos formatos de gran escala, considerados algunos de los más complejos y prestigiosos de la industria cinematográfica.
Eso es importante porque la cinematografía de gran formato representa uno de los niveles más exigentes del cine contemporáneo: requiere dominio técnico extremo, precisión lumínica y control visual casi quirúrgico. Durante décadas, Hollywood asumió implícitamente que ese territorio pertenecía a hombres.
El verdadero cambio ocurre en los sectores donde antes no había mujeres
La narrativa tradicional sobre mujeres poderosas suele concentrarse en celebridades, CEOs mediáticas o figuras políticas visibles. Pero el cambio estructural rara vez comienza ahí.
Empieza cuando mujeres ingresan a sectores donde históricamente no existían referentes femeninos: ingeniería aeroespacial, energía, justicia federal, infraestructura pública, religión institucional o regulación corporativa.
Eso es lo que conecta a Marie-Louise Eta, Christina Koch, Rosa Crujeiras, Sarah Mullally, Amparo Moraleda, Cherie DeVaux y Autumn Dural Arkapaw.
No pertenecen al mismo país ni al mismo sector. Tampoco comparten ideologías o trayectorias similares. Lo que tienen en común es algo más importante: llegaron a espacios diseñados originalmente sin pensar en ellas.
Y al hacerlo, están modificando no solo quién ocupa el poder, sino cómo se construye el futuro de las instituciones.
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